La unidad sindical, el reto del congreso de CCOO

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LABORAL

Dolors Llobet y Juan Carlos Gallego

13 de diciembre de 2012 (20:49 CET)

Pistoletazo de salida del X Congreso de CCOO de Catalunya. Los 659 delegados con derecho a voto se reúnen a partir del mediodía de este viernes en el Palacio de Congresos de Barcelona para decidir quién dirigirá el sindicato los próximos cuatro años y con qué hoja de ruta. En la primera cuestión, casi se da por seguro que Juan Carlos Gallego será revalidado como secretario general, pero en la segunda no hay tanta unanimidad. En el centro del debate está la unidad sindical.

“Ya existe en la mayoría de empresas de Catalunya”, recuerda uno de los delegados consultados por Economía Digital. El problema surge en las compañías en las que hay conflictos entre los representantes de los trabajadores de UGT y CCOO. Aquí, las bases señalan que pactar la acción sindical es por poco imposible, casi se ríen incluso de proponerla. Y esas se multiplican debido a la crisis y a la proliferación de expedientes de regulación. Los afectados aseguran que su voz se hará oír a lo largo de todo el fin de semana.

Sin candidatura alternativa

Eso sí, difícilmente Gallego se deberá enfrentar a un candidato alternativo. Los sectores más críticos con su gestión dejaron en el aire la presentación de otro proyecto para liderar CCOO de Catalunya a última hora del jueves. Será un congreso tranquilo, si no hay cambios repentinos de última hora, pero desde el entorno del secretario general se espera ciertas críticas a su informe de gestión.

Estos reproches podrían llegar tanto por la unidad de acción que se pretende con UGT --“¿Será el primer paso para fusionarnos con otro sindicato que se dedica a hacer política?”, destaca un sindicalista crítico con el equipo de Gallego-- como por la reorganización de las organizaciones territoriales de CCOO. Éstas, perderán fuerza en la toma de decisiones si se aprueba la nueva ruta de la dirección.

Regulación de empleo


Otros delegados también señalan el malestar que propició la regulación de empleo que aplicó en febrero el sindicato, que se cerró con 47 despidos (prejubilaciones y bajas incentivadas) y una rebaja salarial del 7% para todos los empleados de Catalunya. No por la forma en la que se hizo --se negoció sin tener en cuenta la reforma laboral y siempre se buscó el acuerdo-- sino por su significado: los propios representantes de los trabajadores se vieron en la tesitura de aplicarse un ERE.

La cita sindical durará hasta este domingo.
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