Navarro a los críticos: quien vote diferente se va al grupo mixto

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FUTURO SOCIALISTA

Àngel Ros, y Marina Geli, al fondo, ante la sede del PSC./EP

15 de noviembre de 2013 (20:02 CET)

La dirección del PSC admite que no tiene toda la verdad. Que los partidos políticos cometen errores, y que todo depende siempre del apoyo electoral que se obtenga. Pero el núcleo duro, que arropa al primer secretario, Pere Navarro, acepta el reto: iniciar, aunque ya se lleva meses preparándolo, una nueva etapa con un discurso político más nítido, menos complejo, más comprensible para las bases socialistas.

Y eso, en estos momentos, se traduce en un hecho concreto: el PSC votará en contra de la resolución que se someterá a votación en el Parlament el día 20 sobre el derecho a decidir, que se trasladará al Congreso. Esa resolución pedirá al Gobierno que se traspase la competencia para convocar un referéndum soberanista a través del artículo 150.2 de la Constitución.

El PSC votará en contra, pero, además, comunicará a la Mesa del Parlament que quien rompa la disciplina de voto del grupo socialista quedará fuera, y, por tanto, pasaría al grupo mixto. Lo aseguran fuentes de la dirección, con la idea de que, esta vez, “va en serio”, y de que no se aceptará votos diferentes a lo que acuerde el partido este domingo en su consejo nacional extraordinario.

Reunión sin acuerdos

Navarro se ha reunido esta mañana con los representantes de los sectores críticos de la dirección. Son los diputados Marina Geli y Àngel Ros, de Agrupament Socialista, y Joan Ignasi Elena y Jordi del Rio, de Avancem. El diálogo, como no podía ser de otra manera, ha sido intenso. Pero no se ha alcanzado una aproximación.

Joan Ignasi Elena ha asegurado que el partido “debe quedar de forma inequívoca a favor del derecho a decidir y ser coherente y consecuente”. Mientras que el secretario de acción política, Antoni Balmón, ha considerado que el PSC “no se opondrá a ningún instrumento para pedir la consulta”, pero siempre que “se llegue a un acuerdo previo con el Gobierno central”. Para Balmón, el PSC “no quiere acompañar a ningún Gobierno hacia la confrontación ni hacia la frustración”.

El próximo lunes, nueva etapa


El partido celebra este domingo un consejo nacional extraordinario para someter a votación una resolución propia sobre esa cuestión, sobre el derecho a decidir, un conejo que salió de la chistera de la dirección de Convergència Democràtica, secundado por Esquerra Republicana, y que ahora es casi la única cuestión que impera en la agenda política catalana, verbigracia nacionalista.

Tanto Àngel Ros como Joan Ignasi Elena creen que el domingo podrán votar una resolución en la que todo el partido pueda sentirse cómodo, pero no lo ve así la dirección, que no quiere esta vez “más componendas”.

El hecho es que, en función de lo que pase el domingo, se podrá saber si el PSC se rompe, o se mantiene zigzagueante. Y si el día 20, en el Parlament se romperá o no la disciplina de voto. En función de las trayectorias personales de cada diputado, de lo que quiera hacer en el futuro, se podrá justificar cada voto.

Nadie quiere romper. Pero tampoco hay, esta vez, muchas posibilidades para el acuerdo. La dirección insiste: a partir del lunes, los simpatizantes y electores socialistas deberían saber, sin matices, que defiende su partido.
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