De Guindos rechaza ser el campeón de los impuestos indirectos: “No se van a subir”

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El ministro de Economía insiste en que la prioridad es mantener las reformas y facilitar la vida a las empresas

Manel Manchón

El ministro Luis de Guindos con el presidente de Hotusa, Amancio López y el vicepresidente del Círculo de Economía, Artur Carulla | EFE
El ministro Luis de Guindos con el presidente de Hotusa, Amancio López y el vicepresidente del Círculo de Economía, Artur Carulla | EFE

29 de mayo de 2014 (20:39 CET)

El ministro de Economía, Luis de Guindos, se prodiga en los medios de comunicación, aunque en algunas ocasiones se siente agobiado por la necesidad de ofrecer en cada momento una novedad, una información que deje constancia de la evolución de la economía española. Por eso, en el Cercle d’Economia se siente bien. Los empresarios catalanes siempre están más atentos a aquel latiguillo de qué hay de lo mío. El hecho es que De Guindos ha ofrecido en Sitges un claro mensaje: “No se subirán los impuestos indirectos, el Gobierno ya ha presentado su cuadro fiscal para 2015 y 2016”.

En la reforma fiscal que ultima el Gobierno, por tanto, la subida de los indirectos se descarta, a no ser que las directrices comunitarias presionen con fuerza en esa dirección. Lo apuntan en sus informes, y lo aconseja el FMI, pero el Gobierno del PP prefiere esperar. La cuestión es que De Guindos siempre ha defendido esa vía. Lo hizo cuando, al tomar posesión del cargo, defendió la necesidad de subir el IVA, y tuvo en contra al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Sin embargo, casi un año más tarde, se impusieron las tesis del ministro de Economía. Esta vez es diferente, asegura. “Ya sé que ha habido una leyenda urbana sobre que yo era el que apostaba por los indirectos, pero no va a ser así”.

Lucha contra el fraude fiscal

De Guindos ha reiterado que la reforma fiscal supondrá unos 2.600 millones de euros netos, y que pasan por una rebaja del IRPF, entre otras figuras impositivas, que incluyen, también el fin de algunas deducciones en el impuesto de sociedades que ha provocado en los dos últimos años un descenso sin parangón en el capítulo de ingresos fiscales. 

El ministro no ha olvidado esa cuestión, aunque ha sido después de que uno de los empresarios presentes se lo recordara, en relación al fraude laboral. De Guindos se ha mostrado dispuesto a tomar medidas, “el Gobierno está en ello”, para luchar “contra el fraude laboral y el fiscal”, después de admitir que el descenso de los ingresos no se corresponde con el ritmo de la economía. Es decir, existe un fraude fiscal evidente, del cual el Gobierno es consciente, pero no acaba de saber cómo combatirlo.

La ley concursal

Ha sido el diputado de Convergència, el ex conseller Antoni Fernñandez Teixidó quien le ha reprochado a De Guindos que el Gobierno se presentara como el gran Ejecutivo de las reformas, y, en cambio, a su juicio, esas reformas no han sido tales. El ministro ha rechazado el reproche. “No recuerdo un Gobierno que haya cometido en tan poco tiempo tantas reformas, en el mercado laboral, en el ámbito de la unidad de mercado, o en el sector del ámbito corporativo”.

Como lleva defendiendo en las últimas semanas, De Guindos ha insistido en la reforma de la ley concursal, porque “es más difícil crear una empresa que evitar que desaparezca”.

A la espera del BCE

En su tercera participación en las jornadas del Cercle d’Economia en Sitges, De Guindos ha podido mostrar los resultados del esfuerzo realizado hasta ahora. El descenso de la prima de riesgo, la confianza que genera ahora España, todo ello posibilitará que el Estado emita menos deuda este año, una emisión que estará, según el ministro, por debajo de los 59.000 millones de euros.

Espera el ministro, eso sí, que el Banco Central Europeo (BCE) tome las decisiones correctas en próximo 5 de junio, cuando se reúne después de que su presidente, Mario Draghi, asegurara que está dispuesto a tomar todas las medidas necesarias para combatir la posible deflación. El presidente del Cercle, Antón Costas, ha abundado en ello, para que el euro se devalúe y ayude a la recuperación de países como España, que han dado un salto enorme en el sector exterior, con empresas muy competitivas.
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