Sacyr y Talgo, a la carrera por 2.500 millones de la Alta Velocidad portuguesa

Sacyr lidera con una oferta de 2.038 millones el concurso por el tramo Oiã-Soure, mientras Talgo compite con Alstom por un contrato de 504 millones

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Montaje realizado por Economía Digital.

Sacyr y Talgo han colocado a España en el centro de la carrera por la nueva Alta Velocidad portuguesa. La constructora y el fabricante ferroviario se juegan conjuntamente más de 2.500 millones de euros en dos de las principales piezas del proyecto que permitirá conectar Lisboa y Oporto en alrededor de una hora y cuarto.

Sacyr lidera el consorcio que ha presentado la oferta económica más competitiva para construir el tramo Oiã-Soure, valorada en 2.038 millones de euros, mientras Talgo figura entre los dos candidatos que compiten por el suministro de los 12 trenes de Alta Velocidad de Comboios de Portugal (CP), un contrato con un precio base de 504 millones.

La suma de ambas ofertas alcanza los 2.542 millones de euros, aunque se trata de contratos de naturaleza diferente y con calendarios distintos. En el caso de Sacyr, la cifra corresponde a la propuesta en base EPC para el segundo tramo de la primera fase de la línea.

En el de Talgo, los 504 millones son el presupuesto base del concurso para los nuevos trenes, que incluye también su mantenimiento durante los dos años posteriores a la recepción de la primera unidad.

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Montaje realizado por Economía Digital.

El proyecto ferroviario portugués se encuentra así en un momento decisivo. La infraestructura entre Oporto y Lisboa tendrá una longitud aproximada de 295 kilómetros, estará preparada para velocidades de hasta 300 kilómetros por hora y se ha diseñado para reducir el viaje directo entre ambas ciudades a aproximadamente 1 hora y 15 minutos.

La primera fase se divide entre los tramos Oporto-Oiã y Oiã-Soure, mientras que las fases posteriores completarán el recorrido hacia Lisboa.

La principal apuesta española está ahora mismo en manos de Sacyr. El grupo participa con el 55% del consorcio junto a las portuguesas DST y Alberto Couto Alves (ACA).

La alianza presentó el pasado julio una propuesta de unos 2.038 millones de euros para el tramo Oiã-Soure, frente a los aproximadamente 2.300 millones ofertados por el consorcio liderado por Mota-Engil. La diferencia ronda los 260 millones y el precio pesa un 80% en la valoración del concurso.

El tramo comprende unos 61 kilómetros de nueva línea, además de actuaciones en la estación de Coimbra, la cuadruplicación de la Línea del Norte entre Taveiro y la entrada sur de la estación y diferentes conexiones ferroviarias.

La ventaja económica de Sacyr, sin embargo, no se ha traducido todavía en una adjudicación definitiva. El jurado de Infraestruturas de Portugal mantiene las dos propuestas en fase de análisis y deberá comprobar que cumplen las condiciones técnicas y económicas establecidas en los pliegos.

Además, la pugna se ha endurecido en las últimas semanas. Mota-Engil ha solicitado la exclusión de la oferta de Sacyr al considerar que existen varios incumplimientos del pliego.

Entre los argumentos esgrimidos por el consorcio portugués figura que la propuesta de Sacyr superaría en unos 186 millones de euros el límite establecido para determinadas actuaciones en la zona de Coimbra.

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El presidente de Sidenor, Mirai y Talgo, José Antonio Jainaga, en el transcurso de un encuentro de Foro Capital

Mota-Engil sostiene también que existen discrepancias en los costes de mantenimiento y en determinados criterios técnicos de diseño. La propuesta española, por su parte, sigue bajo análisis del jurado.

La controversia añade incertidumbre a un concurso en el que Sacyr partía como favorita por precio. La decisión definitiva corresponderá a las autoridades portuguesas una vez concluya la evaluación de las dos ofertas.

Talgo busca los trenes

En paralelo a la construcción de las vías, Talgo compite por poner los trenes que recorrerán el futuro corredor. CP lanzó en mayo un concurso para adquirir 12 automotoras de Alta Velocidad, con opción de compra de otras ocho unidades, por un precio base de 504 millones de euros.

Los convoyes deberán superar las 500 plazas y estar preparados para operar a velocidades de hasta 300 kilómetros por hora. El calendario de la operadora contempla la firma del contrato durante el primer trimestre de 2027 y la entrega del primer tren en el primer trimestre de 2031.

La compañía española se enfrenta en este caso a la francesa Alstom, que ha sido la otra única empresa que ha presentado candidatura en la fase de precalificación. El fabricante francés cuenta con una posición de partida relevante en Portugal después de haber cerrado con CP el mayor pedido de trenes de la historia del país: 153 unidades por unos 1.030 millones de euros, incluyendo las 36 adicionales incorporadas al contrato inicial.

Para Talgo, el concurso portugués supone además una oportunidad para explotar una de las características de su tecnología de alta velocidad: los sistemas de rodadura que permiten operar con diferentes anchos de vía.

El pliego exige compatibilidad con los anchos ibérico y europeo, una condición que puede resolverse mediante diferentes soluciones técnicas, entre ellas sistemas de cambio de ancho desarrollados por fabricantes como Talgo.

La operación llega en una nueva etapa para el fabricante español. Talgo cerró el primer semestre de 2026 con 375,8 millones de euros de facturación, un 39,1% más que un año antes, y una cartera de pedidos de 6.239 millones. La compañía ha situado precisamente la captación de nuevos contratos de fabricación como uno de los pilares de su actividad en los próximos ejercicios.

Portugal se ha convertido, entretanto, en uno de los grandes mercados ferroviarios de Europa. CP está inmersa en un proceso de renovación de una flota cuya antigüedad media supera las cuatro décadas y acaba de cerrar grandes pedidos de trenes regionales y suburbanos.

La compra de los 12 convoyes de Alta Velocidad constituye la pieza destinada específicamente al futuro corredor Lisboa-Oporto.

El proyecto de infraestructura también avanza por otras vías. El primer tramo, entre Oporto y Oiã, ya fue adjudicado al consorcio LusoLav, liderado por Mota-Engil, dentro de una concesión a 30 años. La segunda pieza, Oiã-Soure, es ahora la que enfrenta directamente a Sacyr con el grupo portugués.

La apuesta española queda así repartida entre dos negocios complementarios: Sacyr aspira a participar en la construcción y posterior disponibilidad de la infraestructura, mientras Talgo busca suministrar el material rodante.

Si ambos contratos acabaran en manos españolas, el valor conjunto de las ofertas superaría los 2.500 millones de euros y colocaría a dos compañías españolas en posiciones destacadas dentro de uno de los mayores proyectos ferroviarios acometidos por Portugal en décadas.

El desenlace, sin embargo, todavía está abierto. En la infraestructura, el precio favorable de Sacyr se enfrenta ahora a las objeciones planteadas por Mota-Engil.

En los trenes, Talgo tendrá que imponerse a Alstom en un proceso cuya adjudicación no está prevista hasta 2027. Portugal se prepara así para poner en marcha su Alta Velocidad mientras las empresas españolas buscan hacerse con una parte relevante del negocio asociado a su construcción y explotación.

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