Los directivos de Volotea se subieron el sueldo con la aerolínea en horas bajas
La aerolínea se acoge al preconcurso de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil número 9 de Barcelona con el objetivo de blindar la reestructuración de la deuda contraída y esquivar el concurso de acreedores
Volotea atraviesa un delicado momento. La compañía se acaba de acoger al preconcurso de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil número 9 de Barcelona con el objetivo de blindar la reestructuración de la deuda contraída y esquivar el concurso de acreedores.
Volotea solicita el preconcurso de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil número 9 de Barcelona
El paso llega después de que la aerolínea anunciase el arranque del proceso de negociaciones con sus acreedores, mientras trabaja junto a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), sus socios operativos y las entidades financieras para alcanzar un acuerdo que garantice la viabilidad de la empresa.
Subida de sueldos entre los directivos
A pesar de la difícil situación que vive la aerolínea española, los directivos han elevado sus salarios en el último año. El sueldo medio de los directivos y ejecutivos ha crecido por encima del 13% hasta los 141.570 euros, mientras que los miembros del consejo de administración han elevado un 23% su remuneración hasta los 280.933 euros, según señala la memoria anual de Volotea recogida por On Economia.

Un factor a tener en cuenta es que el engrose de las remuneraciones tuvo lugar mientras Volotea debía devolver la ayuda concedida por el Estado en el marco de la pandemia. Concretamente, la aerolínea debía devolver los 200 millones de euros del fondo de rescate de la SEPI, algo que aún no ha hecho.
Volotea, afectada por el coste del combustible
Los planes de Volotea pasan por terminar las negociaciones antes de que acabe el año. La aerolínea ha sufrido un impacto de unos 150 millones de euros por el auge en el coste del combustible al calor del conflicto en Oriente Medio, lo que le ha llevado a querer reducir la flota de aviones hasta la treintena, una decisión que se estima que comportará un ajuste laboral de 50 empleos en las oficinas situadas en Barcelona.
La aerolínea ha sufrido un impacto de unos 150 millones de euros por la subida del coste del combustible a tenor del conflicto en Oriente Medio
A pesar de la situación en la que se encuentra, la compañía del sector aéreo mantiene por el momento su operativa con normalidad. «Seguimos volando con normalidad, ofreciendo nuevas rutas, vendiendo billetes y planificando nuestra programación futura», remarcó el consejero delegado de Volotea, Carlos Muñoz.
Más allá, la aerolínea está ultimando los detalles de un aumento de capital con diversos inversores, además del compromiso asumido por Alaeo, el vehículo inversor de su equipo directivo liderado por Muñoz.
Recortar los números rojos
Las previsiones de Volotea para el año pasan por unas pérdidas de 33 millones de euros, lo que supone recortar los números rojos de más de 62 millones de euros registrados un año antes, atribuidos a impactos extraordinarios vinculados a la revisión de determinados activos fiscales y ajustes en las reservas de conversión de divisas.

La acumulación de pérdidas en los últimos años ha desencadenado un patrimonio negativo de 77,5 millones de euros. Entre los principales inversores de Volotea se encuentra Aegean Airlines, la mayor aerolínea de Grecia y socio comercial de la empresa desde 2021, así como PAR Capital, socios estratégicos tras completar un plan de refuerzo de capital hace algunos años.
Aplazamiento de pagos
A inicios de septiembre, la aerolínea acordó con sus acreedores el aplazamiento de los pagos por valor de 49,3 millones de euros e inició conversaciones para obtener 25 millones de euros de financiación adicional, en el marco de su plan para reforzar su liquidez y hacer frente a sus obligaciones de pago en el corto plazo.
El consejo de administración de Volotea ha destacado la prórroga de la moratoria societaria aprobada como parte del plan de respuesta al conflicto de Oriente Próximo, lo que permite evitar por el momento las consecuencias legales derivadas de la situación de causa de disolución.