Jaguar Land Rover eliminará 4.000 empleos ante el desplome de las ventas y el alza de costes
El fabricante británico pone en marcha un plan de ajuste para ahorrar casi 2.000 millones de euros en dos años.
Jaguar Land Rover eliminará 4.000 empleos
Jaguar Land Rover (JLR) se une a la ola de despidos en el sector automovilístico y afronta un importante recorte de empleo. El mayor fabricante de automóviles de Reino Unido eliminará unos 4.000 puestos de trabajo en los próximos dos años, alrededor del 10% de su plantilla, presionado por el desplome de las ventas, el aumento de los costes y los aranceles de Estados Unidos a los coches fabricados en Reino Unido.
La compañía, propiedad de la india Tata Motors Passenger Vehicles Ltd, prepara un importante plan de salidas voluntarias que afectará tanto a empleados como a directivos. JLR ya ha comunicado la medida a su plantilla y a los representantes sindicales, según ha informado este lunes The Times. El anuncio oficial del programa está previsto para este mismo lunes.
Jaguar Land Rover inicia el programa de bajas voluntarias
El ajuste de JLR tendrá un impacto relevante en el empleo en Reino Unido. La compañía cuenta con unos 34.000 trabajadores directos en el país y sostiene otros 120.000 puestos de trabajo a través de su cadena de proveedores. Para hacer frente al deterioro del negocio, el fabricante ha lanzado un plan de bajas voluntarias destinado a ahorrar 1.700 millones de libras (unos 2.000 millones de euros) en dos años. JLR también pretende reducir su punto de equilibrio hasta las 300.000 unidades, una medida con la que busca adaptarse a la caída de las ventas y contener sus costes.
JLR afronta este ajuste en plena caída de sus resultados. La compañía ingresó cerca de un 10% menos en el trimestre cerrado en junio de 2026 y su beneficio antes de impuestos se hundió más de dos tercios, hasta los 109 millones de libras (unos 126 millones de euros).
El impacto de los aranceles de Estados Unidos
A la caída de las ventas se suma el impacto de los aranceles estadounidenses, que han elevado la presión sobre las cuentas de JLR. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso un gravamen del 10% a los automóviles importados desde Reino Unido, una medida especialmente relevante para el fabricante por su elevada exposición al mercado norteamericano.
Norteamérica concentra alrededor del 29% de las ventas de JLR y es su principal mercado, por lo que los nuevos aranceles han incrementado los costes y reducido aún más la presión sobre los márgenes de la compañía. El fabricante también arrastra las consecuencias de un ciberataque sufrido el pasado año, que llegó a paralizar durante meses parte de sus operaciones a escala mundial y terminó afectando tanto a su actividad como a sus ventas.
JLR defiende su reorganización como una respuesta a la transformación del mercado mundial del automóvil. La compañía busca simplificar su estructura, reducir costes, mejorar la eficiencia y ganar capacidad de resistencia ante un escenario de mayor competencia y presión sobre el negocio.
Presión sobre la industria europea del automóvil
El ajuste de JLR se produce en un momento de creciente presión sobre la industria automovilística europea. Los principales fabricantes afrontan una combinación de menores volúmenes de ventas, costes elevados y una competencia cada vez mayor de las marcas chinas, que están ganando cuota de mercado con vehículos más competitivos en precio.
Uno de los casos más destacados es el de Volkswagen, que ha aprobado la mayor reestructuración de sus casi nueve décadas de historia. El plan contempla la eliminación de 50.000 puestos de trabajo en los próximos años para reducir costes y adaptar el grupo al nuevo escenario del mercado.
JLR también desempeña un papel estratégico dentro de las operaciones de Tata en Reino Unido, donde el conglomerado indio mantiene importantes inversiones industriales. Entre ellas destaca Tata Steel, que está acometiendo una inversión multimillonaria para transformar la acería de Port Talbot y avanzar hacia una producción de acero con menores emisiones.