Mariano Rajoy y Pedro Sánchez en una reunión. EFE

Rajoy, Sánchez y Rivera pactan aprovechar las debilidades de Torra

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Por primera vez en muchos meses va a haber una mixtura entre respuestas judiciales y políticas de Rajoy, Sánchez y Rivera. Torra ha facilitado el engranaje

Madrid, 18 de mayo de 2018 (04:55 CET)

Mariano Rajoy, Pedro Sánchez y Albert Rivera han conseguido convalidar el pacto de estado para frenar el secesionismo catalán. Un acuerdo de dos velocidades que, sin embargo, sostiene una unidad de acción que ahora es más precaria. Pero existe.

Como nos encontramos ante un problema complejo y con muchas derivadas, es imposible un análisis sencillo. Exige tener en cuenta soluciones laberínticas para encontrar la salida. Llevará tiempo, mucho tiempo; pero sobre todo exige constancia. Hace falta utilizar técnicas de microcirugía combinadas para cada uno de los componentes del mayor desafío al Estado desde el 23-F.

Ningún ordenamiento europeo está preparado para un ataque directo a la Constitución promovido desde las entrañas institucionales de una parte del estado. Tiene razón Pedro Sánchez cuando reclama una reforma de la tipificación del delito de rebelión, sin que tengan que concurrir tanques en la calle. Ahora lo sabemos. Antes nadie podía imaginar lo que ha sucedido en Cataluña.

Las dificultades de Llarena

Es una de las explicaciones para la dificultad que está teniendo el magistrado Llarena para conseguir la entrega de los golpistas fugados a distintos países europeos. Cuando sobreponen los hechos delictivos y los delitos de que son acusados los prófugos sobre sus respectivos códigos penales, la calcomanía no es exacta. Ni Bélgica ni Alemania han tenido la imaginación suficiente para prevenir la defensa del estado a un intento, sin violencia palmaria, sangrienta y directa, llevado a cabo desde instituciones del Estado, que eran las primeras obligadas a garantizar la defensa de la Constitución.

El nuevo president, sin duda, va a facilitar la comprensión del problema en los tribunales y las cancillerías europeas. El Ministerio español de Asuntos Exteriores ha remitido a todas las embajadas un documento, traducido a los idiomas correspondientes, con la colección de artículos y tuits de Quim Torra. Un memorándum letal para el nuevo president, que desnuda su naturaleza y advierte sobre sus intenciones y sus consecuencias.

El ministerio de Exteriores ha remitido a todas las embajadas los artículos y tweets de Quim Torra

The New York Times ha debido recibir un ejemplar del informe porque, a diferencia de análisis anteriores, ha sido contundente retratando al recién elegido president. El prestigioso diario describe: “Hay un racista presidiendo la Generalidad de Cataluña, y eso es algo que debería repugnar a todos los demócratas, al margen de su posición con respecto a la independencia”.

Pero la cosa no queda ahí. En alusión tardía se refiere al supuesto referéndum así: El 1 de octubre “no se celebró un referéndum, sino una votación chapucera y sin garantías, cuyos resultados ni siquiera avalaron los observadores que contrató la propia Generalidad”.

La renovada ofensiva diplomática española

Quim Torra ha conseguido en cuarenta y ocho horas lo que el Ministerio de Exteriores no ha podido hacer en seis meses.

Los partidos han aprendido mucho de la aplicación del 155. Y de los muchos errores cometidos al aplicarlo. Pero las correcciones son distintas para el Gobierno y el PSOE, que están básicamente de acuerdo en reaccionar ante las acciones de Torra, que Ciudadanos, que es partidario de medidas quirúrgicas de carácter preventivo.

Naturalmente, hay otros factores que explican la diferencia de criterios. Las encuestas hacen imposible abstraerse de las repercusiones electorales que tengan la respuesta propuesta para esta nueva edición del desafío.

Que Rajoy haya recibido primero a Sánchez y 48 horas después a Rivera no es cuestión de agenda 

Que Mariano Rajoy tuviera hueco el martes para reunirse con Pedro Sánchez y tardará cuarenta y ocho horas en hacerlo con Rivera, no es solo una cuestión de agenda. Exaltar la importancia de la ayuda recibida por Sánchez y degradar la que proporciona Rivera —criterio en el que también está de acuerdo el PSOE— forma parte de la estrategia para frenar a Rivera.

Rivera y Rajoy durante su reciente reunión en el Palacio de la Moncloa

Rajoy y Sánchez están unidos por la amenaza electoral de Ciudadanos y para preservar el bipartidismo amenazado. Albert Rivera siempre, desde el minuto uno, era partidario de una intervención más larga y contundente. Pedro Sánchez impuso el criterio de brevedad y una versión light de las posibilidades que brindaba el 155.

