El Prat, desbordado: 3.000 maletas se quedan en tierra por la huelga de Groundforce
La huelga indefinida afronta su segunda semana con entre 150 y 170 vuelos cancelados, mientras las colas para recuperar el equipaje llegan a superar las cinco horas
Archivo – El aeropuerto de de Josep Tarradellas Barcelona-El Prat.
La huelga indefinida de Groundforce en el aeropuerto El Prat afronta su segunda semana sin avances en la negociación. Según fuentes de La Vanguardia, ya se acumulan más de 3.000 maletas retenidas en las instalaciones del aeropuerto y entre 150 y 170 vuelos han sido cancelados desde el inicio de los paros, el pasado 4 de agosto.
De hecho, solo el jueves pasado se contabilizaron otras 18 cancelaciones, según las mismas fuentes, con las aerolíneas del grupo Lufthansa entre las más perjudicadas. A ello se le suma el incidente del pasado jueves, en el que un fallo en la torre de control provocó hasta diez desvíos con más de 6.000 pasajeros afectados.
La acumulación de equipaje se explica por el papel que desempeña la compañía para hasta 20 aerolíneas dentro del aeropuerto, como Air Europa, Lufthansa, Air France, KLM, Qatar Airways, Turkish Airlines, Etihad Airways o ITA Airways.
Esta se encarga de servicios de asistencia en tierra que van desde la facturación y el embarque hasta la clasificación, carga y descarga de las maletas. Con parte de su plantilla en huelga, la acumulación de equipaje y colapso está siendo evidentes.

Huelga sin avances a la vista
Tampoco se atisban cambios en el horizonte. En el undécimo día de huelga, la dirección de Groundforce todavía no ha presentado una propuesta -al menos públicamente-. La plantilla, formada por alrededor de 1.175 trabajadores, por su parte, reclama mejoras relacionadas con las condiciones de trabajo, no con el salario necesariamente.
El sindicato sostiene que la compañía mantiene el ritmo de trabajo con una dotación de personal insuficiente, lo que habría provocado una sobrecarga de trabajo y un aumento de la fatiga y el estrés entre los trabajadores.
A través de un comunicado, ya lo advirtió CGT: elevada rotación, acumulación de tareas, uso abusivo de las horas extraordinarias, falta de descansos o periodos de formación insuficientes para las nuevas incorporaciones; no son pocas las reclamaciones del grupo.
Como resultado, la huelga está afectando a servicios esenciales para el correcto funcionamiento del servicio de las aerolíneas, entre ellos la facturación, el embarque de pasajeros, la coordinación de vuelos y la gestión de equipajes.
El balance de cancelaciones ha ido creciendo desde el comienzo de la huelga. CGT ya comunicó que durante los dos primeros días de paro se cancelaron 20 vuelos el 4 de agosto y otros 16 el día 5. El día 8, el sindicato elevaba a 50 las operaciones anuladas y 1.500 sin embarcar desde el inicio de la protesta. Según fuentes de La Vanguardia, el número de maletas habría aumentado a las 3.000 y los vuelos cancelados se situarían entre los 150 y 170.

La protesta coincide además con uno de los periodos de mayor actividad del año en el aeropuerto de la ciudad condal. Y es que la presión podría aumentar en los próximos días con el inicio de la segunda quincena de agosto.
Por otro lado, los servicios mínimos establecidos para la huelga han limitado su impacto sobre la operativa general. Transportes fijó una cobertura del 80% para conexiones con territorios no peninsulares y obligaciones de servicio público, del 58% para determinadas rutas internacionales y peninsulares y del 35% para las conexiones peninsulares con alternativas más cortas.