Volkswagen cae en bolsa tras una demanda del Gobierno de EEUU por 18.500 millones de euros

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Los mercados castigan a la compañía después de que el departamento de Justicia asegure que instaló ilegalmente un software en los vehículos para manipular los niveles sobre las emisiones contaminantes

Protesta de Greenpeace ante la fábrica de Volkswagen en Wolfsburgo, Alemania / EFE

Portland (EEUU), 05 de enero de 2016 (04:00 CET)

Nueve revés a Volkswagen. El Gobierno de Estados Unidos ha presentado una demanda civil este lunes contra Volkswagen, Audi y Porsche por manipular los motores de varios vehículos con el fin de aprobar los estándares del Gobierno federal sobre las emisiones contaminantes. Las consecuencias podrían ser millonarias y, de momento, los mercados ya han comenzado a castigar a la firma. 

La demanda se centra en el software que permitió manipular las emisiones de hasta 600.000 vehículos con motores diésel en el país norteamericano. El departamento Justicia de Estados Unidos ha interpuesto dicha demanda en la Corte Federal de Distrito en Detroit, a la que se ha sumado la Agencia de Protección Ambiental de EEUU.  

Más de 18.000 millones de euros y una caída del 3%

Tras conocerse los reclamos civiles presentados, que podrían superar los 20.000 millones de dólares, es decir, 18.500 millones de euros, Volkwagen ha caído en bolsa más de un 3%.

Aunque el grupo ha conseguido, hasta ahora, salir airoso del dieselgate y Volkswagen ha aumentado sus ventas (88.300 unidades) en un 14,7% respecto al último ejercicio, los mercados sí que han golpeado este lunes a la marca. El valor de la acción se ha situado por debajo de los 30 dólares.

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Un 40% más contaminantes

El Gobierno norteamericano asegura que VW instaló de forma ilegal un programa informático diseñado para que sus motores diésel pudieran superar los test sobre las emisiones contaminantes. De manera que las emisones de los vehículos manipulados acababan siendo un 40% más altas que los estándares ambientales.

El pasado septiembre, la propia empresa entonaba un mea culpa y admitía que ese sistema se incluyó en los vehículos diésel vendidos desde 2009.

Ahora, además de la demanda del propio gobierno de Estados Unidos, Volkswagen se enfrenta a acusaciones criminales por separado, mientras negocia retirar los vehículos manipulados.
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