Envidos y faroles

No se trata tanto de quién tenía razón sino de ver quién ha obtenido más redito ante los españoles. Rivera envida en la misma dirección y Pedro Sánchez endurece su posición inicial para frenar las ventajas que pueda obtener Ciudadanos.

No se puede tomar en consideración ni literalmente la ruptura del pacto anunciada por Rivera. Ha formulado un acuerdo discrepante, para reforzar su condición de defensa sin condiciones de la Constitución, factor básico para interpretar la victoria de Ciudadanos en Cataluña. Y también para retratar las debilidades de Rajoy y las cautelas de Sánchez.

Si se vuelve a aplicar el 155 se hará de forma más contundente y duradera

Tiene lógica esperar a que Torra se equivoque y cruce la talanquera de la ley con sus decisiones. Sobre todo el PSOE quiere cargarse de razones para actuar con contundencia. Tiene muy difícil Torra no traspasar la ley porque se ha comprometido con la CUP en ir de frente contra la ley.

El acuerdo de los partidos constitucionalistas es una espada de Damocles más afilada sobre la cabeza del independentismo. Porque si hace falta, se promulgará de nuevo la vigencia del 155, esta vez de forma más contundente y probablemente más duradera.

Las huecas disculpas de Torra

Hay un factor crítico que no es fácilmente cuantificable. El cansancio que promueve en el conjunto de los ciudadanos españoles y en una parte importante de la sociedad catalana las agresiones que promueve cotidianamente el independentismo. Además, ahora están explicitadas y sistematizadas en la hemeroteca personal de Torra.

¿Le sirve para algo haber pedido perdón, “si alguien se ha sentido ofendido”? Es metafísicamente imposible que los insultos racistas de su pensamiento supremacista hayan dejado sin ofender a alguno de sus receptores. Además, no solo se ha abstenido de propósito de la enmienda, sino que amenaza con más agravios, más marginación de los catalanes que se sientan españoles y más deterioro de la sociedad catalana.

Las ofensas de Quim Torra no tienen fecha de caducidad

Ciudadanos es quien mejor ha detectado el sustrato de indignación de la ciudadanía, que siente que el Estado, encarnado en él Gobierno, es incapaz de defender la dignidad de los españoles frente a las burlas y provocaciones secesionistas. Rivera sabe que cuanto más duro sea, más apoyo encontrará en una sociedad agraviada. El independentismo, y mucho más Quim Torra, no oferta ningún disimulo en él desprecio a España y a los españoles. Unas ofensas que hieren profundamente y probablemente no tienen fecha de caducidad.

Es importante conocer el resultado de la reunión de Podemos con el presidente de Gobierno. Sin esperar milagros, la actitud del partido de Pablo Iglesias es importante, sobre todo para el PSOE. Si regatea apoyos a la respuesta pactada de Rajoy, sobre todo con Pedro Sánchez, será más fácil que el PSOE deje de mirar por el retrovisor a Podemos. Y ahondar más en una apuesta con muchos costes electorales para Podemos como ya dictaminan las encuestas.

Una última cuestión a tener en cuenta

¿Cuánto aguantará la convivencia de los distintos partidos y sensibilidades del independentismo con los hechos y la biografía de Quim Torra? ¿Dónde está el punto de inflexión que haga imposible la convivencia en el pozo negro de Torra de ERC, partido que se pretende de izquierda, y de los antiguos convergentes? Conocer esta respuesta es capital.

Y acelerar la ruptura de unidad de sensibilidades políticas tan contradictorias, una prioridad. ¿De verdad todos los independentistas catalanes, por mucho sectarismo que practiquen algunos de ellos, pueden sentirse cómodos con las etiquetas que les acaba de poner en la frente el nuevo president?

Esta es una de las razones de la importancia de exprimir a fondo internacionalmente la amenaza real, no como independentista, sino como xenófobo y racista, para que la opinión pública internacional y los líderes europeos disuelvan cualquier duda del peligro que ha retratado The New York Times. Y para eso, el Gobierno no puede practicar más equivocaciones en la defensa de la Constitución.

El Gobierno no puede practicar más equivocaciones en la defensa de la Constitución

Mariano Rajoy tiene trabajando a tope a la abogacía del estado para analizar bajo el cedazo de la ley cada acto político del nuevo president. Cuando traspase cualquier línea roja, la Justicia y el Tribunal Constitucional, actuarán.

Por primera vez en muchos meses parece que va a haber una mixtura entre respuestas judiciales y acción política. No porque exista margen para un diálogo político con Torra, que es imposible. Bastará que se interiorice que no solo hay que ganar en los juzgados, sino que además hay que demostrar, dentro del conjunto de España, también en Cataluña y en Europa que existe una respuesta global, firme, democrática y proporcional a una amenaza que también es para él proyecto europeo.

Afortunadamente, Torra es un aliado para estos objetivos.

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