Leche Pascual pacta las indemnizaciones del ERE en Gurb

Los trabajadores de la compañía y la dirección de la empresa han alcanzado un acuerdo sobre las indemnizaciones en el marco del ERE que ha lanzado sobre 80 personas

Pascual. Huelga.

Buenas noticias para la plantilla de empleados de la fábrica de Leche Pascual en Gurb. Los trabajadores de la compañía y la dirección de la empresa han alcanzado un acuerdo sobre las indemnizaciones en el marco del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que ha lanzado sobre 80 personas.

Según ha concretado la cooperativa de abogados Col·lectiu Ronda, los importes serán equivalentes a las compensaciones que se perciben por despido improcedente.

Cuánto cobrarán los trabajadores afectados

El colectivo ha especificado que los afectados cobrarán 33 días de salario por año trabajado, mientras que en el caso de los contratos anteriores al 12 de febrero de 2012, se computarán 45 días por año por el período anterior a esa fecha y 33 días por el tiempo posterior.

Los contratos anteriores al 12 de febrero de 2012, se computarán 45 días por año por el período anterior a esa fecha y 33 días por el tiempo posterior

El Col·lectiu Ronda considera que las indemnizaciones pactadas reconocen el esfuerzo, la unidad y la movilización de la plantilla para lograr «la mejor salida posible dentro de un marco legal profundamente insuficiente». Por su parte, Pascual ha puesto de relieve que las indemnizaciones se sitúan entre un 65% y un 125% «por encima de las cuantías mínimas previstas por la legislación vigente».

Cierre de la fábrica de Pascual en Gurb

Los trabajadores han criticado duramente el cierre de la planta de Gurb y han considerado que evidencia cómo la normativa vigente permite que empresas con resultados económicos excelentes cierren centros rentables, deslocalicen la producción. «Hacen de los despidos un mero elemento de su estrategia de incremento de beneficios», ha lamentado.

Varios bricks de leche pascual. Foto: Pascual.
La empresa justifica la decisión por razones organizativas e industriales, pero también por la necesidad de adaptar su estructura productiva a un mercado lácteo «cada vez más exigente». Foto: Pascual.

El colectivo también ha cargado contra las administraciones públicas, a quienes ha afeado que no hayan actuado con la determinación necesaria para defender la continuidad de la planta y los puestos de trabajo. Por su parte, la empresa ha justificado la decisión por razones organizativas e industriales, pero también por la necesidad de adaptar su estructura productiva a un mercado lácteo «cada vez más exigente».

Los trabajadores, sin alternativas

El 31 de julio la fábrica echará el cierre a sus instalaciones y pasará a manos de Casa Tarradellas, que asumirá la propiedad de las instalaciones para transformarlas y destinarlas a la producción de mozzarella, si bien la compañía aún no ha concretado ninguna oferta laboral para las personas despedidas, según la representación de los trabajadores.

Desde que arrancó el proceso, Pascual ha defendido que su prioridad ha sido minimizar el impacto sobre las personas afectadas. «La compañía puso sobre la mesa opciones de continuidad laboral vinculadas a Casa Tarradellas, con mantenimiento de salario y antigüedad, así como propuestas de recolocación en el Complejo Industrial de Aranda de Duero acompañadas de ayudas al traslado, vivienda y mudanza», ha asegurado.

A pesar de que las alternativas planteadas daban cobertura al 100% de la plantilla afectada, al no prosperar estas opciones de continuidad, «realizó un esfuerzo adicional para mejorar las condiciones económicas de salida», ha señalado la compañía del sector lácteo.

Casa Tarradellas compra la fábrica

El pasado mes de abril tuvo lugar la operación por la que Casa Tarradellas compró la planta láctea de Gurb a Pascual. Según concretaron las dos empresas, la compra responde a una estrategia de las dos empresas familiares de «fortalecer su eficiencia y competitividad».

Casa Tarradellas se hace con la propiedad de las instalaciones de Gurb, mientras que Pascual trasladará la actividad a su fábrica de Aranda de Duero

De esta manera, Casa Tarradellas se hizo con la propiedad de las instalaciones cuya actividad Pascual trasladará a su fábrica de Aranda de Duero. El traspaso, tal y como concretaron, se diseñó bajo un modelo de «transición ordenada» para preservar el tejido económico local, han señalado ambas compañías.

Además, a lo largo del periodo de transición y adaptación de las instalaciones, Pascual aseguró que mantendría intacta su política de compras y su apoyo ganadero local.

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