Rato echa el resto para adelantarse a Fainé y ser la primera caja cotizada

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BOLSAS

08 de mayo de 2011 (12:27 CET)

Rodrigo Rato e Isidro Fainé, presidente de Bankia y CaixaBank, se han enzarzado en su primera batalla como responsables de los dos mayores grupos de cajas de ahorros del país. El premio es convertirse en la primera caja reconvertida en banco que cotiza en bolsa.

Rato no quiere dejarse ganar la partida y quiere que Bankia esté en bolsa en primeros de de julio, el mismo calendario que ha hecho público CaixaBank. Según fuentes financieras, el ex director gerente del FMI ha dado orden al área de mercado de capitales de Caja Madrid –la más potente del grupo, con mucha diferencia- para que se centre única y exclusivamente en la oferta pública de venta (OPV) de acciones de la entidad, que afronta su cambio de estatus a empresa cotizada con un valor contable de 12.000 millones de euros.

El objetivo es de muy altos vuelos: levantar al menos 3.000 millones de euros -la cifra podría dispararse hasta los 4.000- en un escenario de máxima dificultad en los mercados financieros mundiales –el nuevo episodio de crisis de la deuda griega es una mala noticia para la entidad- y contra la mala imagen que acompaña a las cajas entre los grandes inversores internacionales.

Las empresas y bancos de inversión que se han acercado al área de mercado de capitales del grupo Caja Madrid para conseguir su concurso para emitir bonos y obligaciones, productos estructurados o operaciones relacionadas con acciones han recibido el no rotundo de la entidad. La entidad sólo participará en operaciones que ya tenía comprometidas con anterioridad, como una emisión de una de las compañías que cotizan en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) para pequeñas y medianas empresas.

Por lo tanto, Rato quiere a su equipo volcado en la búsqueda de inversores que apoyen la oferta, cuyo resultado –por ser la caja más grande y por lo tanto la que mejor puede ser colocada en bolsa a pesar de las dificultades- será decisivo para el resto de competidores que quieren dar el salto al parqué: Banca Cívica, BMN y el grupo liderado por Cajasturias del que se ha desgajado la alicantina CAM.

Relajación contra incógnitas

El salto a la bolsa de ambas entidades no puede ser más distinto. Mientras CaixaBank se limitará a empezar a cotizar a través de Criteria –ni hay venta de acciones ni por lo tanto riesgo alguno de retraso- y se presentará a la comunidad inversora con un core capital del 10,9%, Bankia llega al tramo final cargada de incógnitas y con la necesidad imperiosa de levantar al menos 1.795 millones para alcanzar un ratio de capital del 8% y no tener que dar entrada al Estado en su capital.

En el mercado creen que los plazos para que Bankia salga a bolsa en julio están tan apretados que es muy posible que la oferta de acciones tenga que ser retrasada hasta después del verano. Pero Rato no quiere demoras por dos razones. Una, porque no quiere arriesgarse a que los mercados se cierren de nuevo y tener que salir a la desesperada con la fecha límite de marzo de 2011 en el horizonte. Y dos, porque salir en julio es hacerlo sin competencia. A la vuelta del verano, puede haber una avalancha de salidas a bolsa, entre ellas las de otras cajas que pelearían por los mismos inversores y otros grupos del tamaño de Talgo, Telepizza o Atento.

Está por ver qué descuento en la valoración del grupo está dispuesto a aceptar Rato. La referencia son las 0,8 veces de valor contable al que ha sido valorado CaixaBank. Un ratio que, según los expertos será sensiblemente más bajo en el caso de Bankia.

Referencia básica

En la entidad se espera con ansiedad que el Banco de España valore a las cajas a cuyo capital se incorporará. Muchos de los fondos con los que Bankia ha contactado para que apoyen su salida a bolsa quieren conocer una referencia que consideran básica para poner precio al grupo. “Para los que consideren caro el precio que pida Bankia, la solución es esperar que el banco salga a bolsa, que baje y comprar más barato”, indican.

Rato, consciente de las dificultades, no quiere ni un solo despiste y quiere a todos sus equipos volcados en la salida a bolsa. En juego está mucho más que el hito de ser el primer gran grupo de cajas cotizado; del éxito de la oferta de acciones de Bankia depende el futuro de la entidad y, por extensión, buena parte de la credibilidad del mayor proceso de reestructuración en la historia de las cajas de ahorros.
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