La presión de CiU lleva a la gran patronal catalana al borde del cisma

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DEBATE NACIONALISTA

05 de julio de 2013 (02:02 CET)

Lunes y Barcelona. Es una liturgia, aunque bien podría ser una letanía del inicio de la semana desde hace ya muchos años. Los lunes acostumbra a reunirse la junta directiva de Foment del Treball, la gran patronal de Catalunya. Esta semana, en cambio, la sustancia se trasladó a la reunión del comité ejecutivo, una versión reducida del máximo órgano de gobierno (más o menos una cuarta parte) al que están convocados unos 30 empresarios, pero al que asisten de verdad entre 15 y 20, según la semana.

Además de la crisis, las políticas de los gobiernos (o la ausencia de ellas), el orden del día del lunes tenía un tema estrella: una filial de Foment del Treball, la neonata patronal Fepime, que preside Eusebi Cima, había participado en la reunión convocada por el Govern de Artur Mas para formalizar el Pacte Nacional pel Dret a Decidir. Y una parte importante de los responsables de Foment consideran que la subsidiaria ha quebrado una sentencia no escrita de unidad de criterio, además de haber puesto al empresariado en una difícil situación. Un cisma interno activado desde la política.

¿Ganar tiempo?

Eusebi Cima recibió, como el resto de organizaciones que fueron invitadas a la reunión del pasado 26 de junio, la llamada del conseller de Presidència, Francesc Homs, en la que le invitaba a participar en la génesis del engendro político. Así sucedió, también, con el presidente de la Cámara de Comercio, Miquel Valls; de Pimec, Josep González; o de Foment, Joaquín Gay de Montellà, en el ámbito empresarial. Mientras que los tres primeros dieron su visto bueno inmediato, Gay ganó tiempo y pospuso su respuesta al Govern a una reunión de los órganos de gobierno de la patronal, que a la vista del cariz del encuentro, de marcada línea política y de reafirmación independentista, declinaron participar en el mismo.

Pero Foment dijo que no donde Fepime, su hijo menor, asintió. Esa asincronía ha supuesto una diferencia de opiniones inédita en una organización acostumbrada a las mayorías y a las posturas unánimes. El lunes los miembros del comité ejecutivo estaban deseosos de recriminar a Cima su actuación. Incluso de pedir responsabilidades. Resultó imposible. El de Terrassa no asistió al encuentro: en su ciudad era festivo y esa fue la razón esgrimida para ausentarse de una reunión en la que le silbaron los oídos y en la que era la estrella esperada.

Dirigentes que esperan a Cima

Que Cima asistiera al encuentro organizado por Artur Mas cuando Foment había declinado la invitación ha resultado un golpe bajo para la cúpula de la gran patronal. Hasta tal punto es así que varios dirigentes están deseosos de recriminar la actuación de Cima (vicepresidente de Foment) y exigir una reducción de sus cargos y funciones por la actuación desarrollada.

“No es el momento de hacer tonterías”, señala el máximo responsable de una de las sectoriales y miembro del comité ejecutivo que prefiere no abrir frentes de discusión interna, pero que esta seriamente contrariado con Cima. “Admito que no estoy satisfecho con lo acontecido”, reconoce, en la misma línea, Gay de Montellà. El presidente de Foment, con todo, espera que Cima se explique y dé las oportunas informaciones sobre qué le llevó a quebrar la unidad de acción patronal.

¿Hubo motivos espúreos?

Todos, sin excepción, reconocen que hasta la fecha Fepime jamás ha tenido una actuación distinta de Foment. ¿Por qué asistió entonces Cima a la reunión cuando sus ‘mayores’ decidieron lo contrario?

Dos tesis se abren paso en ese sentido. Una señala que Cima recibió la invitación de Homs y, antes de analizarla, dio su conformidad. Después se vio incapaz de dar marcha atrás a la palabra dada. Quedó bien con el Govern, al que le pide con insistencia que reconozca la representatividad de su organización empresarial.

Posibles deseos personales

Otra posibilidad que se evalúa es el hecho de que Cima esté expectante para recibir el encargo del Gobierno de la Generalitat de liderar un proyecto de fusión de todos los centros tecnológicos de Catalunya. Él ya forma parte de alguno de ellos. “No me extrañaría, conociendo al personaje”, sostiene un integrante del comité ejecutivo de Foment bajo expresa reserva de anonimato.
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