Entre la indignación y la resignación del copago farmacéutico

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EURO POR RECETA

Una receta con su euro correspondiente. EFE

07 de enero de 2013 (01:00 CET)

“Es una vergüenza”, “indignante”, “nos están exprimiendo”, son algunas de las palabras que más se oyen estos días por Madrid. El culpable, el Gobierno de la Comunidad que preside Ignacio González, que desde el pasado 1 de enero ha instaurado el euro por receta.

Cada precepto de un medicamento conlleva a partir de ahora un impuesto de un euro para los madrileños. La medida ha sorprendido a la gran mayoría, porque no la entienden y en muchos casos, “es un abuso”, dice Susana, de 46 años, que tiene a su madre enferma crónica y con varias recetas médicas.

El caos absoluto

Las farmacias se han convertido en un hervidero, en un caos absoluto, que es muy difícil de gobernar. El Colegio de Farmacéuticos de Madrid no da abasto estos días. El teléfono no para de sonar y eso se ha trasladado a cada centro farmacológico de Madrid. “He llegado a estar más de 50 minutos explicándole a una señora mayor, con minusvalía de oído, que ahora tiene que pagar un euro más por receta”, dice José, farmacéutico de las afueras de la capital.

“Lo normal es estar una media hora con cada cliente para explicarles todo. Desde en qué consiste el impuesto hasta que pueden negarse a pagarlo y sus graves consecuencias”, explican fuentes del Colegio de Farmacéuticos. “No estamos satisfechos con el euro por receta, es un lío, con mucha burocracia y una gran pérdida de tiempo, además de tocarnos explicarlo todo a los ciudadanos”, explican.

Soportar

Los farmacéuticos madrileños se están ganando el cielo. “No es para nosotros, señora, es un nuevo impuesto que ha creado la Comunidad”, explica un boticario a una cliente. Mucha gente se queja a los propios farmacéuticos, les acusan de llevarse ese euro. “No se puede hacer a la idea de lo que todos los farmacéuticos de Madrid estamos soportando estos días”, dicen fuentes del Colegio. “Nuestro deber es atender a la gente en temas sanitarios, pero ahora estamos dando la cara por algo que no lo es”.

Otro problema grave al que se están enfrentando estos profesionales es el retraso tecnológico. Madrid no tiene la receta electrónica. El sistema informático para hacer más viable el proceso del impuesto no ha llegado a tiempo, y no se espera hasta febrero. Así es imposible controlar los topes establecidos para la tasa: un máximo de 72 recetas al año. En el caso de que se cubra, el ciudadano no tendrá que pagar más tasas.

Reclamaciones

Mientras tanto, los pacientes deberán pagar los medicamentos, y después reclamar a Sanidad el reintegro de las cantidades abonadas de más. Otra posibilidad es declararse insumiso y no pagar, pero conlleva graves consecuencias. Para ello, la Comunidad de Madrid, ha repartido unos formularios para que los ciudadanos que decidan no pagarlo cedan sus datos y Hacienda sepa quién no ha contribuido y así poder sancionarle.

“No hay suficientes formularios”, explican fuentes del Colegio. La gente que se agolpa en los establecimientos se lleva los formularios y cada vez es más complicado explicar a los pacientes las consecuencias del impago, que según la ley, podría tener sanciones de hasta el 20% de la tasa, es decir, 1,20 euros por receta.

La mayoría, paga

En esta primera semana de implantación del euro por receta, la gran mayoría de los ciudadanos han acabado pagando el euro por receta. “Si no pagas luego te intervienen la cuenta, así que mejor pagar ahora”, dice un cliente tras comprar dos medicamentos con receta.

Aires de resignación recorren Madrid, pero también de indignación por una nueva tasa que agudiza aún más las débiles economías de los madrileños.
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