Atención funcionarios: el Gobierno concreta las 35 horas y aplaza la oferta de empleo
El Ejecutivo ultima la reducción de jornada a 35 horas mientras aplaza la oferta de empleo público, en medio de dudas sindicales sobre su impacto en cada funcionario y en los servicios públicos
El Ejecutivo ultima la reducción de jornada a 35 horas mientras aplaza la oferta de empleo público, en medio de dudas sindicales sobre su impacto en cada funcionario y en los servicios públicos
El Gobierno encara la recta final para implantar la jornada laboral de 35 horas semanales en la Administración General del Estado, una medida largamente negociada con los sindicatos y que afectará a cientos de miles de trabajadores. Sin embargo, este avance para el colectivo de funcionario llega acompañado de un frenazo en otra de las cuestiones clave: la nueva oferta de empleo público de 2026, cuya negociación queda aplazada sin fecha concreta.
Últimos pasos para las 35 horas
El Ministerio de Función Pública mantiene intensas reuniones con las principales organizaciones sindicales, CCOO, UGT y CSIF, para cerrar los últimos detalles técnicos del acuerdo. La previsión del Ejecutivo, según El Independiente, es que la medida quede aprobada de forma inminente, tras su paso por la Mesa General de Negociación de la Administración General del Estado.
La reducción de jornada hasta las 35 horas semanales forma parte de los compromisos adquiridos en el Acuerdo Marco para una Administración del siglo XXI firmado en 2022. No obstante, su aplicación efectiva se ha ido retrasando durante los últimos años y ahora se sitúa en el horizonte inmediato, previsiblemente en abril.
Este cambio supondrá pasar de las actuales 37,5 horas semanales a un nuevo modelo laboral que busca modernizar la organización del trabajo y mejorar las condiciones del personal público.
Un funcionario con aplicación desigual
Aunque la intención del Gobierno es extender la medida al conjunto del personal de la Administración, su aplicación no será homogénea. Algunos sectores, como Instituciones Penitenciarias, el ámbito sanitario o educativo, deberán adaptar la reducción horaria a sus propias condiciones laborales mediante negociaciones específicas.
Además, determinados colectivos quedarán fuera del acuerdo, como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, al no formar parte del mismo marco de negociación sindical.
Esta diversidad de situaciones, según El Independiente, refleja la complejidad de implantar una medida de carácter general en un sistema administrativo amplio y heterogéneo. En algunos organismos, la reducción será prácticamente inmediata, mientras que en otros requerirá ajustes progresivos en turnos, horarios y servicios.

Apoyo sindical con matices
El respaldo sindical a la reforma no es unánime. Mientras UGT ya ha mostrado su disposición a firmar el acuerdo, otras organizaciones como CCOO y CSIF mantienen reservas a la espera de conocer el texto definitivo.
Las discrepancias se centran principalmente en el alcance de la medida y en la inclusión de determinados colectivos. También existen dudas sobre cómo afectará la reducción de jornada a la calidad de los servicios públicos y a la carga de trabajo de cada funcionario.
En este sentido, los sindicatos reclaman que la implantación de las 35 horas vaya acompañada de refuerzos en plantilla y de una planificación adecuada que evite sobrecargas en determinados sectores.
La oferta de empleo público, en pausa
En paralelo a la negociación de la jornada laboral, el Gobierno ha decidido posponer la presentación de la oferta de empleo público correspondiente a 2026. Aunque inicialmente se esperaba que las cifras se conocieran esta misma semana, finalmente no se abordarán en la reunión prevista con los sindicatos.
La previsión del Ejecutivo, según El Independiente, es que la nueva convocatoria sea similar a la de 2025, cuando se aprobaron cerca de 27.000 plazas en la Administración General del Estado. Sin embargo, esta propuesta ha generado críticas entre las organizaciones sindicales, que consideran insuficiente mantener cifras similares en un contexto de reducción de jornada y envejecimiento de la plantilla.
Para los representantes de los trabajadores, la combinación de menos horas de trabajo por funcionario y un volumen limitado de nuevas incorporaciones podría tensionar los servicios públicos si no se ajustan adecuadamente las necesidades de personal.
El reto de las jubilaciones
Uno de los principales desafíos a medio plazo es el relevo generacional dentro de la Administración. En la próxima década se prevé una importante oleada de jubilaciones que obligará a reforzar las plantillas para garantizar el funcionamiento de los servicios públicos.
En este contexto, la oferta de empleo público se convierte en una herramienta clave para planificar las necesidades de personal. Según la normativa vigente, estas ofertas deben responder a las necesidades reales de recursos humanos y ejecutarse en un plazo determinado.
Modernización en el punto de mira
La implantación de la jornada de 35 horas se enmarca dentro de una estrategia más amplia de modernización de la Administración. El objetivo es mejorar la eficiencia, adaptar las condiciones laborales a las nuevas demandas sociales y reforzar la calidad de los servicios públicos.
No obstante, el equilibrio entre reducción de jornada, refuerzo de plantillas y sostenibilidad del sistema sigue siendo uno de los grandes retos. La negociación abierta entre Gobierno y sindicatos marcará el rumbo de una reforma que afecta directamente al día a día de cada funcionario y al funcionamiento global del sector público.