La reconstrucción interna del PSC deja a Navarro sin margen para pactar con Mas

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NUEVA LEGISLATURA

Pere Navarro, primer secretario del PSC. EFE

16 de diciembre de 2012 (20:34 CET)

El PSC está en una fase de reconstrucción. Hablar y discutir está muy bien. Se generan ideas, y se sueltan expresiones que es mejor que se compartan, para que uno no las lleve consigo. Y es lo hicieron este domingo los cuadros y dirigentes socialistas en el consejo nacional del partido. Hasta 45 intervenciones, que se podrían resumir en dos grandes líneas de actuación: hay que cambiar cosas, pero también se necesita tiempo, o hay que cambiar cosas y de forma urgente.

Pero en ese estado el PSC no puede ofrecerse al president en funciones, Artur Mas, para alcanzar algún acuerdo de gobernabilidad, como desean algunos dirigentes de Convergència y, mayoritariamente, de Unió. Y esperan, en algún momento, los sectores económicos.

Lealtad interna

El primer secretario del PSC, Pere Navarro, trató de recoger el guante. De hecho, intuía perfectamente cómo podía evolucionar el consejo nacional. Y en su intervención reclamó “lealtad interna”, que no la contrapuso al necesario “debate”. Pero los mensajes se vehiculan a través de personas, y los roces internos que pueda haber en el PSC se acaban trasladando a la sociedad, y determina el discurso político.

A Navarro le recriminan los críticos a la dirección que ha tomado decisiones bruscas, con la intención de dejar claro que tiene el mando, que es el primer secretario del PSC. Lo hizo en la primera semana de septiembre, con un cambio inesperado en el grupo parlamentario –legítimo, porque debía presentar a su equipo político—pero que llegaba tarde y mal. Y lo ha hecho ahora, la pasada semana, con un cambio también legítimo, pero que ha causado sorpresa.

Lucena, al frente

Navarro ha situado a Maurici Lucena, número dos en las listas al Parlament, al frente del grupo parlamentario. Es un economista ligado a la anterior etapa de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y al ex ministro Miguel Sebastián, con conexiones también con Carme Chacón. Y como portavoces adjuntos, figuran Jaume Collboni –efímero portavoz parlamentario, nombrado en septiembre—y las diputadas Montserrat Capdevila y Núria Parlón, alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet.

La portavoz adjunta, y secretaria de Economia del PSC, Rocío Martínez-Sampere, queda fuera de ese núcleo duro. Cosas de la concepción de las lealtades en la vida interna de los partidos políticos. Quien también se quedó fuera, pero del propio Parlament, fue Laia Bonet, ex secretaria del Govern con el president José Montilla. Bonet intervino en el consejo nacional con una idea central: “Algunos quieren tiempo, la mayoría queremos más cambios”.

La ex diputada leyó fragmentos del código ético del PSC para reclamar más pluralidad y menos homogeneidad. En realidad, ese es el reto que debe afrontar Pere Navarro: o un partido homogéneo, pequeño, con sólo un 14% de apoyo electoral, como ha conseguido el 25N, o un partido abierto, que logre porcentajes cercanos al 30% que permiten ser una alternativa de gobierno.

Primer partido de la oposición

Porque ahora, el PSC no puede hacer gran cosa. Navarro esgrimió que los socialistas son el primer partido de la oposición, si el acuerdo entre CiU y ERC se acaba concretando, y que dibujaran una alternativa de izquierdas. Navarro sabe que necesita tiempo. En enero, un consejo extraordinario, abierto a la sociedad, con propuestas de todas las asociaciones, intentará orientar al partido.

La fórmula, como explicó Miquel Iceta, que formará parte de la Mesa del Parlament en la legislatura que se inicia este lunes, insistió en el camino. “Hay que ocupar el centro desde la izquierda, no la izquierda desde el centro”. Y el exviceprimer secretario del PSC entró también en el debate sobre la lealtad.
 
“Yo también pido lealtad, no una fidelidad a personas, una fidelidad al proyecto que queremos construir, una lealtad precisamente para promover el debate y el pluralismo interno, una lealtad para sumar y multiplicar, no para restar y dividir. Así reconstruiremos el PSC y seremos, otra vez, el gran partido de la izquierda catalana”. Fue, se mire como se mire, una advertencia a la actual dirección.

El PSC, de nuevo


En el consejo nacional intervino, incluso, el propio Raimon Obiols. Navarro pudo pensar que a Obiols, realmente, el partido sí le otorgó tiempo, porque fue candidato hasta en tres ocasiones, con resultados descriptibles, pero bastante más dignos que los del 25N. Obiols reclamó que se recuperara el espíritu fundacional del partido. Algo que Iceta, siempre hábil en el manejo de las palabras, supo resumir: “Necesitamos no un nuevo PSC, sino el PSC, de nuevo”.

Ese PSC, de nuevo, implica aunar la sociedad catalana, con diferentes identidades, con un proyecto moderno que pueda atraer a los líderes de opinión. Es lo que intentó explicar Iceta, al asegurar que los votantes del PSC, los que, finalmente, se movilizaron al final de la campaña, maquillando algo los resultados, son electores mayores, con poca capacidad ya para arrastrar al conjunto de la sociedad. Recordó que el PSC sólo ganó en Barcelona en el distrito de Nou Barris.

Diferencias en CiU sobre el pacto con ERC

La legislatura se inicia este lunes, y los negociadores de CiU y ERC intensificarán el diálogo para que Artur Mas pueda ser investido este jueves. Las diferencias sobre el calendario de la consulta soberanista son todavía importantes. Pero en el seno de CiU se han producido movimientos, porque para Unió el incremento de tasas impositivas que reclama Esquerra se antoja excesivo.

Pero si la dirección de CiU gira la cabeza….El PSC ahora no está. Está, como en aquella película-documental de José Luis Guerín: En Construcción, que ofrecía imágenes del Raval, un barrio, curiosamente, que ya reconstruyó el PSC.
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