La banca trasladará la nueva tasa de la Generalitat a los clientes

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Hacienda sospecha que la única finalidad es cobrar la compensación por colisionar con un impuesto del Estado

18 de diciembre de 2012 (22:01 CET)

Las grandes entidades financieras que operan en Catalunya están decididas a trasladar al cliente el impuesto de la Generalitat para gravar los depósitos, si llega a recaudarse. La nueva tasa entra en vigor este mismo miércoles con carácter retroactivo a 1 de diciembre pero, en la tarde del martes, los detalles de la norma aún eran desconocidos. La urgencia con la que el ejecutivo de Artur Mas (CiU) ha despachado el asunto despierta suspicacias en el Ministerio de Hacienda.

En Madrid sospechan que Catalunya busca acceder a la compensación que recibirán Andalucía, Extremadura y Canarias, con impuestos calcados en vigencia, por colisionar con un tributo del Estado. En esas tres autonomías la misma tasa se aplica desde el 30 de noviembre y han forzado al Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro (PP), a plantear un articulado exactamente igual, aunque con una imposición del 0% y aplicable a toda España, para anular esas normas. De este modo, el gobierno quiere evitar que las autonomías legislen por su cuenta en la materia. Considera que la medida ahogará el crédito, entre otros efectos que sufriría la economía productiva, y romperá la unidad de mercado.

Brindis al sol

El impuesto sin fines recaudatorios impulsado por el gobierno español se aprobará este jueves en el Congreso de los Diputados. Su publicación en el Boletín Oficial del Estado desencadenará una inyección de recursos como compensación por la sustitución de las tasas autonómicas por las generales. Los pactos de financiación recogen esta medida al prohibir el marco jurídico vigente gravar el mismo concepto a dos administraciones distintas. En este campo se reconoce el carácter dominante del Estado con capacidad para suspender competencias cedidas.

La ley especifica que se deberá desagraviar a la administración afectada con la misma cantidad prevista o ingresada. La Generalitat de Catalunya ha calculado que si recauda la tasa sobre depósitos bancarios logrará 500 millones extra al año. Esquerra, el partido ideólogo del impuesto, eleva esa previsión hasta los 600 millones, aunque admite que podría quedarse en 400 millones dependiendo de la articulación final. Hacienda estima que se trata, en todos los casos, de una cantidad exagerada. La Generalitat, sin embargo, reclamará sus previsiones. "No habrá compensación. Solo faltaría eso", ha señalado Montoro preguntado a última hora del martes.

Oposición del sector


Mientras el nuevo impuesto en Catalunya se dibuja como la última arma arrojadiza entre administraciones, el sector observa con preocupación el Diari Oficial de la Generalitat. De momento se trata de un decreto ley que deberá convalidar el Parlament. Pero las grandes entidades tienen claro que si se recauda, los clientes pagarán comisiones extra pensadas para sortear cada articulado. El impuesto, sea o no un brindis al sol, no ha agradado. El consejero delegado de Banc Sabadell, Jaume Guardiola, lo explicó en Gijón en unas jornadas organizadas por el diario asturiano El Comercio. Asegura que la medida “tiene poco sentido económico”. Ese impuesto supone “aplicarlo a la economía real, porque nuestra actividad está relacionada con empresas y particulares”. Por tanto, si se aplica, “se repercutirá a los clientes”.

“No somos favorables a este tipo de impuestos, especialmente en un contexto de crisis como el actual, dado que su efecto es un encarecimiento del crédito. Estimamos que si lo que se quiere es incrementar la imposición de la actividad bancaria debería realizarse a través del IVA, dado que es un impuesto de tipo neutro”, remarcan los portavoces de la Confederación Española de Cajas de Ahorros, presidida por Isidro Fainé. Al mismo tiempo, recuerdan que se está debatiendo el nuevo impuesto sobre transacciones financieras, que estudia Hacienda.

Tiempos duros

La posibilidad de nuevos tributos despunta el mismo día que se han conocido los datos consolidados del sector financiero español. Excluyendo las antiguas cajas de ahorros, los bancos han visto como el beneficio se ha hundido casi un 64% en nueve meses hasta los 3.385 millones. La caída se debe, esencialmente, a las provisiones por activos deteriorados. Si se analizan los resultados individuales, en el que no se recogen las ganancias que los grandes bancos tienen fuera de España, el beneficio hasta septiembre se queda en 1.373 millones, y el deterioro frente a 2011 sube hasta el 68%.

Ello se une a otra realidad: la crisis sigue haciendo mella en las hipotecas. La morosidad de estos créditos se ha disparado en 1.724 millones de euros en octubre, y la tasa concreta es del 3,4% (frente al 3,16% de junio de 2012). De acuerdo con el Banco de España, la fuente principal de incremento de la morosidad han vuelto a ser los créditos concedidos a inmobiliarias. Sumando toda la actividad, la mora del sistema asciende al 11,23%, un nuevo máximo histórico. Cada mes, los clientes de los bancos han dejado de pagar una media de 4.886 millones.

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