Microsoft avisa en el Foro ValencIA de que «el ser humano será el nuevo lujo»
Juan Fuentes, director de GSIC by Microsoft, reclama no automatizar todos los procesos y advierte de que sustituir indiscriminadamente a las personas puede deteriorar la experiencia del cliente
Paco Gavilán, presidente de Nunsys Group; Mario Gómez Sota, director de Atos Comunidad Valenciana; Juan Fuentes, director de GSIC by Microsoft; y Fernando Saludes, moderador de la segunda mesa del Foro ValencIA.
«El ser humano será el nuevo lujo». Con esta idea, Juan Fuentes, director de GSIC by Microsoft, ha advertido en el Foro ValencIA de los riesgos de aplicar la inteligencia artificial de forma indiscriminada en todos los procesos de una compañía. A su juicio, no todas las empresas ni todos los sectores necesitan automatizar por completo su cadena de valor y el componente humano puede convertirse precisamente en un elemento diferencial.
Fuentes ha realizado estas reflexiones durante la segunda mesa de debate de la jornada, que ha contado con el impulso de Veolia, Telefónica y la Generalitat Valenciana y la colaboración del Ayuntamiento de Valencia y Valencia Innovation Capital.
«No todas las empresas ni todas las industrias tienen que integrar la IA en toda su cadena de valor», ha defendido Fuentes, que ha comparado la transformación actual con anteriores procesos de industrialización. «Al igual que tras la revolución industrial los artesanos no desaparecieron y hoy un bolso de Hermès vale 3.000 euros, hay que integrar la tecnología solo donde sea verdaderamente eficiente».
El responsable de GSIC by Microsoft ha puesto como ejemplo la publicidad y la atención al cliente para mostrar cómo la automatización puede llegar a ser contraproducente. Según ha señalado, compañías como Coca-Cola o McDonald’s han desarrollado campañas publicitarias generadas íntegramente mediante inteligencia artificial que no han logrado el nivel de interacción esperado.
«Al público no le gusta ver a un no-humano vendiéndole un producto», ha explicado. Una situación similar puede producirse, a su juicio, cuando un usuario intenta resolver una incidencia y queda atrapado durante varios minutos conversando con un bot sin encontrar una solución. «No debemos obsesionarnos con meter IA en todos los procesos», ha defendido.
La IA agéntica como siguiente salto
Fuentes ha diferenciado además entre la inteligencia artificial generativa, cuyo uso considera ya ampliamente extendido, y la IA agéntica, capaz de asumir y ejecutar procesos de forma autónoma dentro de las organizaciones.
«Agéntica es una palabra que debemos empezar a pronunciar más», ha señalado. Para Fuentes, buena parte del debate actual continúa centrado en la IA generativa cuando «lo que realmente genera eficiencia y retorno financiero es la IA agéntica».
El directivo ha defendido que las empresas deberían empezar a medir no solo cuántos trabajadores utilizan herramientas de inteligencia artificial generativa, sino cuántos agentes están ejecutando realmente procesos dentro de las compañías o las administraciones.
Fuentes ha llegado a comparar la adopción de las herramientas generativas con otras tecnologías ya plenamente normalizadas. «Quien no usa ChatGPT Plus a día de hoy está fuera del mercado, es como no usar WhatsApp«, ha afirmado.
Sin embargo, ha advertido de que adoptar estas herramientas no basta para construir una ventaja competitiva. Antes es necesario realizar un trabajo previo sobre la información de la empresa: «datos bien almacenados, limpios, subidos a la nube, conectados por API y con ciberseguridad».
Una empresa de 1.800 millones con dos empleados
Como ejemplo de las posibilidades de la IA agéntica, Fuentes ha relatado su experiencia reciente en Houston, donde aseguró haber conocido el caso de una compañía de salud que había realizado una inversión inicial de 20.000 euros en agentes de inteligencia artificial.
Según ha explicado, esa organización alcanzó posteriormente una valoración de 1.800 millones de euros con solo dos empleados, mientras el resto de funciones son ejecutadas por agentes. «Ese caso explica el retorno de entender cómo estructurar una organización agéntica», ha señalado.
Para Fuentes, el desafío pasa así por determinar en qué procesos la automatización genera realmente eficiencia y en cuáles el componente humano continúa aportando más valor. Una convivencia que, a su juicio, obligará también a las organizaciones a afrontar un cambio de modelo y de cultura, evitando que los equipos tecnológicos perciban las nuevas herramientas como una amenaza y utilizándolas, en cambio, como una oportunidad de capacitación y eficiencia.