Deoleo cruza los dedos para que una bacteria devastadora no empañe la campaña aceitera

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REBAJA DEL RATING

La fábrica de Alcolea del grupo Deoleo

desde Madrid , 02 de octubre de 2015 (14:54 CET)

El fin de la campaña aceitera 2014-2015 es algo que en Deoleo –la multinacional española líder mundial de producción de aceite de oliva, controlada al 50% por el fondo británico CVC–, llevan esperando desde hace tiempo.

Buscan poner fin a los efectos negativos provocados por una producción muy escasa, que ha mermado las actuales existencias a poco más de 300.000 toneladas, un 10% menos que hace un año y 500.000 menos que hace cinco. Y que, al final, tanto Standard & Poor's como Moody's llevaban a tomar la decisión de rebajar la calificación de su deuda.

Cerca de 600 millones de deuda

Algo que se venía barruntando desde hace semanas en el seno del equipo dirigido por José María Vilas y Manuel Arroyo, presidente y consejero delegado de la aceitera, y que cae por su propio peso como consecuencia del deterioro progresivo de los márgenes y su incidencia en un incremento del apalancamiento, que ronda ya el 15% en lo que va de año, hasta aproximarse a los 600 millones de euros.

No obstante, ambas agencias otorgan a Deoleo margen de confianza para levantar el vuelo en cuanto se inicie la nueva campaña y la producción mejore notablemente, muy por encima de las 838.000 toneladas de la que ahora termina.

Producción de 1,5 millones de toneladas en 2015-2016

Si, como se prevé, se alcanza de nuevo una producción de 1,5 millones de toneladas, la fortaleza de las cuotas de mercado de sus marcas tirarán con fuerza de los márgenes y no habrá problema alguno en hacer frente a sus compromisos financieros.

No obstante, existe cierta cautela, porque, a pesar de las buenas condiciones climatológicas, hay un aspecto que lo puede enturbiar todo, como ya lo hizo en 2014 en Italia, y no es otro que una devastadora bacteria, la Xylella fastidiosa, que deja literalmente secos los olivos.

Bacteria escurridiza

Aunque su área de distribución se restringe al continente americano y Taiwán, la alarma saltaba por la detección en octubre de 2013 de un foco al sur de Italia, en la región de Apulia. Además de almendros y adelfas, es en los olivos donde encuentra un hábitat idóneo para instalarse y, cuando lo hace, se propaga con tal rapidez que resulta imposible su erradicación.

De momento, no se ha detectado en España, pero la cautela es máxima, porque la presencia de esta bacteria no se manifiesta hasta que ya es demasiado tarde. Se transmite de una planta a otra mediante la acción de un insecto vector, de forma que la principal vía de propagación de la enfermedad es el comercio de material vegetal contaminado desde zonas en las que la bacteria está presente.

Solo cabe la prevención

Al respecto, el pasado mes de mayo, la Comisión Europea tomaba la decisión de poner en marcha un protocolo de actuación ante la sospecha de que la bacteria podría haberse instalado en una zona.

Y en España, para reforzar el documento de la Comisión, el Ministerio de Agricultura ha diseñado un Plan Nacional de Contingencia para llevar a cabo controles fitosanitarios en todas las comunidades Autónomas, prestando especial atención al material vegetal procedente de zonas con presencia de la bacteria (Sur de Italia, Canadá, Argentina, Estados Unidos, Méjico, Costa Rica, Venezuela, Brasil y Paraguay). Además, se siguen realizando controles en frontera al material importado procedentes de terceros países.

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