Irlanda da marcha atrás y retira a Indra el contrato de gestión ferroviaria
La tecnológica española se enfrenta a una posible reclamación por daños tras seis retrasos en el proyecto, que debía de estar terminado desde 2024
Imagen: Irish Rail
Indra se enfrenta a una reclamación de Irish Rail por el fallido desarrollo de un nuevo sistema de gestión del tráfico ferroviario para toda la red de Irlanda. La compañía pública irlandesa, cansada por los continuos retrasos, ha puesto fin al contrato con la tecnológica española y prepara una posible reclamación por daños. Indra, por su parte, defiende que no ha incumplido sus obligaciones y negocia las condiciones de la salida.
El proyecto se remonta a 2020, cuando Irish Rail adjudicó a Indra el contrato por 32 millones de euros para diseñar, suministrar, instalar y poner en marcha un nuevo sistema de gestión del tráfico ferroviario (TMS). El acuerdo incluía además el mantenimiento de la estructura resultante durante 15 años.
El sistema debía convertirse en una pieza clave en la modernización de la red ferroviaria irlandesa. Su función era integrar la gestión del tráfico desde un nuevo centro nacional de control situado en la estación de Heuston y permitir una respuesta más rápida ante incidencias.
Sin embargo, el proyecto pronto comenzó a acumular retrasos. La fecha de finalización estaba inicialmente fijada para junio de 2024, pero el calendario tuvo que modificarse en varias ocasiones. Según recogen medios irlandeses, la dirección de Irish Rail asegura que se han llegado a producir hasta seis incumplimientos de plazos.
La pérdida de confianza de Irish Rail en Indra no se ha producido ahora con la ruptura del contrato. La compañía ferroviaria ya había trasladado sus dudas a la Autoridad Nacional de Transporte (NTA) en 2025, después de realizar pruebas sobre el software que implementaba el sistema.

Según explicó la consejera delegada de Irish Rail, Mary Considine, el producto de Indra no superó las pruebas de los principios de señalización, en las que se identificaron varios problemas. Además, el evaluador independiente de seguridad contratado por Indra concluyó que ese mismo software todavía no estaba preparado para entrar en servicio.
A partir de ese momento, la NTA asumió un papel más activo en la supervisión del proyecto y se establecieron reuniones quincenales entre Irish Rail e Indra. Pese a ello, la compañía ferroviaria llegó a la conclusión de que no tenía garantías sobre cuándo podría completarse el sistema.
En una comparecencia ante el Parlamento irlandés, Considine afirmó que, seis años después de la adjudicación y dos años después de la fecha de puesta en marcha inicialmente prevista, Indra seguía sin tener un producto desarrollado que pudiera desplegarse en la red ferroviaria.
Irish Rail llegó incluso a plantear la terminación del contrato hace aproximadamente un año, aunque el proyecto continuó adelante.
Ahora, Irish Rail reclama el impacto económico derivado de estos seis años en balde. La compañía ha reconocido un deterioro de 50 millones de euros relacionado con el proyecto, una cifra que ha provocado el escrutinio del Parlamento irlandés.
El asunto no ha sido menor en el país celta, incluso ha llegado al Comité de Cuentas Públicas del Dáil, que considera que todavía existen preguntas sobre cómo un proyecto inicialmente presupuestado en una cantidad muy inferior ha acabado generando un impacto de esta magnitud. Irish Rail y la Autoridad Nacional de Transporte deberán volver a comparecer ante el Parlamento para explicar la gestión del proyecto.
Mientras tanto, Irish Rail prepara una posible reclamación por daños contra Indra. El grupo español, por su parte, sostiene que defenderá sus derechos contractuales.
Indra responsabiliza a Irish Rail de parte de los problemas
La compañía española ofrece una versión muy diferente de lo ocurrido. Indra, en declaraciones para The Irish Times niega que la finalización del contrato implique un incumplimiento por su parte y sostiene que Irish Rail está aplicando una cláusula de terminación por conveniencia, que permite poner fin al acuerdo sin necesidad de acreditar una causa objetiva de incumplimiento.
La empresa atribuye buena parte de las dificultades a la forma en la que Irish Rail gestionó el proyecto. Según Indra, la compañía ferroviaria recurrió de forma excesiva a consultores externos para ocupar puestos clave y no proporcionó al equipo del proyecto suficiente documentación sobre las características de la red ferroviaria irlandesa.

El grupo español se apoya, fundamentalmente, en que el conocimiento sobre las particularidades de la infraestructura estuviera concentrado en un número reducido de empleados de Irish Rail, en lugar de quedar recogido en documentación técnica accesible para la empresa encargada de llevar a cabo el proyecto.
Indra sostiene que esa falta de información obligó a diseñar el sistema sin conocer suficientemente determinados comportamientos de la infraestructura, lo que provocó problemas técnicos que afloraron durante las fases posteriores.
La compañía también critica que los usuarios finales del sistema no participaran activamente en el proyecto hasta su quinto año de desarrollo. A su juicio, esa incorporación tardía dificultó la definición de los requisitos y provocó decisiones más lentas, trabajos duplicados y problemas de coordinación.
Mientras se resuelve el conflicto con Indra, Irish Rail ya busca una alternativa para sacar adelante el sistema de gestión del tráfico. La compañía ha solicitado autorización a la National Transport Authority para publicar un aviso de transparencia previa con el objetivo de negociar directamente con Siemens Mobility.
El conflicto podría terminar en los tribunales si Irish Rail finalmente presenta su reclamación por daños. Indra, mientras tanto, busca cerrar el contrato mediante un acuerdo que permita resolver la disputa sin un enfrentamiento judicial.