Instituto Médico Láser (IML) se asoma al cierre tras 30 años de actividad

La clínica de estética, con tres décadas de actividad, busca comprador para mantener su negocio

Imagen: IML

El Instituto Médico Láser (IML) atraviesa el peor momento de su historia después de que sus fundadores vendieran el negocio al search fund Arista Partners. La clínica se encuentra ahora en concurso voluntario y en fase de liquidación, mientras busca comprador para su unidad productiva, según ha adelantado El Confidencial. El procedimiento concursal fue declarado por el Juzgado de lo Mercantil número 16 de Madrid el pasado 10 de julio.

El auto judicial no solo declara el concurso, sino que acuerda directamente la apertura de la fase de liquidación y la disolución de la sociedad, con el cese de sus administradores. El BORME publicó estas decisiones el 20 de agosto. En el caso de IML, el hasta entonces administrador único, Gerardo Andrés Montalti Nava, deja el cargo y entra en escena el administrador concursal.

La situación concursal afecta también a Grupo Instituto Médico Láser SL, sociedad integrada en el mismo procedimiento. Las dos compañías han quedado sometidas al concurso y a la fase de liquidación.

Las últimas cuentas depositadas de Instituto Médico Láser SL, correspondientes a 2024, no dibujan todavía una empresa en pérdidas. La sociedad facturó 2,34 millones de euros y obtuvo un beneficio de 82.066 euros, aunque lejos de los 381.822 euros ganados en 2022.

La evolución de las ventas tampoco fue lineal. En 2023, la cifra de negocios cayó respecto al ejercicio anterior, antes de recuperarse en 2024. La plantilla, por su parte, pasó de 22 empleados en 2021 a 33 en 2024, según las cuentas depositadas.

Imagen: IML

La fotografía del Grupo Instituto Médico Láser es más complicada. En sus cuentas de 2024, las ventas crecieron un 2,85%, pero el activo total se redujo un 23,98%, el patrimonio neto registró una variación negativa del 344,38% y el endeudamiento aumentó un 34,11%. El resultado de explotación también cayó un 43,36%.

Las dos sociedades, por tanto, no ofrecen exactamente la misma fotografía financiera. Mientras IML todavía presentaba beneficio en su último ejercicio depositado, las cuentas del grupo reflejaban un deterioro mucho más acusado de su estructura patrimonial.

La expansión antes del concurso de IML

El deterioro financiero se produce después de varios movimientos de expansión y cambios en la estructura de la compañía.

IML abrió en 2023 un segundo centro en la calle Hermosilla de Madrid, especializado en medicina estética facial y dermocosmética. Hasta entonces, su actividad se había concentrado en su histórica sede de General Martínez Campos.

La clínica, fundada en 1996 por los doctores Francisco Javier Moreno Moraga y Josefina Royo de la Torre, asegura haber atendido a más de 125.000 pacientes. Su negocio abarca medicina y cirugía estética, dermatología y otros tratamientos.

La apertura del segundo centro se produjo después del cambio de propiedad de 2021. En diciembre de aquel año, Arista Partners pasó a ser socio único de Instituto Médico Láser, mientras los fundadores abandonaron la gestión de la compañía.

Los nuevos propietarios situaron al frente del negocio a Jacobo Espinós López y Gerardo Andrés Montalti Nava. Espinós dejó posteriormente el órgano de administración y en junio de 2024 Montalti quedó como administrador único.

La compañía entró en preconcurso en 2025 en un intento de encontrar una solución para su deuda aunque no habría permitido resolver la situación y el procedimiento acabó desembocando en el procedimiento que ahora se conoce.

El concurso contempla una pieza separada para la venta de la unidad productiva, con el objetivo de transmitir el negocio a un nuevo propietario y mantener la actividad pese a la liquidación de la sociedad.

Según El Confidencial, durante el verano IML estuvo cerca de cerrar esta operación con un fondo extranjero. Sin embargo, el potencial comprador habría dado un paso al costado después de analizar los costes de los tratamientos ya cobrados a clientes y los pendientes de prestar, además de la falta de un local alternativo

La situación deja abierta una cuestión para los clientes de la clínica: qué ocurrirá con los tratamientos que ya han sido abonados y todavía están pendientes de realizar.

El modelo de negocio de la medicina estética hace que una parte de los servicios pueda cobrarse antes de su prestación. Para un eventual comprador de la unidad productiva, por tanto, no solo cuenta la actividad futura de las clínicas, sino también las obligaciones pendientes con los clientes.

La continuidad de esos tratamientos dependerá de las condiciones de una eventual venta de la unidad productiva y de los compromisos que asuma el comprador.

Los fundadores conservan el palacete

El proceso concursal afecta al negocio, pero no al inmueble que durante años ha sido su principal sede. Los fundadores de IML conservaron la propiedad del edificio de General Martínez Campos 33, en Madrid, cuando vendieron la clínica a Arista Partners.

Imagen: IML

El inmueble está actualmente en manos de Humera 52, sociedad vinculada a Moreno y Royo. Así, los antiguos propietarios del negocio se convirtieron en sus caseros tras la operación de 2021.

La relación entre ambas partes ha terminado en los tribunales por los impagos del alquiler. Según la información publicada por el citado medio, Humera 52 llegó a ejecutar un aval bancario de 800.000 euros y obtuvo una sentencia de desahucio en 2025.

La situación del inmueble se cruza ahora con el procedimiento concursal. Mientras IML busca comprador para su unidad productiva, también mantiene abierto el conflicto sobre su permanencia en la que ha sido su sede histórica.

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