Las telecomunicaciones crecerán hasta los 1,32 billones de dólares en 2029, pero el ingreso por usuario seguirá cayendo
El informe de PwC señala que el aumento del tráfico de datos impulsado por el 5G, la fibra óptica y la Inteligencia Artificial obligará a las operadoras a realizar nuevas inversiones en redes y centros de datos, pese a que el ingreso medio por usuario continúa disminuyendo
El informe de PwC señala que el aumento del tráfico de datos impulsado por el 5G, la fibra óptica y la Inteligencia Artificial obligará a las operadoras a realizar nuevas inversiones en redes y centros de datos, pese a que el ingreso medio por usuario continúa disminuyendo
El sector global de las telecomunicaciones seguirá creciendo durante los próximos años, aunque lo hará a un ritmo moderado y con importantes retos estructurales. Según el informe Global Telecom Outlook elaborado por PwC, los ingresos mundiales del sector pasarán de 1,15 billones de dólares en 2024 a 1,32 billones en 2029, lo que representa un crecimiento anual medio del 2,8%.
Este aumento se produce en un momento en el que las operadoras continúan realizando fuertes inversiones para desplegar redes de última generación. La expansión del 5G y la extensión de la fibra óptica están configurando las grandes autopistas digitales que permiten el funcionamiento de la economía digital, desde los servicios en la nube hasta las nuevas aplicaciones de Inteligencia Artificial.
Sin embargo, el crecimiento del sector no se está traduciendo en una mejora proporcional de la rentabilidad por cliente.
Un negocio que crece, pero con menos ingreso por usuario
Pese al incremento de la facturación global, el informe advierte de que el ingreso medio por usuario (ARPU) continuará cayendo en los próximos años. En el caso de la telefonía móvil, el indicador pasará de 6,32 dólares en 2024 a 6,20 dólares en 2029. En banda ancha fija, el ingreso por usuario se mantendrá prácticamente estable, sin superar los 20 dólares.
Esta tendencia refleja una paradoja del sector: el tráfico de datos no deja de crecer, impulsado por el consumo de vídeo en streaming, los servicios digitales y las aplicaciones basadas en inteligencia artificial, pero las operadoras no logran capturar ese aumento de uso en forma de mayores ingresos.
Vanesa González, socia responsable del sector de telecomunicaciones de PwC, señala que el sector se encuentra en un momento clave. “Los operadores han construido las autopistas digitales que hoy permiten el uso masivo de datos y servicios inteligentes, pero llevan años sin conseguir capturar ese valor en forma de mayores ingresos por usuario”, explica.
La oportunidad de la inteligencia artificial y los centros de datos
En este contexto, el informe apunta a la aparición de un nuevo ciclo inversor impulsado por la expansión de la economía digital y el crecimiento de la inteligencia artificial.
El desarrollo de centros de datos, infraestructuras de computación avanzada y redes de alta capacidad está generando lo que PwC define como un “superciclo global de inversión”. Grandes empresas tecnológicas, proveedores de servicios en la nube, conocidos como hyperscalers, y administraciones públicas están acelerando el despliegue de infraestructuras capaces de soportar las necesidades de la inteligencia artificial.
Estas nuevas infraestructuras requieren redes con latencias muy bajas, mayor capacidad de intercambio de datos entre centros de datos y arquitecturas más densas y resilientes. Todo ello abre una ventana estratégica para que las operadoras recuperen protagonismo dentro de la cadena de valor digital.
Según González, la clave estará en priorizar inversiones donde la demanda será más intensa, como la interconexión entre centros de datos o la fibra en las grandes áreas urbanas. También será necesario simplificar los modelos operativos y avanzar hacia un uso más intensivo de la inteligencia artificial para mejorar la eficiencia y generar nuevas fuentes de ingresos.
El crecimiento del tráfico de datos presiona a las redes
Entre las tendencias que marcarán el futuro del sector, PwC destaca el crecimiento exponencial del tráfico de datos. Las aplicaciones de inteligencia artificial, junto con el consumo masivo de contenidos digitales, están elevando el volumen de información que circula por las redes a niveles sin precedentes.
Este incremento obliga a las operadoras a ampliar continuamente la capacidad de sus infraestructuras, lo que aumenta la presión sobre la rentabilidad del negocio.
Al mismo tiempo, la inversión en redes entra en una fase más selectiva. Tras años de despliegues masivos, el desarrollo del 5G se centrará en aquellos casos de uso donde exista un retorno claro, como soluciones empresariales, redes privadas o tecnologías avanzadas como el network slicing, que permite crear redes virtuales adaptadas a diferentes necesidades. En paralelo, la expansión de la fibra óptica se orientará hacia zonas con mayor potencial de crecimiento económico o empresarial.
La IA como motor de eficiencia operativa
Además de impulsar el tráfico de datos, la inteligencia artificial se está convirtiendo en una herramienta clave para mejorar la eficiencia de las operadoras.
Su aplicación permite automatizar procesos, anticipar incidencias en las redes, optimizar la planificación de infraestructuras y reducir los costes operativos. Sin embargo, este mismo avance tecnológico exige redes más complejas y con mayor capacidad para absorber el volumen de datos generado por la propia inteligencia artificial.
Geopolítica y soberanía digital
El informe también advierte de que la geopolítica se está convirtiendo en un factor determinante para el sector de las telecomunicaciones.
El endurecimiento de los aranceles en Estados Unidos, que podrían aumentar de 76.000 millones de dólares actuales hasta cerca de 697.000 millones, está elevando los costes del hardware y complicando las cadenas globales de suministro.
Este escenario está acelerando la búsqueda de proveedores diversificados, el refuerzo de infraestructuras más resilientes y el desarrollo de modelos de nube locales, especialmente en Europa y Oriente Medio.
En un contexto de creciente fragmentación tecnológica, la soberanía digital se consolida como una prioridad estratégica para gobiernos y empresas, lo que podría redefinir el mapa global de las telecomunicaciones en la próxima década.