Díaz Ferrán, de todo a (casi) nada

04 de octubre de 2010 (20:02 CET)

Hasta que no fue escogido presidente de la CEOE en 2007, Gerardo Díaz Ferrán era conocido básicamente por ser el copropietario junto con Gonzalo Pascual, del Grupo Marsans, empresa turística cuyos orígenes se remontaban a 1910. Tres años después, ha sido precisamente el agónico hundimiento de su grupo empresarial el que ha llevado al máximo representante de los empresarios al borde del abismo.

Díaz Ferrán fue designado presidente de la patronal española por José María Cuevas en febrero de 2007, que había sido reelegido el año anterior. El traspaso de poderes se materializó a principios de julio de aquel año. Para no mantener su interinidad durante los tres años de mandato que no pudo completar su antecesor, Díaz Ferrán consiguió modificar los estatutos de la patronal para convocar elecciones en 2009. Se celebraron el 2 de abril y arrasó obtuviendo el 87% de los votos, a pesar de que ya por aquel entonces, algunas empresas del Grupo Marsans empezaban a ser noticia por sus dificultades económicas.

Por ejemplo, los empleados de Air Comet protestaban en abril porque les debían cinco mensualidades. Díaz Ferrán prometió en repetidas ocasiones que saldaría sus deudas con los trabajadores. Pero nunca lo hizo y la única solución que veía factible era vender la aerolínea. No encontró ningún comprador, a pesar de que más de una vez aseguró lo contrario. La compañía cerró en diciembre.

Lo de Air Comet fue el petardo inicial, porque el conjunto de Marsans vivió la traca final meses más tarde. En enero, la Dirección General de Seguros intervino Seguros Mercurio y, una vez comprobadas las nulas probabilidades de reflotar la compañía, no tuvo más remedio que disolverla en marzo. En abril, empezó la cuenta atrás para las agencias de viajes del grupo dirigido por Díaz Ferrán. La IATA, la asociación internacional de aviación comercial, prohibió a Viajes Marsans vender billetes por impago de las tasas correspondientes.

Más adelante, en mayo, sin haber podido recuperar la licencia y urgido por la falta de liquidez (la justicia había embargado ya algunos de sus bienes), Díaz Ferrán puso a la venta el grupo Marsans. Pero nadie lo quería como estaba, lleno de deudas con miles de proveedores y de conflictos laborales con los trabajadores. La idoneidad de Díaz Ferrán para presidir la CEOE en unos momentos tan delicados para sus empresas empezaba a ser cuestionada cada vez más abiertamente por algunos miembros de la patronal.

Al final, en junio, Ángel de Cabo, empresario especializado en el cierre de empresas, adquirió el Grupo Marsans. El primer paso que dio fue presentar el concurso de acreedores. Dos meses después, en julio, las agencias de viajes de Marsans ya eran historia y todas sus oficinas cerraron.

A raíz de este desenlace, las críticas a Díaz Ferrán empezaron a subir de tono y, tras el verano, ganaron en peso. A mediados de septiembre, Exceltur, la patronal de las agencias de viajes, pidió públicamente la dimisión del presidente de la CEOE por el daño causado al sector turístico por su mala gestión al frente de Marsans y Air Comet. Para esta organización, Díaz Ferrán causó perjuicios a los trabajadores y a las pymes que trabajaban con sus empresas y daños al sector turístico español.

A pesar de que que las críticas arreciaban, Díaz Ferrán afirmaba una y otra vez que él no dimitiría. Así ha sido. Es el único mérito que se le puede reconocer: ha mantenido su palabra y ha conseguido mantenerse en el cargo. Pero la presión de los vicepresidentes le ha obligado a convocar elecciones por adelantado. No dimitirá, pero puede que no le reelijan. En diciembre tendremos la respuesta.
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