25S: Alta tensión alrededor del Congreso

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ACABÓ EN TRAGEDIA

Momento de indignación en la concentración en Neptuno

25 de septiembre de 2012 (23:03 CET)

La concentración del 25S que se manifestaba ante el Congreso de los Diputados ha acabado en una pequeña batalla campal. La policía no ha tenido el suficiente aguante. La sensación en el ambiente es que tenía la orden de desalojar antes de las 21.30 horas, para que los diputados pudiesen acceder y salir del Congreso. Algo que no consiguió hasta horas más tarde.

El dios Neptuno ha sido un día más espectador de lujo de un suceso penoso. El desalojo de la plaza a base de porrazos no es la mejor imagen que España debe mostrar de cara al exterior, y menos cuando está en juego un rescate.

Al menos hay una cuarentena de detenidos y más de 50 heridos, entre ellos, periodistas que estaban en la Plaza de Cánovas del Castillo cubriendo la manifestación.

El desalojo

Los altercados llegaron prácticamente pasadas las nueve de la noche, a pocos minutos para que la concentración terminara o dejara de ser legal. El permiso finalizaba a las 21.30 horas. La tensión era máxima.

Ya se habían producido varios movimientos por parte de las fuerzas de seguridad del Estado. Los manifestantes no entendían la predisposición de la policía a sacar la porra. A las 19.00 horas se produjeron las primeras cargas, y a partir de las 20.00 horas bastantes manifestantes se cruzaban por el Paseo del Prado en ambas direcciones. Unos, camino del Congreso y otros, más precavidos, yéndose del lugar.

Gritos en contra

La tensión crecía por momentos. Cada vez que había una agitación policial, los manifestantes respondían con gritos de indignación. Los insultos a los políticos debían llegar a las puertas del Congreso, donde los leones no habían visto tanta policía desde el 23F. Escasa presencia de los diputados en el Pleno. Apenas medio centenar estuvieron presentes.

Pero la noticia estaba en las puertas. La policía decidió desalojar. Se acabó la fiesta. La gran mayoría de los allí presentes eran manifestantes pacíficos y solo unos pocos se encararon con los nacionales que custodiaban el Congreso por todas las calles de acceso, en al menos una manzana a la redonda. La policía cargó con fuerza hacia los miles de manifestantes que huyeron despavoridos por todas las calles.

Un pequeño grupo intentó romper el cordón de seguridad y ese hecho fue la gota que colmó la paciencia de la policía. Además, hubo lanzamiento de objetos y botellas a los agentes. Y también era la hora, porque las señorías tenían que votar.

Inicio festivo

La tarde comenzó tranquila. Sobre las 17.30 el ambiente era más festivo que otra cosa. La policía comienza a tomar posiciones. Tras medio día esperando a los manifestantes, la tensión en sus rostros era evidente. Algunos hasta bostezaban.

El despliegue policial, ordenado por la Delegación del Gobierno de Madrid, era de tal dimensión que en un momento había casi más policías que asistentes a la concentración. En total, el dispositivo fue de 1.500 agentes y eso que la concentración fue minoritaria, por lo menos en comparación con las últimas manifestaciones celebradas en la capital.

Cantos de indignación


La gente iba llegando a Neptuno en masa por todos los aledaños. Además, otros varios miles de personas cruzaban el centro de Madrid camino de la plaza por la calle Alcalá. La indignación con la clase política iba in crescendo.

Había un total desacuerdo con la clase política española, sea del partido que sea. Los cánticos se sucedían unos a otros. “Que no, que no, que no nos representan”, “Dimisión, dimisión”, “Policía, únete”, y otros tantos, pero lo más llamativo eran las continuas pitadas que los manifestantes recitaban a los políticos, escondidos en el hemiciclo.

En definitiva, Madrid volvió a vivir una nueva jornada de irritación, que comenzó siendo un ejemplo, y acabó lastimosamente con agresiones. La pena es que las cargas policiales ya son costumbre en todas las manifestaciones.
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