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OHLA afronta el pago de 42 millones en EE UU tras perder el último recurso en un litigio laboral
OHLA ve cerrada una de sus principales contingencias en Estados Unidos tras la derrota definitiva de Judlau en los tribunales neoyorquinos
OHLA afronta el pago de 42 millones en EE UU tras perder el último recurso en un litigio laboral
OHLA suma un nuevo revés judicial en Estados Unidos. La Justicia de Nueva York ha desestimado el último recurso presentado por Judlau Contracting, la filial constructora del grupo español en el país, cerrando definitivamente un litigio laboral que se arrastra desde el 2014 y que obligará a la compañía a asumir un impacto económico de aproximadamente 42 millones de dólares.
La resolución pone fin a una de las contingencias más relevantes que mantenía abierta la empresa en Norteamérica y confirma las reclamaciones presentadas por un grupo de trabajadores no sindicados que participaron en distintos proyectos públicos ejecutados por Judlau en el estado de Nueva York.
El origen de la disputa se remonta a las denuncias formuladas por empleados contratados como guardias de tráfico y señalizadores de obra.
Los demandantes sostenían que, pese a figurar bajo esas categorías profesionales, realizaban funciones propias de trabajadores de construcción amparados por convenios colectivos y sujetos al denominado prevailing wage, el salario mínimo exigido por la legislación estadounidense para determinados contratos financiados con fondos públicos.

Según las reclamaciones, la empresa abonó retribuciones inferiores a las que correspondían por las tareas realmente desempeñadas.
Tras años de procedimientos judiciales, recursos y apelaciones, los tribunales estadounidenses han terminado respaldando la posición de los trabajadores, dejando sin efecto los últimos intentos de la compañía por revertir las condenas.
La desestimación del recurso supone la consolidación de una factura que OHLA cifra en torno a los 42 millones de dólares entre condenas, provisiones y costes asociados a este frente judicial.
La filial Judlau ha sido históricamente una de las principales plataformas de crecimiento internacional del grupo, participando en importantes proyectos de infraestructuras de transporte y obra civil en el área metropolitana de Nueva York.
Aunque la cuantía es significativa, OHLA explica que están gestionando el impacto económico con recursos propios de su división estadounidense.
Sin embargo, la derrota judicial no ha supuesto el final de la batalla para Judlau. Convencida de que el resultado pudo haberse evitado, la filial estadounidense ha iniciado una ofensiva paralela contra quienes dirigieron su defensa durante buena parte del procedimiento.
La constructora ha presentado una demanda por mala praxis profesional contra el despacho Troutman Pepper Hamilton & Sanders LLP y contra uno de sus socios, Frank Cara, especializado en litigios de construcción. En la acción judicial, la compañía sostiene que la actuación de sus abogados fue determinante para el desenlace adverso del caso.
Según la demanda, el bufete no investigó adecuadamente las reclamaciones planteadas por los trabajadores, no desarrolló una estrategia de defensa sólida y permitió que el procedimiento avanzara sin presentar argumentos jurídicos suficientes para proteger los intereses de la empresa. Judlau considera que esa actuación facilitó que los demandantes obtuvieran resoluciones favorables en fases decisivas del litigio.
Uno de los aspectos más delicados del nuevo procedimiento es el supuesto conflicto de intereses denunciado por la filial de OHLA. La compañía asegura que Frank Cara aceptó simultáneamente un cargo como vicepresidente ejecutivo y asesor jurídico interno de Iovino Enterprises, una empresa del sector de la construcción que compite en el mismo mercado, mientras continuaba representando a Judlau.

A juicio de la constructora, esta situación comprometió la independencia profesional exigible a cualquier abogado y perjudicó gravemente la calidad de la defensa prestada.
Sobre esta base, la filial reclama la devolución íntegra de los honorarios abonados al despacho, además de una indemnización equivalente a las cantidades que se ha visto obligada a asumir como consecuencia de las condenas.
OHLA ve como pierde otro gran litigio
El nuevo frente judicial podría prolongarse durante años, pero no altera una realidad ya consolidada para OHLA: la pérdida definitiva del litigio laboral en Nueva York.
La resolución conocida ahora elimina prácticamente cualquier posibilidad de revertir las condenas y convierte una contingencia que durante años permaneció en disputa en una obligación económica firme.
Para los inversores, la atención se centrará en determinar el impacto efectivo que tendrá este pago sobre las cuentas del grupo y en evaluar las posibilidades de éxito de la demanda presentada contra sus antiguos asesores legales.
Lo que ya ha quedado claro es que uno de los litigios más complejos de la actividad estadounidense de OHLA ha llegado a su fin con una factura millonaria y un nuevo desafío para la compañía que preside Luis Amodio.
