El metal catalán, enfrentado por 50 euros

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Pimec acusa a patronos y sindicatos del sector de arrojar a las pymes metalúrgicas al cierre por los nuevos salarios, mientras que el resto de los agentes sociales la acusan de exagerar en sus previsiones

03 de abril de 2011 (08:38 CET)

El departamento de estudios de la patronal de las pymes catalanas, Pimec, lleva días echando humo. Se temen lo peor en el metal ante el incremento de los salarios, recogido en el convenio firmado en 2007, pero al que se ha dado luz verde esta misma semana. Desde que la asociación empresarial del sector, la Unión Patronal Metalúrgica (UPM), acordó con los sindicatos UGT y CCOO el 22 de marzo firmar las tablas salariales de 2011 para la provincia de Barcelona, Pimec se ha propuesto cuantificar el drama que, según sus dirigentes, se avecina.

Este jueves la Generalitat bendecía el acuerdo entre los agentes sociales con representatividad en el sector -Pimec al ser una asociación transversal no goza de este reconocimiento- y se daba luz verde a la subida salarial prevista en el convenio: entre el 5% y el 7%, dependiendo del rango salarial. Es decir, una media de 50 euros por mes y trabajador.

La mayoría de los pequeños y medianos empresarios metalúrgicos barceloneses tenían previstas en sus presupuestos -aprobados entre octubre y noviembre pasados- revisiones nunca superiores al IPC. Se movían entre la congelación y el 2% en el mejor de los casos, según ha contrastado Economía Digital.

“En su momento esperábamos revisiones salariales acordes con la realidad del sector y de la economía en general”, explica Antonio Pacheco, secretario general de Pimec. “Nunca pensamos que los salarios recogidos en el convenio de 2007, claramente alejados de la realidad actual del sector, entraran en vigor”, remarca.

La diferencia entre lo previsto en octubre y lo pactado esta semana ha servido de base al departamento de estudios de Pimec para lanzar su proyección. Esos apenas 50 euros de diferencia por trabajador podría engordar la lista de pymes en números rojos el 26% y provocar el despido de 5.500 personas. En total el 55% de las pymes del metal de la provincia de Barcelona perderían dinero.

Las cifras de Pimec son de momento proyecciones, pero lo que ya es seguro es que esos apenas 50 euros han provocado las críticas de los sindicatos, para quienes “no tienen ninguna credibilidad”, como apunta Javier Pacheco, secretario general de la Federación de Industria de CCOO; y la fractura entre patronos.

Discusión empresarial

La Pimec acusa a los patrones del sector de tibios y en la UPM aclaran que aunque también consideran inviable asumir los incrementos salariales pactados en convenios anteriores a la crisis para la mayoría del sector, han tenido que firmar las tablas “por imperativo legal”, según sus portavoces.

Sin embargo, ED ha podido saber que la posición de la UPM no ha sido unánime y que la votación entre sus representantes fue tensa. El sí a la subida se impuso sólo por siete votos de diferencia. Entre sus socios abunda el malestar: “La Generalitat, Seat, Nissan y otros recortan o congelan sueldos. Nosotros, no. Debemos ser los mejores del mundo”, comenta un afiliado de la UPM a este medio.

Como contrapartida a su sí, la Unión Patronal Metalúrgica ha logrado arrancar a UGT y CCOO el compromiso de atender con agilidad las peticiones de las empresas del sector que demuestren la necesidad de no aplicar las subidas salariales previstas en el convenio si el alza perjudica su viabilidad.

Pero esta contraprestación, apoyada por la Generalitat, no ha calmado los ánimos. “Es insuficiente: si te descuelgas este año, al próximo tendrás que ponerte al día con el convenio”, explica Vicens Mauri, presidente de Pimec Metall, para quien esta medida no es viable tampoco “por la burocracia que se requiere para que autoricen el descuelgue”.

“Todo suma”

El día a día de las empresas sigue con incredulidad el enfrentamiento entre sus representantes. Aunque aún es pronto para saber cómo impactara la subida de sueldos en el sector, ya hay empresarios que han hecho números.

El propietario de un negocio con 60 trabajadores de la provincia de Barcelona asegura que a él le viene de esos 50 euros por trabajador. “Todo suma”, asegura. “Nosotros exportamos el 80% de nuestros productos y en nuestro caso estos incrementos nos suponen una pérdida de competitividad y por lo tanto de demanda”. “Estos años hemos sobrevivido con márgenes cero o incluso negativos. Esta revisión puede suponer nuestra puntilla”, remacha. En su caso la subida le supondrá que sus costes de producción suban prácticamente un 1% “que no podré trasladar a mis clientes”.

Hasta tres empresas más del sector, de diferentes magnitudes y especializaciones, han documentado casos similares. Pero los momentos más dramáticos los vivirán los autónomos con asalariados. “Tendré que quedarme solo”, cuenta un herrero.
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