Varta solicita la insolvencia tras perder el contrato de los AirPods y amenaza 350 empleos
La compañía cerrará este otoño su producción CoinPower en Nördlingen y eliminará 350 empleos tras perder a Apple como principal cliente
Varta solicita la insolvencia tras perder el contrato de los AirPods y amenaza 350 empleos
El fabricante alemán de baterías Varta ha solicitado la insolvencia apenas un año y medio después de culminar una profunda reestructuración financiera. La compañía afronta ahora una nueva crisis que desembocará en el cierre este otoño de su producción CoinPower en la planta de Nördlingen y en el despido de unos 350 trabajadores.
Según ha adelantó ayer el semanario alemán Focus, la decisión del gigante tecnológico supone el golpe definitivo a la empresa, aunque no es el único factor determinante. Varta llevaba tiempo lidiando con el aumento de los costes de producción, una ambiciosa expansión industrial y una elevada dependencia de un único cliente, una combinación peligrosa que ha terminado por dejar sin margen de maniobra al fabricante alemán.
La empresa ha solicitado un procedimiento de insolvencia en administración, una figura del derecho alemán que permite continuar con la actividad mientras se negocia una reestructuración. Según la compañía, el objetivo es garantizar la continuidad del negocio y buscar una solución financiera que asegure su viabilidad a largo plazo.
Apple deja Varta y traslada la producción a un proveedor chino
Según la información del citado medio, Apple decidió poner fin a la colaboración con Varta durante el pasado mes de mayo y trasladó posteriormente la fabricación de las baterías de los AirPods a un proveedor chino.
La decisión deja sin su principal cliente a la planta de Nördlingen, especializada en las micro baterías recargables CoinPower utilizadas en los auriculares inalámbricos de Apple. El cierre de estas instalaciones está previsto para el otoño y supondrá la eliminación de alrededor de 350 puestos de trabajo.
El ajuste tiene un peso considerable para una empresa que cuenta con unos 3.000 empleados, aunque la reestructuración podría ir más allá. La insolvencia abre la puerta a nuevas ventas de activos, cierres de divisiones o recortes adicionales de plantilla en función de cómo avance el proceso.

El traslado de la producción a China responde previsiblemente a criterios económicos y logísticos. Los fabricantes asiáticos ofrecen menores costes de producción y una mayor proximidad a las plantas donde se ensamblan buena parte de los dispositivos electrónicos, lo que reduce tiempos y gastos en la cadena de suministro.
Excesiva dependencia y aumento de costes: la combinación perfecta
La compañía en los últimos años había incrementado de forma significativa su capacidad de producción para atender la creciente demanda de AirPods, por lo que mientras Apple mantuviera un elevado volumen de pedidos, la estrategia funcionaría.
A esta apuesta se suma las inversiones en nuevas líneas de producción, maquinaria y personal, por lo que al desaparecer el volumen de fabricación que justificaba esa expansión, estas inversiones han pasado a convertirse en cargas financieras.
A la pérdida del contrato se suma el encarecimiento de la energía que ha afectado de forma generalizada al resto de fabricantes del sector, especialmente en la capacidad competitiva de las compañías europeas frente a las de origen asiático.

La situación llega apenas un año y medio después de que Varta culminara una reestructuración financiera impulsada por sus principales accionistas, entre ellos Porsche. Aquel rescate permitió aliviar la deuda del grupo, pero no ha evitado que la compañía vuelva a enfrentarse a graves problemas de liquidez.
La compañía, sin embargo, mantiene actividad en otros segmentos, como las micro baterías para audífonos o determinados productos de consumo, por lo que la insolvencia no implica necesariamente el fin de todas sus operaciones, aunque la obliga a reducir su tamaño y redefinir la estrategia para garantizar la continuidad.