El atasco industrial de Airbus llega a sus clientes
Los retrasos en las entregas del A321XLR ya obligan a aerolíneas como United y Air Canada a aplazar rutas y planes de expansión
Airbus A321XLR de American Airlines. Foto: American Airlinea
Con la demanda de aviones comerciales en niveles elevados, el gran problema de Airbus no está en los pedidos, sino en otro punto de la cadena, la fabricación y entrega de las aeronaves al ritmo comprometido con sus clientes.
La compañía tiene que acelerar el 51% sus entregas para cumplir con sus objetivos, pero con una huelga en España que afecta al 88% de la producción, y que ya es indefinida, lo que complica la recta final del año.
Las consecuencias del atasco ya empiezan a ser visibles en sus clientes. Air Canada arrastra cerca de dos años de retraso en la llegada de sus nuevos Airbus A321XLR, mientras que United Airlines reconoció este martes que algunas de las rutas que ahora prepara podrían haberse estrenado antes si hubiera dispuesto de los aviones necesarios.
United: «Habríamos iniciado algunas rutas antes»
El primer aviso serio lo acaba de lanzar el gigante estadounidense United Airlines, que está preparando la que define como la mayor expansión internacional de su historia.
La compañía utilizará precisamente los Airbus A321XLR para abrir nuevas conexiones desde Newark hacia destinos europeos como Luxemburgo, Marsella, Ibiza o Valencia.
Pero el consejero delegado de United, Scott Kirby, dejó una frase que refleja hasta qué punto los retrasos de los fabricantes han condicionado los planes de crecimiento de las aerolíneas.

«Habríamos iniciado algunas de estas rutas antes si hubiéramos tenido los aviones«, reconoció Kirby en una entrevista con Bloomberg.
El ejecutivo explicó que Airbus y Boeing han comenzado a ponerse al día con las entregas, después de unos años en los que los retrasos obligaron a United a adaptar su planificación.
El Airbus A321XLR, de importancia vital para United
También es cierto que los problemas de United implican a Boeing, que está pendiente de entregar los Boeing 737 MAX 10, lo que no significa que el atasco de Airbus no esté trastocando la hoja de ruta del grupo estadounidense.
Sin ir más lejos, Reuters informó esta semana de que United espera disponer de suficientes A321XLR para ejecutar su expansión europea de 2027, aunque la compañía reconoce dificultades iniciales en el programa.
Además, los retrasos de Airbus ya han aplazado la entrada en servicio de su nueva flota A321neo Coastliner, destinada a las rutas transcontinentales estadounidenses, que son más rentables.
El A321XLR tiene una importancia especial para United porque permitirá reemplazar progresivamente sus veteranos Boeing 757 y abrir rutas transatlánticas hacia ciudades cuya demanda posiblemente no justificaría un avión de fuselaje ancho.
Dos años de retraso en Air Canadá para un avión clave
Respecto a Air Canadá, el líder del mercado canadiense ha realizado una apuesta muy importante por el A321XLR, del que espera recibir 30 unidades para finales de 2029.

Sin embargo, el calendario de entregas acumula aproximadamente dos años de retraso debido a problemas en la cadena de suministro, según informa Bloomberg.
El retraso es especialmente relevante, porque estos aviones no son una simple sustitución de flota. Air Canada cuenta con ellos para abrir nuevas rutas, aumentar los ingresos y reducir sus costes de combustible.
El A321XLR tiene un alcance de hasta 4.700 millas y capacidad para 182 pasajeros en la configuración elegida por Air Canada, lo que permite a la compañía operar rutas de largo radio con un avión de pasillo único y unos costes considerablemente inferiores a los de una aeronave de fuselaje ancho.
La compañía estudia utilizarlo en conexiones como Toronto-Copenhague o Montreal-Berlín, mercados secundarios en los que el menor tamaño del avión reduce el riesgo de abrir nuevas rutas.
«Nos permite ofrecer un servicio durante todo el año cuando quizá antes solo podíamos hacerlo en verano«, explicó a Bloomberg el director de operaciones de Air Canada, Mark Nasr.
Airbus, entre la huelga y los cuellos de botella
Con el atasco industrial impactando ya de forma visible en los planes de sus clientes, Airbus se enfrenta al reto de acelerar las entregas en medio de una huelga en España que no es menor, puesto que afecta al 88% de la producción.
Para tratar de reconducir la situación, la responsable global de Recursos Humanos de la compañía, Carmen Maja-Rex, acudió este martes a la reunión con el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA) y dejó claro que, si los paros no terminan «de inmediato», podrían producirse retiradas de la actividad en las plantas españolas, además de una paralización de las contrataciones, según informa Economía Digital.
La ejecutiva también aseguró que la huelga está provocando “un gran daño” a la confianza de la compañía en su entorno y entre sus clientes y alertó del riesgo que esto puede suponer para los paquetes de trabajo y proyectos desarrollados en España.

De esta forma, Airbus necesita que su cadena industrial funcione prácticamente sin contratiempos, lo que no está sucediendo. De hecho, Air Canadá sigue hablando abiertamente de «fricción en el sistema» como consecuencia de las entregas tardías del A321XLR.
Una previsión que presupone que no habrá nuevas disrupciones
La cuestión tiene además una lectura directamente bursátil. Airbus mantuvo, tras presentar sus resultados semestrales, su objetivo de unos 7.500 millones de euros de ebit ajustado y 4.500 millones de flujo de caja libre antes de financiación a clientes, además de las aproximadamente 870 entregas previstas.
Sin embargo, la propia compañía incluye una condición importante al formular estas previsiones: la guía presupone que no se producirán nuevas disrupciones significativas en la cadena de suministro, las operaciones internas o la capacidad de Airbus para entregar sus productos y servicios.
No obstante, el mercado no lo tiene tan claro, lo que se ha traducido en que Airbus haya firmado una racha bajista de seis sesiones. Desde los máximos de agosto, la caída ya supera el 4% en la Bolsa de Madrid.