La Caixa aplica una política de máxima prudencia con saneamientos y dotaciones voluntarias

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22 de julio de 2010 (20:25 CET)

Prudencia, paciencia y precaución. Las tres “p” parecen ser la metáfora que resume la política contable de La Caixa, la primera caja de ahorros española por el momento y la primera catalana a larga distancia de sus competidores. Durante el primer semestre del año, la actuación de la entidad que preside Isidre Fainé y dirige Juan María Nin ha estado dirigida a mejorar su solvencia. En total, el grupo financiero catalán ha ganado 902 millones netos, pero ha realizado unas dotaciones totales de 1.201 millones de euros.

Se trata de cubrir las insolvencias crediticias y, a la par, reforzar el objetivo del balance. Gracias a esa política de cubrir las posibles vías de agua que se puedan abrir, La Caixa ha reducido su morosidad hasta el 3,46%, porcentaje sensiblemente inferior al 5,50% de media que registra el sector.

Mejora la explotación del negocio
De los resultados de La Caixa vale la pena subrayar que el margen de explotación mejora un 1%, cifra prácticamente inapreciable pero distintiva de la salud del grupo catalán en momentos de contundente crisis económica, en el que otras entidades viven situaciones difíciles con balances atenazados por la morosidad y la cuantía de activos inmobiliarios que deben asumir.

No es el caso de La Caixa, que de acuerdo con los números acumulados durante el primer semestre del ejercicio mantiene el liderazgo en banca detallista en España en la casi mayoría de capítulos. De hecho, el volumen de negocio ha aumentado el 1,9% durante el periodo, hasta totalizar 423.717 millones de euros. Se han incrementado los créditos a clientes (4.646 millones más, el 2,6% de incremento, hasta totalizar una cartera de 182.672 millones) y también ha mejorado el margen de intereses hasta sumar 1.746 millones.

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