Enrique Riquelme (Cox) y Standard Bank reclaman 311 millones a Ghana por la desaladora de Acra

La compañía de energía e infraestructuras ha clasificado la planta africana como activo mantenido para la venta ante su inoperativida

Proyecto de desalación de Cox.

Proyecto de desalación de Cox. Imagen: EP

Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox, y el Standard Bank han llevado a los tribunales internacionales a la República de Ghana y a su empresa pública de aguas (GWCL) mediante un procedimiento de arbitraje en el que reclaman el pago conjunto de 356 millones de dólares, equivalentes a unos 311 millones de euros al cambio actual.

La disputa legal ha surgido como consecuencia del incumplimiento de los contratos de compra de agua y de las garantías estatales que avalaban financieramente el proyecto.

El origen del conflicto reside en la discrepancia sobre el esquema de indexación de las tarifas. El contrato estaba referenciado a la evolución del índice de precios al consumo (IPC) del país africano, una fórmula que ha provocado el desacuerdo entre las partes.

La tensión del proceso judicial ha escalado después de que el Estado ghanés haya respondido al procedimiento con una reconvención, interponiendo una demanda cruzada por un importe similar al exigido por la compañía española.

El impacto operativo de este choque institucional ha provocado que la desaladora de Acra, la cual cuenta con una capacidad instalada de 60.000 metros cúbicos diarios, se encuentre actualmente inoperativa. Ante esta situación, Cox ha reclasificado la planta en sus libros contables semestrales como un activo mantenido para la venta a la espera de que se defina su situación jurídica.

La vista del arbitraje se ha celebrado durante el primer semestre de 2026 y el tribunal se encuentra en fase de conclusiones, con la previsión de dictar el laudo definitivo en el último trimestre del ejercicio.

En paralelo, las partes implicadas han mantenido un canal de diálogo abierto para intentar alcanzar una solución extrajudicial.

Impacto de la guerra de Irán

Más allá del contencioso en el continente africano, la cuenta de resultados de Cox ha reflejado durante los primeros 6 meses del año el impacto directo de la coyuntura geopolítica internacional. La división de servicios e ingeniería de la compañía, denominada operativamente como Service Co, ha registrado un descenso de los márgenes y un aumento de los plazos de ejecución.

El conflicto de Irán y la volatilidad regional han generado inflación de costes y problemas en la cadena de suministro que han afectado al desarrollo de contratos específicos.

Muestra de ello es que la compañía ha cuantificado un impacto negativo de 13 millones de euros derivado de problemas de ejecución en el proyecto Guillena, en la provincia de Sevilla.

Asimismo, ha registrado sobrecostes adicionales por valor de 3,5 millones de euros en el proyecto Dewa (ubicado en Dubái, Emiratos Árabes Unidos), los cuales han estado vinculados a la necesidad de sustituir un dispositivo de precisión que mide el ángulo de inclinación en la instalación.

La adquisición de Iberdrola México mejora las cifras de Cox

A pesar de los desafíos en el área de construcción y servicios, el desempeño global del grupo se ha visto impulsado estructuralmente por la consumación de la compra de Iberdrola México.

La operación, cerrada formalmente el 24 de abril de 2026 tras el cumplimiento de las correspondientes condiciones suspensivas, ha supuesto un salto de escala para la plataforma de generación y comercialización de energía de la compañía.

Para asegurar la viabilidad de la adquisición, Cox ha cerrado en un tiempo récord la refinanciación del crédito puente inicial de 2.650 millones de dólares, lo que son unos 2.315 millones de euros.

Para reorganizar este perímetro corporativo, Cox ha aprobado la exclusión de su filial mexicana del segmento BME Growth español, y ha formulado una oferta de adquisición dirigida a los minoritarios a un precio de 1,73 euros por título.

Incremento de 396 millones en la facturación

La integración del negocio mexicano ha disparado las principales magnitudes financieras de Cox durante el primer semestre. La cifra de negocios ha alcanzado los 894 millones de euros, un volumen que representa un aumento de 396 millones respecto a los 498 millones ingresados en el mismo periodo del año anterior.

Por su parte, el beneficio bruto de explotación (Ebitda) ha crecido hasta los 94 millones de euros, frente a los 82 millones contabilizados hasta junio de 2025.

La capacidad de generación de ingresos futuros también se ha fortalecido operativamente. La cartera de proyectos adjudicados y pendientes de ejecutar ha registrado un incremento interanual del 24%, situándose en 3.346 millones de euros.

Finalmente, el resultado neto atribuible a la sociedad dominante ha arrojado unas pérdidas de 112 millones de euros. Este saldo negativo ha estado originado por el aumento sustancial de los gastos financieros, que han alcanzado los 140 millones de euros, y de las cargas fiscales derivadas de la estructura de financiación utilizada para la compra de Iberdrola México, partidas que han absorbido el buen rendimiento operativo de los activos.

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