Arranca el G-20

27 de junio de 2010 (11:44 CET)

La segunda sesión plenaria del G-20 ha iniciado hace unos minutos sus trabajos. Si hubiese que deducir alguna conclusión de lo que ayer pudieron avanzar los líderes de los 20 países más poderosos de la Tierra, el resultado sería deprimente. De hecho, las noticias que ha arrojado hasta ahora esta cumbre hablan más de diferencias y anécdotas que de avances significativos en la lucha contra la crisis y por un nuevo modelo económico que dé respuestas a los desafíos de la globalización.

Las anécdotas son los enfrentamientos en la calle entre manifestantes y policías, cada vez más violentos y que se habrían cobrado ya varios heridos, casi un centenar de detenidos y varios coches incendiados.

Lo sustancial es el desconcierto y la divisiones entre los líderes presentes en Toronto, tres años después de que estallara la actual crisis económica. División sobre si poner el acento en la contención de los cuantiosos déficits públicos o en el mantenimiento de los paquetes de ayudas fiscales para no dificultar la recuperación; división en si imponer o no una tasa a los bancos, para que devuelvan a la sociedad una parte de las ayudas directas o indirectas que están recibiendo...

A falta de pan... el presidente del Gobierno español, José Luis Roríguez Zapatero,  ha aprovechado su presencia en la cumbre para explicar las bondades terapéuticas de la reforma laboral emprendida y la salud del sistema financiero español, que desnudará ante el mundo al publicar el mes que viene los resultados de las pruebas de stress realizadas.

Pero los jefes de gobierno presentes en la ciudad canadiense tienen muy claro que no pueden salir de allí tal y como vinieron, porque la decepción entre los ciudadanos mundial está cotizando al alza, por lo que se han comprometido a concluir esta cumbre del G-20 con algún resultado concreto, lo que se podrá constatar aproximadamente hacia la mitad de la tarde.
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