Mas se urge a pactar con la CUP para declarar ante los jueces ya como presidente 'in pectore'

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La resaca electoral

Artur Mas, el 9 de noviembre de 2014, tras de la consulta independentista por la que le han inculpado. / EFE

en Barcelona, 30 de septiembre de 2015 (22:46 CET)

Artur Mas declarará en calidad de imputado el próximo día 15 de octubre por haber organizado el referendo alternativo del 9 de noviembre. Se le cita por los delitos de desobediencia, prevaricación, malversación y obstrucción a la justicia.

Un mal trago para cualquiera, pero Mas ha sabido hacer de la necesidad virtud gracias a dos factores que han jugado a su favor. El primero es que cuenta con un gran apoyo popular. Tanto es así, que el martes por la noche, Barcelona vivió una cacerolada espontánea de respaldo al president.

Aniversario del fusilamiento de Companys

La segunda es que el día 15 se cumple el 75 aniversario de la ejecución de Lluís Companys a manos del franquismo. Una fecha histórica, que permitirá al entorno presidencial crear un relato mítico: 'dos presidentes, dos víctimas, una persecución que se repite…'

Pero pese a estos avales, Mas quiere llegar a su cita con el Tribunal Superior de Justicia con cierta tranquilidad, es decir, con la seguridad de que volverá a ser presidente de la Generalitat. Por eso, tiene prisa para cerrar el pacto con la CUP y dejar las cosas bien atadas antes de declarar ante los jueces, según explican a Economía Digital fuentes convergentes. Además, como futuro presidente, Mas tendrá un aureola de mayor respetabilidad ante el Tribunal.

La CUP no tiene prisa    

No obstante, los ritmos de Mas y los de la CUP no son coincidentes. El partido de la izquierda alternativa independentista, no tiene prisa por llegar a ningún acuerdo y tampoco tiene problema en agotar el plazo para las negociaciones, que vence el día 27 de octubre, fecha prevista para la investidura en el Parlament del nuevo presidente de la Generalitat.

Para la CUP, el hacer o no presidente a Mas no es la esencia de las negociaciones. "Hay otras muchas cosas sobre la mesa", explica a este diario el líder de la formación, Antonio Baños. Lo que quiere la CUP es que el nuevo Govern "tenga un carácter social" y que se haga eco de propuestas como la del rescate ciudadano o la de acabar con los desahucios.

Ampliar el abanico de interlocutores

La formación de Antonio Baños, que tiene con sus 10 escaños la llave de la gobernabilidad, ya ha anunciado que no entrará a formar parte del nuevo Govern, pero sí pretende que éste aplique buena parte de las políticas que la CUP llevaba en su programa electoral.      

Además, los de la CUP, que ya han nombrado un grupo negociador pretenden "ampliar el abanico de interlocutores" a la hora de cerrar un pacto con Junts pel sí. Eso significa que quieren que los movimientos sociales o los sindicatos intervengan en las conversaciones, lo que podría dilatar el proceso.

Baños insiste en que no hará presidente a Mas

Tres días después de las elecciones, Baños reconoce que no se ha entrevistado con Mas personalmente, pero que sí ha hablado con "todo el mundo". E insiste también en que cumplirá la promesa electoral que hizo la CUP de que no hará presidente de nuevo a Artur Mas, a quien los cuperos vinculan con los recortes y la corrupción. 

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