La industria, en alerta por los elevados precios del gas ante un invierno crítico: «La situación es bastante negativa»
Los precios energéticos tensionan a las empresas gasintensivas, en un contexto de bajo almacenamiento
Instalación siderúrgica. Foto: Europa Press
La escalada del gas presagia una nueva crisis energética al calor de los conflictos bélicos en Oriente Próximo y Rusia y la industria española ha entrado en alerta. Con los precios en máximos de 2023 y los almacenamientos subterráneos por debajo de la media de los últimos diez años, el invierno se antoja complicado y presiona la economía de las empresas que dependen de un consumo intensivo de gas para su producción.
Los precios medios de los principales índices de referencia del gas en 2025 estuvieron entre los 35,97 euros por megavatio/hora (MWh), según datos del Mibgas, y los 36,40 euros/MWh, según el índice de referencia europeo TTF. Algo a lo que se suma el precio medio del pool eléctrico, que se situó en torno a los 65,52 euros/MWh.
El escenario ha cambiado y la factura se ha disparado en un contexto marcado por conflictos bélicos continuados, bloqueos que provocan escasez de suministro y bombardeos a infraestructuras energéticas clave Cataríes que han obligado a reconfigurar el comercio mundial de carburantes.
Coyuntura que desde el sector empresarial empiezan a ver con preocupación. «Ahora mismo la situación ya es bastante negativa de por sí, los precios están cerca de los 80 euros/MWh y los futuros para octubre diciembre están también en ese nivel. Ese nivel de precios es el doble de lo que lo hemos tenido en el primer semestre», explican fuentes del sector siderúrgico a ECONOMÍA DIGITAL.
Un reciente informe del gigante estadounidense Morgan Stanley establece una previsiones que sitúan el TTF europeo en torno a los 85 euros por MWh, con el riesgo de superar los 100 euros en un escenario de mayor tensión.
Cifras que todavía se alejan del récord de precios alcanzado en 2022, cuando Rusia invadió Ucrania y el gas llegó a dispararse por encima de los 300 euros.
No obstante, la escalada económica de los carburantes está empezando a tensionar a muchas empresas que, en algunos casos, podrían llegar a parar su producción en determinados momentos.
Preocupación en la cerámica valenciana
Otro de los sectores que observa con mayor preocupación la evolución del precio del gas es el cerámico. La industria azulejera española, con fuerte presencia en la Comunidad Valenciana, es especialmente sensible a cualquier movimiento de los mercados energéticos debido al elevado peso que tiene el gas en sus procesos de fabricación.
Por ello, el repunte registrado en las últimas semanas vuelve a poner presión sobre unos fabricantes que ya acumulan varios ejercicios marcados por la volatilidad de los costes.
«El aumento del precio del gas es una de las principales preocupaciones que tenemos en el sector», señalan fuentes de la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (ASCER) a ECONOMÍA DIGITAL.
La patronal advierte de que, al tratarse de una industria intensiva en energía, «cualquier incremento en los precios tiene un impacto directo en la competitividad y capacidad de inversión de las empresas».
La factura energética da una idea de la magnitud del problema. Según los últimos datos de ASCER, las empresas del sector destinaron en 2025 cerca de 600 millones de euros únicamente al consumo de gas.
Si se suma la electricidad, el coste energético total ascendió a 813,9 millones de euros, un 2,8% más que un año antes. Un nuevo encarecimiento del gas durante este ejercicio podría elevar todavía más una factura que ya representa uno de los principales costes para los fabricantes.
La preocupación trasciende al propio sector y alcanza a la patronal empresarial valenciana. Vicente Lafuente, vicepresidente de CEOE y presidente de la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV), considera que el regreso de los precios elevados supone «una mala noticia» para la industria de la región, con especial incidencia en actividades como la cerámica.
Lafuente recuerda que las compañías llevan años invirtiendo en eficiencia para reducir su exposición a unos costes energéticos cada vez más difíciles de prever.
Sin embargo, considera que la volatilidad termina presionando los márgenes y dificulta que las empresas españolas compitan en igualdad de condiciones en los mercados internacionales.
El presidente de la CEV reclama así que la política energética se aborde también como una cuestión de política industrial. Entre las medidas que plantea se encuentra la revisión de la fiscalidad que soporta el gas y de los peajes que pagan los grandes consumidores gasintensivos.
El objetivo es reducir el impacto de las oscilaciones del mercado y ofrecer a las empresas un marco suficientemente estable para planificar sus inversiones.
El bajo almacenamiento presiona los precios
Mientras la industria se pone en alerta, el bajo nivel de los almacenamientos europeos añade más tensión a los precios en un contexto de elevada competencia por captar los barcos que transportan Gas Natural Licuado (GNL).
A finales de agosto, nivel de reservas de gas en la media de la Unión Europea se encontraba en el 63%, por debajo del 80% de la media de los últimos cinco años y por debajo del 75% del año pasado por estas mismas fechas, según datos de Gas Infrastructure Europe (GIE), la asociación de los operadores de infraestructuras gas en Europa.
Destaca especialmente el caso de Alemania, donde las reservas están al 51% de capacidad, frente al 78,5% de la media de los últimos cinco años. En lo que respecta a España, los almacenamientos subterráneos de gas se encuentran llenos en torno al 73,4% actualmente, según datos de Enagás.
Desde el gestor gasista explican que, si bien es inferior al 84% de hace un año y el 87,8% de la media de los últimos cinco años, es superior a los niveles registrados, por ejemplo en 2021 (70%), por lo que consideran los datos actuales como positivos.
Esta dificultad para llenar las reservas, que Bruselas fija como objetivo en el 90% para octubre (80% en situaciones de excepcionalidad), está marcada además por una competencia cada vez mayor en el mercado.
Desde Asia, la falta de gas catarí está provocando que países como China o la India están pujando al alza por los barcos metaneros que normalmente hacen sus desembarcos en Europa y, especialmente en España, según explican fuentes del sector gasista.
Situación que ha provocado caídas puntuales este verano en la llegada de barcos a España. No obstante, los datos de Enagás reflejan que se ha logrado frenar esa tendencia y revertir la situación.
En agosto, los barcos de GNL que llegaron a puertos españoles ascendieron a 23, mientras que en la misma fecha del año pasado fueron 15. En el conjunto de julio y agosto la cifra asciende a 36, frente a los 33 del mismo periodo de 2025.
Así las cosas, aunque la seguridad de suministro no esté en riesgo para España, los precios podrán seguir tensionándose en un escenario geopolítico cada vez más convulso, mientras se acerca el invierno para la industria.