Rajoy se acomoda como único defensor de la vigencia de la Constitución

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PSOE, Ciudadanos y Podemos ven necesario reformar una Carta Magna que en su 37 aniversario se ha convertido en arma electoral

Xavier Alegret

Mariano Rajoy saluda a Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados, durante la celebración del Día de la Constitución / EFE
Mariano Rajoy saluda a Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados, durante la celebración del Día de la Constitución / EFE

06 de diciembre de 2015 (20:11 CET)

El Día de la Constitución, en el 37 aniversario de su aprobación, ha caído por primera vez en campaña electoral… A ningún presidente, antes de Mariano Rajoy, se le había ocurrido convocar unas elecciones a las puertas de Navidad. Y así ha sido como este día tan propicio para mostrar unidad política se ha convertido en un día de partidismos, con la cada vez menos sagrada Carta Magna como arma arrojadiza electoral.

Las elecciones del 20D se prevén las más abiertas del actual periodo democrático español y sus candidatos han aprovechado la visita al Congreso como altavoz de sus propuestas con respecto a la Constitución, y de paso no han desaprovechado la oportunidad de desacreditar las propuestas de sus rivales. Incluso Rajoy, que abandonando su cargo institucional de presidente, ha sido más candidato que en las últimas semanas y se ha burlado de los que quieren reformar la Carta Magna.

Se queda solo

El líder del PP, y candidato a la reelección, se ha quedado solo defendiendo la vigencia de la Constitución sin tocar ni una coma, y se ha sentido cómodo en este papel. Tanto que ha sacado pecho de su posición y ha atacado a PSOE, Ciudadanos y Podemos por sus propuestas de reforma de las que, asegura, nadie sabe de qué van.

Rajoy ha mostrado una aparente disposición a hablar de la reforma de la Constitución: "Yo no me cierro, si alguien tiene algún planteamiento estoy dispuesto a considerarlo". Pero esta apertura tenía truco, con la idea de que "todo el mundo" quiere hacer cambios pero no hay propuestas concretas que debatir. "Todos tienen el mismo problema, no se sabe qué quieren reformar", ha concluido Rajoy con tono burlón. Para el PP, la Carta Magna goza "de una muy buena salud, por fortuna".

Los aspirantes venden reformas

Mientras el presidente se sentía protagonista en su papel, los candidatos a desalojarlo de Moncloa también han usado la Constitución, pero para hacerle representar el cambio que quieren protagonizar. Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera han defendido la reforma de la ley de leyes española, para modernizarla y adaptarla a los tiempos que corren.

El PSOE ha sido el más madrugador, con la publicación de un manifiesto en defensa de una reforma constitucional "sin miedo, con ilusión, con esperanza y, sobre todo, con voluntad de diálogo y acuerdo". Los socialistas abogan por recuperar el consenso del 78 para cambiar la Constitución y acomodar en ella a toda España.

La difícil situación de Sánchez

La situación de Pedro Sánchez no es sencilla. Las encuestas apuntan que puede perder la segunda plaza a favor de Ciudadanos –Rajoy, con cierta mala leche, ha admitido que habría emoción… para el segundo puesto– y que está perdiendo votos por los dos lados: derecha (C's) e izquierda (Podemos). En un contexto de pujanza de los nuevos partidos, el PSOE es el más viejo de todos, visto por muchos como "casta" y ni siquiera representa la estabilidad, que se la apunta el PP.

Ante esta situación, los socialistas han querido marcarse un punto y distanciarse del inmovilismo de Rajoy y el PP, a la vez que se situaban en el bando del cambio y la reforma. En lo que ha querido Sánchez acercarse al PP ha sido en intención de voto. El candidato socialista ha insuflado moral a los suyos con un mensaje de "hay partido", asegurando que están más cerca de los populares de lo que dicen las encuestas.

El 'Visca la Constitució' desacomplejado de Rivera

Albert Rivera ha jugado este domingo el papel que ha venido jugando durante la larga precampaña. Discurso de férrea defensa de la España surgida de la Constitución del 78 y de su indiscutible unidad, pero con dinamismo. Es decir, que no sólo hay que reformar la Carta Magna sino también las instituciones españolas para acomodar a todos.

En esencia, el del líder de C's es un discurso parecido al de Pedro Sánchez pero con su toque personal, ese desacomplejado "Viva la Constitución, Visca la Constitució", en castellano y catalán, para apostillar que este aniversario "hay que celebrarlo en todos los rincones de España".

Los "padres y abuelos" de Iglesias

Podemos es el cuarto partido en intención de voto en las encuestas y su posición en el debate de la reforma constitucional también es el más alejado del centro de entre los cuatro partidos con mejores perspectivas para el 20D. Aunque ha tenido sus donde dije digo, digo Diego, Pablo Iglesias defiende que Cataluña pueda celebrar una consulta sobre su independencia, lo que, obviamente, exige un cambio radical de la Constitución.

Iglesias ha agradecido su trabajo a los protagonistas del 78 pero ha emplazado a las actuales generaciones a hacer lo mismo: "Queremos decir que tenemos una deuda con nuestros abuelos y nuestros padres y queremos estar a su altura para introducir cambios en la Constitución". Para Podemos, estamos en un "momento constituyente" en el que no sólo quieren cambiar la Carta Magna, sino también "el Gobierno y el Parlamento"

Después del fallido intento de Podemos e Izquierda Unida de ir juntos a las elecciones, los de Alberto Garzón han quedado descolgados de la carrera a la Moncloa, según todas las encuestas. Quizá por ello, el líder de IU ha marcado perfil propio y se ha situado como el más radical: ha ido al Congreso a decir que los grandes partidos "han violado" la Constitución, ha defendido hacer una nueva en 2018, coincidiendo con el 40 aniversario de la actual, y se ha ido sin quedarse al acto institucional.
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