Casi la mitad de los catalanes partidarios de que solo se puedan comprar viviendas para vivir en ellas
Una encuesta de GESOP para el Periódico revela que los contrarios a la intervención del mercado se imponen a los partidos por un estrecho margen del 0,5%
El acuerdo firmado entre el PSC y los Comunes-Sumar por el cual se pretende restringir la compra de viviendas en las zonas tensionadas de Catalunya a compradores que vayan a realizar dicha operación para vivir habitualmente en el inmueble ha quedado paralizado hasta después de verano debido a que los grupos parlamentarios de Junts y el PP en el parlamento catalán han pedido al Consejo de Garantías Estatutarias un dictamen sobre la constitucionalidad de dicha propuesta.
En la práctica que las operaciones de compra – venta de inmuebles en zonas tensionadas se limite a compras para vivir en el inmueble supone una intervención prácticamente total del mercado inmobiliario catalán dado que los más de 300 municipios con zonas tensionadas afecta a zonas donde vive más del 90% de la población catalana.
La norma supondría un mazazo para el mercado inmobiliario, una restricción del derecho a la propiedad y dificultaría mucho más el acceso a la vivienda, pero la opinión pública catalana se muestra dividida sobre la medida.
Una encuesta de GESOP para el Periódico revela que los contrarios a la intervención del mercado se imponen a los partidos por un estrecho margen del 0,5%. De hecho, un 47,7% de los catalanes está a favor de que solo se puedan comprar para vivir en ellas y 48,2% en contra.
La propuesta, aunque la han realizado los Comunes-Sumar, no genera unanimidad ni entre sus seguidores y sorprende que un 22,3% de sus votantes, casi uno de cada cuatro, están en contra de esta.
También llama la atención que los votantes de Junts, a los que en muchas ocasiones se sitúa en el centro derecha, son partidarios de la restricción en las ventas si no es para vivir en ellas. En concreto un 49,5% de los votantes de Puigdemont están a favor de la restricción frente al 43,3% que está en contra.
Entre los votantes socialistas, que han pactado la medida con los Comunes, el apoyo también está lejos de ser unánime dado que solo apoya la medida un 51,6% de sus votantes frente al 45,2% que está en contra. También llama la atención la posición de los votantes de ERC, que por un estrecho margen se posicionan en contra a pesar de ser un partido de izquierdas. Paradojas de la política, un partido presuntamente liberal como Junts tiene votantes partidarios de la intervención y otro, de izquierdas, tiene a sus votantes en contra.

Los seguidores de Junqueras y Rufián se posicionan en contra por estrecho margen del 48,7% frente al 47% que están a favor. También se muestran contrarios por un estrecho margen los votantes de Silvia Orriols dado que un 49% se opone y un 46,6% apoyan la medida.
Los más contrarios a la medida son los votantes del PP y los de VOX. También llama la atención que el caso del PP, un partido con un programa liberal, el apoyo a la medida sea de un nada despreciable 37,9%.
Otro dato sorprendente de la encuesta es que a pesar de la falta de vivienda y del retraso en la aplicación del anuncio de Illa de construir 250.000 pisos en Catalunya cuando se pregunta a los catalanes si están dispuestos a modificar normas urbanísticas como permitir edificios más altos solo el 35,9% están a favor y el 52,1% en contra.