Monserrat (UPV) avisa en el Foro ValencIA: «Cinco millones de Terminator en 2027»

El vicerrector, recién llegado de impartir clase en el nuevo campus de la Politécnica en China, advierte de que la combinación de robótica e IA obligará a transformar el sistema productivo valenciano

Mesa redonda del Foro ValencIA con José F. Monserrat (UPV), Nacho Mas (Startup Valencia y VDS) y José María Chiquillo (Ivace+i), moderada por Julián Larraz

José F. Monserrat, vicerrector de Internacionalización y Comunicación de la Universitat Politècnica de València (UPV), ha avisado en el Foro ValencIA de la velocidad a la que avanza la robótica humanoide y ha puesto como ejemplo las previsiones de la china Unitree, que aspira a fabricar cinco millones de robots anuales en 2027. «Son los Terminator», ha afirmado el representante de la Politécnica, que considera que la combinación de robots e inteligencia artificial obligará a transformar el sistema productivo valenciano.

Monserrat ha llegado a la jornada prácticamente recién aterrizado de China, donde ha impartido clase en el nuevo Beihang Valencia Polytechnic Institute (BVPI) de Hangzhou, el primer centro académico permanente de la UPV en el país asiático. El campus, desarrollado junto a Beihang University, ha iniciado su actividad con cerca de 400 estudiantes y se encuentra en una de las principales ciudades tecnológicas e industriales de China, sede también del fabricante automovilístico Geely.

«Ahora mismo, para mí, la combinación de robótica e inteligencia artificial, los humanoides que estamos viendo, es sin duda lo que va a pasar», ha señalado Monserrat durante la primera mesa de debate de la jornada que ha contado el impulso de Veolia, Telefónica y la Generalitat Valenciana y la colaboración del Ayuntamiento de Valencia y Valencia Innovation Capital.

El vicerrector ha explicado que durante su reciente estancia se reunió con el vicepresidente de Unitree y ha trasladado las previsiones que, según ha asegurado, maneja el fabricante chino: «Unitree ha fabricado en el año 2025 5.000 robots humanoides». El objetivo que le trasladaron, según Monserrat, pasa por cerrar 2026 con 50.000 unidades y alcanzar en 2027 los cinco millones de robots anuales.

En la mesa posterior, Paco Gavilán, presidente de Nunsys, ha matizado que esperaba, al menos, una progresión de 5.000, 50.000 «y luego 500.000, pero se van directamente a cinco millones».

La velocidad del salto tecnológico ha llevado al representante de la UPV a utilizar una comparación gráfica. Esos robots, ha explicado, están incorporando sistemas para aprender de forma automática, interactuar con su entorno y continuar modificando su comportamiento. «Son los Terminator», ha afirmado.

«Meter a cinco millones de Terminator haciendo labores cualquiera…«, ha planteado Monserrat antes de advertir del potencial impacto sobre el empleo. Ha asegurado que hay «empleo humano que va a desaparecer». Para el vicerrector, el escenario obliga a actuar sobre la estructura económica antes de que la tecnología provoque una transformación difícil de absorber. «Cuando digo que va muy rápido me refiero a que tenemos que cambiar nuestro sistema productivo».

Menos servicios y más industria

Para Monserrat, la expansión de la inteligencia artificial y la robótica obligará a replantear también el peso de los distintos sectores económicos. El vicerrector considera que el sector primario y, especialmente, el secundario volverán a ganar protagonismo frente a unos servicios donde las máquinas podrán asumir una parte creciente de las tareas.

«La sociedad del conocimiento ya ha muerto«, ha afirmado. A su juicio, «van a desaparecer muchísimos servicios» y será necesario «redirigirse hacia el sector primario y secundario». «La producción va a seguir existiendo», ha señalado, mientras que parte de los servicios «probablemente pasan a las máquinas».

El vicerrector ha aterrizado esta transformación en la Comunitat Valenciana, cuya economía pasó de contar con un mayor peso industrial a apoyarse crecientemente en los servicios. «Tendrá que dejar de ser un sector económico de servicios porque los servicios van a requerir a muchísimos menos empleados«, ha advertido.

La respuesta, a su juicio, no puede limitarse a regular la inteligencia artificial. «La regulación está bien, pero no podemos solamente estar en la regulación, tenemos que estar también en la transformación de los tejidos productivos«, ha defendido.

Ese proceso exigirá «innovación, tecnología y capacitación», con un papel relevante de las universidades para preparar los perfiles profesionales que necesitará la nueva economía. Monserrat ha puesto como ejemplo el grado en Inteligencia Artificial de la UPV y ha defendido acelerar la formación de nuevos profesionales.

La oportunidad de que las empresas chinas lleguen a Valencia

Su experiencia en el país asiático también le ha llevado a reivindicar la recuperación de capacidad industrial. «China decidió hace 30 años aprender a producir», ha señalado Monserrat, que ha destacado la capacidad del país para fabricar a gran escala y reorganizar rápidamente sus cadenas de producción.

Esta fortaleza industrial, ha defendido, abre también una oportunidad para la Comunitat Valenciana ante el creciente interés de grupos chinos por producir en Europa. «Ellos saben producir y, como saben que tienen que producir en Europa, pues están mirando a Valencia, y eso es una oportunidad«, ha asegurado.

Monserrat ha reclamado además que la Comunitat Valenciana eleve su ambición en las infraestructuras necesarias para la inteligencia artificial. «Respecto al cómputo, proyectar centros de 5 MW es ridículo; en China lo mínimo que se instala son 150 MW de capacidad para IA», ha asegurado. A su juicio, la apuesta valenciana debería pasar por albergar grandes centros de cómputo dedicados y atraer gran industria.

Un «pequeño Israel» para probar tecnología

Nacho Mas, CEO de Startup Valencia y VDS, ha puesto el foco en las condiciones de la Comunitat Valenciana para convertirse en un campo de pruebas de nuevas tecnologías gracias a su tamaño, posición geoestratégica, universidades, centros tecnológicos y tejido empresarial.

Mas ha sido todavía más contundente al valorar la posición actual de Europa en la carrera tecnológica. «Yo no creo que estemos en riesgo de quedarnos fuera. Yo creo que estamos fuera», ha afirmado. «Insisto, es que ni estamos», ha añadido, antes de reclamar que la adopción tecnológica avance sin quedar atrapada por nuevas estructuras y trabas burocráticas.

Por otra parte, ha explicado que en Valencia «somos como un pequeño Israel», ha señalado Mas, que ha defendido extender la filosofía del sandbox y apostar por la «prueba, error, prueba, error». Para ello, ha reclamado financiación para proyectos y libertad para experimentar ante una transformación tecnológica que avanza a gran velocidad.

El representante del ecosistema emprendedor ha advertido de que esa experimentación debe producirse mientras la Comunitat todavía conserva ventajas para atraer talento y proyectos. «Hay que dar ese campo, esa libertad de experimentar», ha defendido, antes de alertar de que, si no aparecen emprendedores y empresas tecnológicas con voluntad de competir a gran escala, «vamos a ser un poco las marionetas de lo que vaya a venir de fuera».

Mas también ha incidido en la necesidad de aumentar el tamaño de las compañías valencianas. «Cuanto más divididos estemos, cuanto más pequeños, más competitividad perderemos», ha advertido, al tiempo que ha reclamado introducir una mayor «ambición de escala» en la cultura empresarial.

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