Iceta saca pecho por abrir el debate sobre el referéndum catalán

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Asegura que "es bueno" que aflore en el seno del PSC división de opiniones, porque "no se puede esconder" un reto que debe ser atendido en algún momento

El líder del PSC, Miquel Iceta, en una intervención en el Parlament.

Barcelona, 04 de julio de 2016 (12:58 CET)

El PSC vuelve a vivir una situación complicada. Su primer secretario, Miquel Iceta, ha querido sacar pecho, precisamente, de ese debate interno. Lo ha provocado él mismo y la dirección del partido, al situar la posibilidad de un referéndum, a partir de una ley de la claridad, como se estableció en Canadá, si fracasa la reforma de la Constitución en Cataluña. Tras las críticas internas, que han obligado al PSC a dejar de lado, por ahora, la propuesta, Iceta ha afirmado que no se arrepiente.

"No me arrepiento, es bueno que el debate se pueda producir, porque podríamos haber eliminado esas cinco líneas de 450 –ponencia congresual-- pero hubiera sido esconder el debate". Iceta se refiere a la textualidad de esa propuesta: "Los socialistas propondríamos al conjunto de los españoles otros instrumentos democráticos (ley de la claridad canadiense) que establecieran las condiciones para, si procede, verificar el apoyo ciudadano a una eventual secesión".


Concentrados en otra cosa

La idea de Iceta es que ese supuesto referéndum sólo se convocaría "en el mejor de los casos", en tres o cuatro años si fracasa la opción de la reforma constitucional. Numerosos dirigentes del PSC, de la federación del Baix Llobregat y de la federación de Barcelona, criticaron la opción de la dirección, justo ahora en el que el conjunto de los socialistas en toda España debe decidir si permite o no la investidura de Mariano Rajoy.

Iceta cree que no pasará factura al PSC, y ya prepara su reunión con Pedro Sánchez para organizar el comité federal de este sábado, una cita crucial para los socialistas.


Reunión con Pedro Sánchez

El descontento en el PSOE ha sido mayúsculo, por esa propuesta de referéndum, pero lo que está en juego ahora es cómo el PSOE pasa a la oposición, y para que eso sea posible, debe haber un Gobierno, que no está garantizado, con la posibilidad real de unas terceras elecciones generales.

Iceta lo ha constatado: "A día de hoy no votaremos ni nos abstendremos", ha asegurado, en relación a la investidura de Rajoy, a menos que se avance en la reforma constitucional, la reforma de la negociación colectiva, dentro de la reforma labora, y la recuperación del Pacto de Toledo, para asegurar las pensiones.
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