El futuro de la prensa escrita, a debate

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ANÁLISIS EN LA PLAÇA

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29 de julio de 2010 (09:33 CET)

El futuro de la prensa escrita parece cada día más incierto y, los esfuerzos de los periódicos para atraer a más lectores mediante promociones y regalos vinculados a la compra de un ejemplar no consiguen fidelizar al público. ¿Hacia dónde camina el sector? ¿Pueden hacer algo para sobrevivir los diarios de papel? El programa La Plaça analizará este jueves el rumbo que ha tomado este sector con tres profesionales que lo conocen de cerca: Carles Flo, exdirector general del diario Avui; Rafael Nadal, exdirector de El Periódico de Catalunya y Lluís Martínez-Ribes, profesor de ESADE.

Los periódicos de toda la vida hace años que intentan redefinirse para encajar en los nuevos tiempos, pero siguen perdiendo lectores mes a mes en favor de los medios o los soportes digitales. Por ejemplo, según el EGM, el diario El País tiene actualmente 2,01 millones de lectores, muy lejos de los 2,23 con los que cerró el tercer trimestre de 2007. Por su parte, El Mundo perdió 70.000 lectores en el mismo período hasta situarse en los 1,33, mientras que La Razón se dejó 50.000. Incluso los periódicos gratuitos han perdido este año 752.000 seguidores en relación con 2009.

La prensa económica tampoco ha sido una excepción. Desde junio del año pasado, los cuatro diarios especializados españoles han visto cómo sus tiradas se reducían en 6.100 ejemplares. Esto contrasta con el progresivo aumento del número de lectores que están registrando medios como Economía Digital, que ya ha roza los 14.000 usuarios únicos mensuales.

Crisis de ingresos

Pero la pérdida de lectores no es lo que más daño ha provocado a los diarios. La crisis económica afectó de lleno a sus cuentas de resultados y, en algunos casos, los ingresos publicitarios llegaron a caer hasta un 80%. Y, de momento, las cosas aún no van mucho mejor. Valga como ejemplo el del diario El País, que sólo consiguió mejorar sus resultados un 1,1% en el primer semestre de este año respecto al mismo período de 2009. Ganó, eso sí, 67,3 millones.

Esta situación provocó que la mayoría de los periódicos de España tuvieran que hacer drásticos ajustes de plantilla. ABC, Unidad Editorial (El Mundo y Expansión), El País... ninguno se salvó. Catalunya no fue una excepción. El Grupó Godó, editor de La Vanguardia, registró pérdidas por primeras vez en su historia en el año 2008. La histórica cabecera se vio obligada a presentar un ERE para despedir al personal de administración, unas 90 personas, y negoció individualmente bajas incentivadas entre sus redactores más veteranos.

Por su parte, el grupo Zeta presentó un ERE para prescindir de 442 personas en febrero del año pasado. Pero ni eso fue suficiente. La delicada situación por la que atraviesa, con una deuda de 200 millones de euros, ha hecho plantear a sus responsables el cierre de su planta de impresión en Parets del Vallès.

Completando la terna de la prensa catalana, el diario Avui prescindió hace escasamente un mes de 56 personas, la mitad de su plantilla. Se da la circunstancia de que en noviembre, los nuevos propietarios del rotativo (el Grupo Hermes, editor de El Punt) anunciaron que no habría ningún despido en un año. Curiosamente, el Avui fue uno de los pocos periódicos, o el único, que, en el peor momento de la crisis, no llevó a cabo ningún ajuste de plantilla.

Los casos de El Periódico y del Avui confirman que la crisis de la prensa escrita no ha terminado todavía. Sólo falta saber si estos ajustes servirán para dar aire a los medios impresos o, simplemente, serán la puntilla del sector. Para Lluís Martínez-Ribes, la situación está clara: “el modelo de negocio de la prensa escrita está tocado y gravemente herido”.
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