Adiós a los helados de Nestlé: el gigante anuncia un cambio radical y recorta también en agua embotellada
La multinacional redefine su estrategia global para centrarse en negocios más rentables y sostenibles, abandonando segmentos históricos con menor crecimiento
La multinacional redefine su estrategia global para centrarse en negocios más rentables y sostenibles, abandonando segmentos históricos con menor crecimiento
El gigante alimentario Nestlé ha iniciado una profunda transformación estratégica que marca un antes y un después en su modelo de negocio. La multinacional suiza ha anunciado su retirada del mercado de los helados y la reducción de su presencia en el segmento del agua embotellada, dos movimientos que reflejan un giro hacia áreas más rentables y con mayor potencial de crecimiento.
La decisión llega en un contexto de revisión interna, cambios en la dirección y presión para simplificar la estructura corporativa tras varios años marcados por crisis reputacionales y ajustes financieros.
Un cambio de rumbo para concentrarse en negocios clave
El consejero delegado, Philipp Navratil, ha definido una nueva hoja de ruta centrada en cuatro grandes áreas: alimentos y snacks, café, nutrición y comida para mascotas. Estas divisiones, según LaVanguardia, concentran cerca del 70 % de la facturación del grupo, lo que explica la decisión de abandonar actividades menos estratégicas.
Este enfoque busca reforzar las unidades más rentables y estables, en un momento en el que el sector alimentario global atraviesa cambios en los hábitos de consumo, con mayor demanda de productos saludables, sostenibles y funcionales.
Salida del negocio de los helados
Uno de los anuncios más llamativos es la retirada progresiva de Nestlé del mercado de los helados. La compañía opera marcas emblemáticas como Häagen-Dazs o Maxibon a través de la sociedad conjunta Froneri, participada junto al fondo PAI Partners. La multinacional, según LaVanguarida, ya negocia la venta de su participación, en conversaciones que se encuentran en fase avanzada.
La salida de este segmento supone el abandono de un negocio histórico y muy visible para los consumidores, pero que presenta márgenes más ajustados y una elevada competencia. Además, la estacionalidad del consumo y los costes logísticos han reducido su atractivo frente a otras líneas más rentables.
Menor presencia en el agua embotellada
El repliegue también afecta al negocio del agua embotellada y bebidas premium, donde Nestlé posee marcas como Viladrau, Perrier o San Pellegrino. Este segmento representa apenas el 3,5 % de los ingresos del grupo, lo que lo convierte en un área secundaria dentro de su cartera.
La compañía, según Lavanguardia, ha iniciado negociaciones con posibles compradores y socios estratégicos, con el objetivo de desconsolidar el negocio a partir de 2027.
Este movimiento responde tanto a razones económicas como a factores reputacionales, ya que el agua embotellada ha sido objeto de críticas por su impacto ambiental y el uso de recursos hídricos.

Simplificación y reducción de costes
La reordenación de Nestlé forma parte de un plan más amplio para simplificar la estructura corporativa y reducir costes administrativos. La empresa, según LaVanguardia, ya ha alcanzado el 20 % de su objetivo de ahorro de 1.100 millones de euros en esta área.
Este esfuerzo se produce tras varios episodios que han afectado a la reputación de la compañía, incluidos problemas sanitarios en distintos productos durante los últimos años. Estos incidentes han impulsado una revisión interna para reforzar controles y recuperar la confianza del consumidor.
Resultados financieros bajo presión
El cambio estratégico coincide con un descenso en los beneficios. Nestlé, según LaVanguardia, obtuvo 9.900 millones de euros en 2025, un 17 % menos que el año anterior, lo que ha intensificado la necesidad de optimizar su cartera de negocios.
La caída refleja el impacto de la inflación, el encarecimiento de materias primas y la creciente competencia de marcas blancas, factores que están redefiniendo el mercado alimentario global.
Un sector en transformación
La decisión de Nestlé no es un caso aislado. Las grandes multinacionales alimentarias están ajustando sus estrategias para adaptarse a nuevas demandas sociales y regulatorias. Los consumidores exigen transparencia, sostenibilidad y productos más saludables, lo que obliga a las empresas a replantear sus prioridades.
En este contexto, las divisiones centradas en nutrición especializada, café o alimentación para mascotas presentan mayores perspectivas de crecimiento, impulsadas por el envejecimiento de la población, el aumento del teletrabajo y la humanización de los animales de compañía.
Impacto en el mercado y en los consumidores
La salida de Nestlé del mercado de los helados y su repliegue en el agua embotellada podrían tener consecuencias en toda la cadena de valor, desde proveedores hasta distribuidores. También abre oportunidades para competidores y marcas locales, que podrían ganar cuota de mercado en estos segmentos.
Para los consumidores, el cambio será progresivo y no implicará la desaparición inmediata de productos, ya que las negociaciones de venta y transición se extenderán durante los próximos años.
Un nuevo capítulo para Nestlé
La reestructuración marca el inicio de una nueva etapa para Nestlé, centrada en la eficiencia, la rentabilidad y la adaptación a un entorno cambiante. La multinacional apuesta por concentrarse en sus fortalezas y abandonar negocios con menor proyección, una estrategia que podría redefinir su posición en la industria alimentaria mundial.
El éxito de este giro dependerá de su capacidad para ejecutar la transición sin perder competitividad ni confianza del consumidor, en un momento en que la reputación y la sostenibilidad son tan importantes como los resultados financieros.