AstraZeneca se desploma un 8% Bolsa por la posible compra de Bristol-Myers
La posible fusión entre los dos gigantes de la oncología genera dudas entre los analistas, que creen que AstraZeneca no necesita una operación de este calibre
La operación uniría a dos de los mayores grupos especializados en tratamientos oncológicos
Las acciones de la farmacéutica AstraZeneca registraron una de sus mayores caídas de los últimos años después de que se publicara que la compañía británica mantiene conversaciones para adquirir Bristol-Myers Squibb.
La posible adquisición no ha convencido al mercado. Los inversores han castigado a AstraZeneca en Bolsa porque creen que la compra podría ser negativa para la empresa.
Las acciones de AstraZeneca llegaron a desplomarse un 7,8% en la Bolsa de Londres durante la sesión, mientras que Bristol-Myers avanzaba hasta un 3,8% en Wall Street antes de la apertura. Esta reacción muestra la desconfianza del mercado hacia una operación que, de materializarse, sería la mayor de la historia en la industria farmacéutica.
La posible adquisición, adelantada por el diario Financial Times, uniría a dos de los mayores grupos especializados en tratamientos oncológicos y daría lugar a una compañía con unos ingresos anuales cercanos a los 107.000 millones de dólares (92.811 millones de euros al cambio).
No obstante, las conversaciones todavía se encuentran en fase inicial y, por el momento, no hay garantías de que la operación llegue a materializarse.
Los analistas no ven clara la operación de AstraZeneca
La respuesta del mercado coincide con las dudas expresadas por varias firmas de análisis, que consideran que AstraZeneca no necesita asumir el riesgo de una adquisición de estas dimensiones cuando atraviesa uno de los mejores momentos de su historia.

Michael Leuchten, analista de Jefferies, aseguró que la noticia resulta «desconcertante» teniendo en cuenta el sólido crecimiento y el gran nivel de innovación de la farmacéutica británica.
Similar es la visión de Mizuho, que cree que los accionistas difícilmente respaldarán una operación de este tamaño. Sus analistas han recordado que AstraZeneca tiene previsto aumentar su beneficio por acción a ritmos superiores al 10% anual durante los próximos cinco ejercicios, mientras que Bristol-Myers afronta un escenario mucho más complicado por la próxima expiración de las patentes de algunos de sus medicamentos estrella.
Entre ellos destacan el anticoagulante Eliquis y el tratamiento oncológico Opdivo, dos fármacos que representan aproximadamente la mitad de la facturación de Bristol-Myers y cuya pérdida de exclusividad amenaza con reducir significativamente sus ingresos en los próximos años.
Por su parte, los analistas de UBS se han mostrado sorprendidos: «Teniendo en cuenta los problemas históricos de las megafusiones en la industria farmacéutica, que suelen frenar la productividad en I+D, y la amplitud y calidad del desarrollo interno de AstraZeneca, nos sorprenden estas informaciones».
Una compra para reforzarse en Estados Unidos
Desde un punto de vista estratégico, la adquisición sí ofrecería algunas ventajas a AstraZeneca. Bristol-Myers cuenta con una fuerte implantación comercial en Estados Unidos, el principal mercado farmacéutico del mundo, donde la compañía británica lleva años aumentando su presencia.
Bajo la dirección de Pascal Soriot, la británica ha multiplicado su tamaño gracias al éxito de sus medicamentos contra el cáncer y mantiene el objetivo de alcanzar unas ventas de 80.000 millones de dólares en 2030. Además, está desarrollando diversos tratamientos para entrar en el negocio de la obesidad, uno de los segmentos con mayor crecimiento del sector.
De hecho, ese fuerte potencial es el que lleva a los analistas a cuestionar la necesidad de embarcarse en una adquisición multimillonaria que podría distraer a la compañía de sus objetivos y generar importantes riesgos de integración.
Dudas regulatorias
A las dudas financieras se suman las posibles dificultades para obtener el visto bueno de los reguladores de competencia. Los analistas de BMO Capital Markets han señalado que el elevado tamaño de ambas compañías y el importante solapamiento de sus negocios, especialmente en oncología, podrían complicar una eventual autorización por parte de las autoridades antimonopolio.
Según el analista de Bloomberg Intelligence, John Murphy, la operación «probablemente estaría sujeta a un intenso escrutinio por parte de las autoridades de competencia». Además, ha añadido que «las perspectivas de crecimiento de ambas compañías son muy diferentes».

En caso de salir adelante, la transacción superaría sobradamente los 74.000 millones de dólares (64.224 millones de euros al cambio) que Bristol-Myers pagó por Celgene en 2019, convirtiéndose en la mayor operación realizada en el sector farmacéutico.
A falta de una confirmación oficial por parte de ambas compañías, la respuesta de los mercados ya deja una primera conclusión: para los inversores AstraZeneca tiene mucho más que perder que ganar con una compra de Bristol-Myers.