Subida del SMI a 1.221 euros: Cuándo notarás el aumento en tu nómina y qué pasa con los atrasos
La medida, acordada con los sindicatos y sin apoyo empresarial, beneficiará a 2,5 millones de trabajadores y refuerza las deducciones fiscales para proteger su poder adquisitivo
La medida, acordada con los sindicatos y sin apoyo empresarial, beneficiará a 2,5 millones de trabajadores y refuerza las deducciones fiscales para proteger su poder adquisitivo
El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado este jueves el Real Decreto que fija la subida del SMI en un 3,1% para 2026, una medida que eleva el salario mínimo interprofesional hasta los 1.221 euros mensuales en catorce pagas. La actualización, con efectos retroactivos desde el 1 de enero y vigente hasta el 31 de diciembre de 2026, beneficiará a alrededor de 2,5 millones de trabajadores en España.
La nueva cuantía supone un incremento de 37 euros al mes respecto a 2025, cuando el SMI se situaba en 1.184 euros, lo que equivale a 518 euros más al año. En términos globales, el salario mínimo queda fijado en 17.094 euros brutos anuales y en 40,70 euros brutos diarios con carácter general.
Sexto año de subidas sin la patronal
El aumento del SMI fue aprobado el pasado martes por el Consejo de Ministros tras un acuerdo alcanzado entre el Ministerio de Trabajo y los sindicatos CCOO y UGT. La patronal, sin embargo, volvió a desmarcarse del pacto, lo que convierte a 2026 en el sexto año consecutivo en el que el Gobierno acuerda la subida únicamente con las organizaciones sindicales.
El Ejecutivo defiende que la medida contribuye a mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores con menores ingresos y a reducir la desigualdad salarial. Los sindicatos, por su parte, consideran que el incremento es un paso más hacia el objetivo de situar el salario mínimo en niveles acordes al coste de la vida.
Cuantías por sectores y modalidades
El Real Decreto establece diferentes referencias del SMI según el tipo de relación laboral. Para los trabajadores eventuales y temporeros, el salario mínimo por jornada legal se fija en 57,82 euros. En el caso de las empleadas y empleados del hogar, la retribución mínima por hora efectivamente trabajada no podrá ser inferior a 9,55 euros.
El texto aclara que la actualización no modifica la estructura ni la cuantía de los salarios profesionales que, en cómputo anual, ya superen el salario mínimo. Sin embargo, sí obliga a revisar aquellos contratos o pactos privados que, en su conjunto, se sitúen por debajo del nuevo umbral, con el fin de garantizar que ningún trabajador perciba ingresos inferiores al SMI de 2026.

Reforma pendiente de absorción y compensación
El acuerdo entre el Gobierno y los sindicatos incluye el compromiso de reformar las reglas de absorción y compensación para evitar que la subida del SMI se diluya mediante la modificación de complementos salariales. No obstante, esta reforma se aprobará en un Real Decreto distinto, en el marco de la transposición de la directiva europea sobre salarios mínimos al ordenamiento jurídico español.
Este cambio busca impedir que los aumentos del salario mínimo se neutralicen mediante ajustes en pluses o incentivos, una práctica que, según los sindicatos, ha reducido el impacto real de anteriores subidas en determinados sectores.
El SMI y su impacto fiscal
Otra de las novedades destacadas es la adaptación del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) para evitar que la subida del SMI suponga un mayor esfuerzo fiscal para los trabajadores con menores ingresos. El BOE recoge una deducción de hasta 590,89 euros para personas con salarios inferiores a 20.048,45 euros anuales.
Aunque el salario mínimo anual queda fijado en 17.094 euros, el umbral de la deducción se ha situado por encima para evitar los llamados “errores de salto”, que se producen cuando pequeños incrementos salariales provocan pérdidas netas de ingresos debido a la tributación.
Según las estimaciones de Hacienda, un trabajador que perciba el SMI en 2026 pagará 356 euros menos de IRPF que el año anterior, lo que refuerza el objetivo de preservar su poder adquisitivo.
Efectos retroactivos y alcance social
La subida del SMI se aplicará con carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2026, por lo que las empresas deberán abonar las diferencias salariales correspondientes en las nóminas posteriores a la entrada en vigor del decreto. Esta medida tendrá un impacto directo en sectores con alta concentración de empleo de bajos salarios, como la hostelería, el comercio o los servicios de cuidados.
El Gobierno estima que la actualización beneficiará a unos 2,5 millones de trabajadores, consolidando la tendencia al alza del salario mínimo iniciada en los últimos años. Desde 2018, el SMI ha experimentado incrementos significativos, en línea con las recomendaciones europeas de situarlo en torno al 60% del salario medio.
Debate abierto sobre el modelo salarial
Pese a los avances, el incremento del SMI sigue generando debate entre los agentes sociales. Mientras los sindicatos reclaman subidas más ambiciosas para afrontar el encarecimiento del coste de la vida, las organizaciones empresariales advierten de posibles efectos sobre el empleo y la competitividad, especialmente en pequeñas y medianas empresas.
Con esta nueva actualización, el Gobierno reafirma su apuesta por utilizar el salario mínimo como herramienta de cohesión social y reducción de la precariedad. El impacto real de la medida, sin embargo, dependerá de la evolución de la inflación, la productividad y el diálogo social en los próximos meses.