Telefónica sube su objetivo de flujo de caja operativo dos meses después de confirmarlo y reduce el coste de su deuda al 2,95%
La operadora eleva un 50% su meta de OpCFaL ajustado, sitúa el apalancamiento en 2,68 veces camino del objetivo de 2,5 para 2028 y logra la primera reducción de deuda neta en un primer semestre en cinco años
El 14 de mayo, al presentar los resultados del primer trimestre, Telefónica confirmó sin cambios todos sus objetivos financieros para 2026, incluido un crecimiento del flujo de caja operativo ajustado después de arrendamientos por encima del 2%. Dos meses y medio después, la compañía eleva esa meta por encima del 3%. La secuencia importa tanto como la cifra: no es un ajuste técnico arrastrado desde el arranque del ejercicio, sino una revisión motivada específicamente por el comportamiento del segundo trimestre.
La compañía cuantifica el movimiento como una mejora del 50% sobre el objetivo anterior, y lo sitúa nueve meses después de la presentación de Transform & Grow. Revisar al alza una meta cuando el plan aún no ha cumplido su primer año es una señal de confianza en la ejecución, pero también un compromiso adicional: a partir de ahora el listón con el que el mercado medirá el segundo semestre es más exigente que el que la propia compañía se había fijado.
El resto de los objetivos quedan confirmados: crecimiento de ingresos y de EBITDA ajustado del 1,5% al 2,5% interanual, ratio de inversión sobre ingresos en torno al 12%, flujo de caja libre próximo a los 3.000 millones de euros y una reducción del apalancamiento hacia las 2,5 veces EBITDAaL en 2028.
El soporte de todo ello está en el balance, y es aquí donde el trimestre ofrece sus datos más sólidos. La deuda financiera neta cerró junio en 25.278 millones de euros, un 8,4% menos que un año antes, con la ratio de endeudamiento en 2,68 veces, por debajo de las 2,72 del cierre de marzo y de las 2,78 de finales de 2025. Son tres referencias consecutivas a la baja.
Hay un matiz que la compañía subraya y que suele pasar desapercibido: se trata de la primera reducción de deuda neta registrada en un primer semestre en los últimos cinco años. El dato tiene sentido porque las primeras mitades de ejercicio suelen ser desfavorables para el endeudamiento de las operadoras, entre otros motivos por el calendario de pago del dividendo. Que el saldo mejore en ese periodo es, por tanto, un cambio de patrón.
El coste de la financiación acompaña. El coste efectivo de la deuda ha bajado hasta el 2,95%, frente al 3,23% de hace un año. Y en el capítulo de financiación, la compañía ha captado 4.500 millones de dólares a largo plazo en lo que va de año, con una diversificación de fuentes que ha incluido su emisión inaugural en el mercado australiano.
Conviene, sin embargo, leer la evolución con el detalle trimestral delante. Entre enero y marzo la deuda neta bajó cerca de 1.500 millones de euros; entre abril y junio, apenas 64 millones. El primer trimestre incorporó el efecto de las salidas de Colombia y Chile, mientras que el segundo ha dependido en mayor medida de la generación orgánica de caja. La ratio de endeudamiento ha seguido mejorando porque el denominador, el EBITDA, ha crecido.
En cuanto a la generación de caja, el flujo de caja libre de las operaciones continuadas alcanzó los 611 millones de euros en el trimestre, frente a los 333 millones del primero, para un acumulado semestral de 944 millones. La cifra deja aproximadamente dos terceras partes del objetivo anual pendientes del segundo semestre, un reparto que la compañía atribuye a la estacionalidad habitual de su negocio.
El dividendo de 0,15 euros por acción en efectivo correspondiente a 2026 queda confirmado, pagadero en junio de 2027 previa aprobación de la Junta.