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Caixabank no da marcha atrás en sus objetivos de rentabilidad. Jordi Gual, presidente del banco, durante el X Encuentro del Sector Financiero de Expansión y KPMG, se ha negado a revisar la hoja de ruta de la entidad, que fija alcanzar un ROTE (Retorno sobre el capital tangible) del 12% en diciembre de 2021. Tampoco ha querido pronunciarse sobre la sentencia del Tribunal Supremo, conocida este lunes, que condena por sedición a la mayoría de acusados.

El presidente del banco ha reconocido que, aunque las expectativas de tipos de interés son ahora peores que cuando presentaron su plan estratégico en noviembre de 2018, la entidad está adoptando medidas para alcanzarlo. Las recientes revisiones de la consecución del plan de reestructuración de su red, se enmarcarían dentro de ellas.

Caixabank adelantó 18 meses el pasado mes de julio el plan de implantación de oficinas Store y este mismo mes ha adelantado un año el de reestructuración de red. Asimismo, ha defendido el modelo de negocio del banco, recordando que ya está testeado en entornos de tipos de interés negativos.

Respecto a las nuevas posibles operaciones de integración en España, Gual ha esquivado responder abiertamente a si Caixabank valora emprenderlas; si bien de sus palabras podía deducirse que no parece que figure como uno de sus principales objetivos. «Las integraciones son costosas y obligan a estar pendientes de otras cosas que no son el cliente», ha apuntado.

Al respecto de las paneuropeas, las ha descartado. «No las veo por su tamaño y por la fragmentación en capital y liquidez», señaló durante su intervención. 

Un mensaje para los reguladores

El presidente de Caixabank sí se ha pronunciado sobre la polémica de que la banca española figure a la cola de la solvencia en Europa. En este sentido, ha defendido que el banco sí se encuentra en la media, «cuando se le compara con las exigencias que marca el regulador».

En este sentido también ha pedido «visibilidad» a los reguladores para que se cree un campo visible sobre las exigencias de capital. Gual ha achacado a la falta de estabilidad en este sentido que los inversores mantengan la misma exigencia de rentabilidad a los bancos (el coste de capital) que «hace siete y ocho años».

Caixabank defiende que, en su caso, su rentabilidad sí compensa el coste de capital exigido por el mercado.

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