La exigente regulación del Gobierno para centros de datos esconde un frenazo de la inversión en renovables
Tras el periodo de alegaciones, se espera que el Ejecutivo suavice el texto final del real decreto
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen
El Gobierno ha puesto patas arriba el sector energético y el de los centros de datos con el proyecto de real decreto para regular su actividad. La exigencia propuesta para el consumo de energías renovables por parte de las instalaciones esconde un frenazo de la inversión en renovables que se ha acrecentado en los últimos meses.
Tras un proceso de audiencia pública que acaba de llegar a su fin, los ministerios impulsores (Transición Ecológica, Transformación Digital y Economía) tendrán que sentarse a analizar cientos de alegaciones que ha recibido por parte de empresas, patronales y asociaciones antes de presentar un texto definitivo.
La medida que más polémica ha causado es la exigencia de que cada nueva unidad de consumo eléctrico que demande un centro de datos debe traer consigo, al menos en un 80%, una nueva unidad de generación de energía renovable.
Es decir, ya sea por vía del autoconsumo o con PPAs (contratos cerrados a largo plazo), cada instalación debe contar con ese volumen de electricidad renovable definida.
En la práctica, supone una inversión millonaria extra para los promotores de centros de datos que han prometido movilizar miles de millones de euros para el desarrollo del sector. Según las previsiones de la patronal SpainDC, España prevé captar cerca de 67.000 millones de euros en inversiones para centros de datos hasta 2030.
Gigantes estadounidenses como Amazon o Microsoft y otras grandes firmas nacionales como ACS, Merlin o Iberdrola cuentan con ambiciosos proyectos para desarrollar infraestructuras que almacenen cantidades ingentes de información, cada vez más en auge por el avance de la inteligencia artificial.
El freno en la inversión renovable
Fuentes del sector energético consultadas por este medio ven que una de las razones detrás de esta enorme exigencia es el frenazo a la inversión en esta tecnología que se viene dando en los últimos meses.
Después de un ciclo de crecimiento en el sector, favorecido por los estímulos gubernamentales y europeos, la realidad actual está marcada por un estancamiento o corrección en el negocio, que ya no es tan atractivo para el gran capital.
El estancamiento de la demanda eléctrica, la saturada red y su difícil acceso para conectarse o la canibalización de precios que se produce por la elevada cantidad de renovables que hay en el sistema, hace que empresas y fondos estén moviendo su dinero hacia otros negocios.
En el caso de las energéticas, la tendencia ha virado hacia otras inversiones como las que se dan para repotenciar parques eólicos o la hibridación para ganar eficiencia, añadiendo baterías a instalaciones solares o molinos con el objetivo de no desperdiciar los vertidos de energía sobrante que el sistema no absorbe.
Gigantes como Iberdrola, Endesa y Naturgy, además, tienen planes de inversión millonarios para el despliegue y la renovación de las redes de distribución que llevan electricidad y gas a hogares y empresas de todo el país.
La nueva regulación, por tanto, favorecería que el dinero vuelva a fluir hacia nuevos desarrollos renovables y así equilibrar el aumento de emisiones de CO2 que se viene produciendo en el país desde el apagón del 28 de abril de 2025, especialmente por la operación reforzada de Red Eléctrica que hace un uso más intensivo de centrales de gas.
Según datos de Eurostat, España ha sido el país de la Unión Europea que más aumentó las emisiones de gases de efecto invernadero en sectores económicos durante el primer trimestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Centros de datos, eléctricas y renovables, en pie de guerra
El rechazo al planteamiento del Gobierno no se limita a los promotores de centros de datos. Las grandes eléctricas también han puesto reparos a una regulación que, en su opinión, penaliza precisamente aquello que necesita el sistema eléctrico español para avanzar en la electrificación: nueva demanda.
La patronal Aelec, que representa a las principales compañías eléctricas (Iberdrola, Endesa y EDP), considera que España necesita incorporar más consumo eléctrico y no poner nuevas barreras a la demanda.
La asociación defiende que vincular directamente la llegada de nuevos consumidores a la obligación de desarrollar generación renovable introduce una distorsión en el funcionamiento del sistema.
Su argumento va más allá de los centros de datos. Una mayor demanda permite aprovechar más la generación renovable existente, reducir los vertidos y repartir los costes de las redes entre un mayor número de consumidores.
Por eso, Aelec considera que penalizar la incorporación de nuevos grandes consumidores puede terminar produciendo el efecto contrario al buscado por el Ejecutivo.
El sector renovable comparte buena parte de este diagnóstico, aunque desde una perspectiva diferente, ya que la asociación APPA Renovables no cuestiona que los centros de datos funcionen con electricidad verde.
De hecho, propone elevar el objetivo del 80% planteado por el Gobierno hasta el 100%. El problema está en cómo se acredita ese consumo.
La asociación calcula que las exigencias de adicionalidad y correlación horaria pueden obligar a sobredimensionar enormemente las instalaciones necesarias.
El argumento es que España cuenta actualmente con abundante generación renovable que no puede ser aprovechada en determinadas horas por falta de demanda, redes o almacenamiento.
En el otro extremo se encuentra SpainDC. La patronal de los centros de datos estima que entre el 80% y el 90% de la nueva inversión que podría elegir España como destino estaría en riesgo si el real decreto mantiene su redacción actual.
Con este escenario, se espera que el Gobierno suavice el texto original antes de su aprobación y tras recabar cientos de alegaciones en todos los sectores afectados por esta nueva regulación. No obstante, su posición estará condicionada a que el desarrollo de esta industria pujante no termine repercutiendo en la factura de la luz.
6 comentarios en “La exigente regulación del Gobierno para centros de datos esconde un frenazo de la inversión en renovables”
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El decreto tiene la lógica al revés: exigir generación renovable atada a cada nuevo consumo penaliza justo lo que el sistema necesita, más demanda que aproveche la renovable ya instalada y reduzca vertidos. El problema real no es la falta de renovables, es la falta de redes y almacenamiento para gestionarlas. Ahí debería ir el esfuerzo regulatorio, no a espantar inversión
España ha conseguido lo imposible: tener suelo, renovables, talento, conectividad y demanda… y aun así espantar inversiones. Mientras Francia y Portugal compiten por atraer centros de datos e IA, aquí seguimos añadiendo burocracia. Luego nos preguntaremos dónde fueron los empleos, los impuestos y los miles de millones.
No esconde nada. Es que la sensatez tiene un camino y a veces ese camino implica alejarse de otro que no era sensato.
Hay algo que no termino de entender: necesitamos más demanda eléctrica para aprovechar las renovables y aparecen inversiones millonarias en centros de datos, pero la respuesta es ponerles nuevas barreras. Qué está pasando?
Yo lo tengo claro: necesitamos más demanda eléctrica, no más barreras. Sin red, almacenamiento y reglas competitivas, la inversión se irá donde tenga mejores condiciones.
no deberían ir separadas, son dos cosas que van de la mano