Unicaja y WiZink siguen negociando una «problemática» fusión tras la marcha de Iheb Nafaa

La elevada litigiosidad que WiZink afronta por sus tarjetas revolving pesa sobre las negociaciones de venta o fusión.

WiZink cambia a su CEO

Exconsejero de WiZink, Iheb Nafaa. Foto: Economía Digital

Unicaja y WiZink mantienen las conversaciones para explorar una fusión o venta de activos a pesar de la salida comunicada este viernes del consejero delegado de Wizink, Iheb Nafaa, aludiendo a motivos estrictamente personales.

El banco andaluz y la compañía especializada en créditos al consumo negocian la operación desde el pasado mes de abril. Fuentes conocedoras del proceso aseguran a este diario que las posiciones se han distanciado, que se trata de una fusión «problemática«, y que en las últimas semanas las negociaciones se habían enfriado.

No obstante, tanto fuentes consultadas por este diario en Unicaja como en WiZink afirman que la operación sigue en análisis.

Desde Unicaja se remiten al comunicado enviado hace ya cinco meses a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, en el que la entidad informó de la existencia de «análisis preliminares» con Wizink Bank, «relativos a un potencial acuerdo, no definido por el momento».

En su comunicado del pasado mes de abril, Unicaja señaló que contaba con el asesoramiento de PwC y el despacho Uría Menéndez. Fuentes de la entidad andaluza insisten en que el análisis sigue en marcha.

El consejo de administración de Unicaja decidió el pasado mes de junio proseguir con la operación. Pero, según publicó el diario Expansión, el plan contemplaba la presentación de una oferta en julio, lo que no ha llegado a producirse.

El fondo Värde Partners, primer accionista de WiZink, lleva prácticamente un lustro analizando alternativas para desinvertir en la compañía, desde explorar una posible salida a Bolsa a negociar su venta con la fintech Aplazame.

Sin embargo, la elevada litigiosidad de WiZink con sus tarjetas revolving ha drenado la posibilidad de una venta exitosa. A pesar de que este año la entidad ha anunciado sus primeros beneficios desde 2023, el peso de las provisiones efectuadas por el negocio de las revolving sigue siendo elevado.

WiZink cerró el primer semestre de 2026 con unas pérdidas de 3,07 millones de euros, lo que supone una reducción del 55% respecto a los ‘números rojos’ del mismo periodo del año anterior, logrando en agosto sus primeros beneficios en tres años.

Unicaja, músculo financiero

Unicaja tiene músculo financiero suficiente para hacerse con WiZink, con una ratio de capital CET1 en torno al 16%, de las más elevadas del sector.  

Capital hay de sobra, pero el problema es integrar un negocio puro de financiación al consumo con unas métricas de riesgo muy superiores a las de Unicaja en el seno de la entidad malagueña, sin deteriorar buena parte del trabajo desarrollado por el banco en los últimos años para mejorar su perfil de riesgo y poner a punto su balance.  

La cuestión se resume por una doble vía, a qué precio y con qué perímetro podría Unicaja acometer la operación. 

“Al final, que Unicaja compre WiZink es un tema de precio y de encaje estratégico desde el punto de vista del coste del riesgo”, explican fuentes del mercado.  

Wizink provisionó 100 millones de euros por reclamaciones de clientes en sus cuentas de 2025

Por solvencia, Unicaja afrontaría la operación desde una posición especialmente cómoda. La entidad cerró junio con una ratio CET1 del 15,8%, una ratio de capital total del 19,6% y 2.201 millones de euros de exceso de capital sobre los requisitos regulatorios.  

Además, el banco ya mantiene una política de dividendos muy generosa, con un pay out (beneficios repartidos en forma de dividendos) del 95%, todo en efectivo, por lo que difícilmente puede destinar aquí el capital sobrante y necesita alternativas para colocarlo.  

El problema de una eventual compra de WiZink no estaba tanto en cómo financiarla, sino en qué ocurriría después con la calidad del balance y con las métricas que utiliza el mercado para valorar a Unicaja.  

Unicaja cerró el primer semestre con una ratio de morosidad del 1,8%, mientras que el coste del riesgo quedó reducido a apenas 19 puntos básicos. Al mismo tiempo, los activos improductivos continuaron descendiendo y la entidad aceleró el crecimiento del crédito. 

Su talón de Aquiles es el crédito al consumo, donde apenas tiene presencia, y aquí es donde entra en escena WiZink, una adquisición que habría permitido a Unicaja ganar escala de golpe allí donde no tiene presencia.  

Las fuentes consultadas recuerdan que Unicaja “venía de tener una ratio de morosidad mala, con unos parámetros de riesgo peores que otros comparables”, y añaden que, en los últimos años, la entidad se ha empleado a fondo para «reducir la mora, rebajar el coste del riesgo y deshacerse de activos problemáticos».  

“Lo han conseguido, y por eso ahora tienen que hilar muy fino para ver cómo encaja WiZink”, explican estas fuentes. De ahí la necesidad de operar con máxima cautela.  

wizink bank tarjetas revolving
Foto: reclamador.es

De acuerdo con las cuentas de WiZink, la entidad contabiliza 180,81 millones de euros en préstamos dudosos, sobre algo más de 2.695 millones de exposición crediticia bruta, lo que arroja una ratio de morosidad en torno al 6,7%.  

La cifra multiplica por 3,7 veces la actual morosidad de Unicaja, aunque también es cierto que proviene de negocios distintos, y que en ambos casos, las tasas de cobertura rondan el 80%.  

El gran riesgo de WiZink está en el frente judicial.

Las últimas cuentas depositadas por la entidad en Registro Mercantil, consultadas por este diario a través de Insight View, reflejan unas pérdidas consolidadas de 49,3 millones de euros en 2025 y más de 100 millones provisionados para hacer frente a reclamaciones de clientes, en buena medida relacionadas con su histórico negocio de tarjetas.  

Los expertos consultados insisten en que para que la operación saliera adelante, hace falta conciliar tanto el precio como el encaje estratégico en términos del riesgo asumido.  

El verdadero precio para Unicaja sería la suma del desembolso de la adquisición, el eventual fondo de comercio, los activos ponderados por riesgo que incorpore al balance, las provisiones necesarias después de la compra, las garantías sobre litigios y, sobre todo, el coste del riesgo recurrente que tenga que asumir para obtener la rentabilidad adicional del negocio de consumo. 

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