Altonadock, marca española de moda masculina, entra en concurso de acreedores
La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Madrid declara el concurso voluntario de la compañía con domicilio en Villaviciosa de Odón
Altonadock entra en concurso de acreedores. La compañía fundada por Ángel Ortega tiene cerca de dos décadas de historia y nació a raíz de la experiencia del emprendedor en Melbourne, donde vivió durante algunos años. De hecho, la marca toma el nombre del pueblo australiano costero Altona y la palabra ‘dock’, que traducido significa muelle.
La empresa madrileña cuenta con dos tiendas propias, emplazadas en La Coruña y Valencia, así como varios establecimientos dentro de algunos de los almacenes de El Corte Inglés, tal y como se desprende de la página web de Altonadock.
Altonadock, en concurso de acreedores
La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Madrid ha declarado el concurso voluntario de la compañía con domicilio en el Polígono Industrial de Quitapesares de Villaviciosa de Odón y ha concretado que se tramitará por el procedimiento ordinario.
La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Madrid concreta que se tramitará por el procedimiento ordinario
Tras designar a Estudio Legal Económico y Concursal como administrador del concurso de acreedores de Altonadock, ha decretado la apertura de la fase de liquidación de la firma española.

«El deudor queda suspendido en sus facultades de administración y disposición de su patrimonio, sustituido por la administración concursal», apunta el edicto concursal.
Los acreedores deberán comunicar sus créditos en el plazo de un mes, según el edicto concursal
Además, ha señala que los acreedores deberán comunicar sus créditos en el plazo de un mes, desde la publicación del edicto en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
La firma madrileña cuenta con una plantilla conformada por hasta 50 empleados, según se desprende de su perfil en la plataforma de empleo de Linkedin.
Planes truncados
Altonadock, que tenía como objetivo que el e-commerce representase cerca de un cuarto de su facturación, puso punto final al 2025 con una cifra de negocio de 30 millones de euros, según los últimos datos disponibles.

El plan estratégico de Altonadock, que abarca el periodo comprendido entre 2024 y 2027, se fijaba como objetivo pisar el acelerador en el retail, el proceso de internacionalización, la mejora del canal ‘online’ y la creación de nuevas líneas de negocio.
Según recoge el portal Modaes, también se proponía alcanzar el año próximo una red comercial conformada por 300 puntos de venta y abrir tres tiendas propias al año.
La compañía se proponía alcanzar el año próximo una red comercial conformada por 300 puntos de venta y abrir anualmente tres tiendas propias
Concretamente, preveía continuar su proceso de expansión con la apertura de tiendas en grandes ciudades españolas como Vigo, Oviedo o Santander.
Más concursos de acreedores en el sector de la moda
El caso de Altonadock no es aislado. En las últimas semanas otra firma española del sector de la moda se ha visto abocada al concurso de acreedores. Se trata de Valecuatro, inspirada en el mundo del polo y la hípica, que atraviesa una complicada situación tras registrar pérdidas de más de un millón de euros y una caída de ventas del 29%.
La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Madrid ha declarado en concurso de acreedores voluntario a la sociedad con domicilio social en Alcorcón. El procedimiento ha sido calificado como «concurso con masa», lo que significa que el juzgado ha comprobado que la compañía cuenta con activos suficientes para afrontar los gastos derivados del propio proceso concursal.
Valecuatro fue fundada en 2004 por los empresarios argentinos Juan Rodríguez Villar y Rodolfo Marchisio y comercializaba diversas prendas y accesorios como camisas, polos deportivos, pantalones, jerséis, gorras, alpargatas y cinturones.
El administrador concursal, Julio Rafael Fernández Maestre, con despacho profesional en A Coruña, ha acordado aplicar el régimen de intervención. Por tanto, la empresa mantiene la gestión y disposición de su patrimonio, aunque cualquier operación relevante debe contar con la autorización previa de la Administración Concursal.