Supermercados y hostelería avisan de una subida de precios para el consumidor por la nueva norma de envases
La nueva normativa persigue avanzar de forma progresiva hacia objetivos de reutilización y reducir la cantidad de residuos generados en el bloque comunitario
Las nuevas reglas sobre envases y residuos de envases de la Unión Europea ya se están comenzando a aplicar. A través de la nueva normativa, se persigue avanzar de forma progresiva hacia objetivos de reutilización y reducir la cantidad de residuos generados en el bloque comunitario.
El inicio de la aplicación de la nueva legislación marca un punto de inflexión. Hasta la fecha, cada uno de los países que formaban parte de la Unión Europea aplicaba la normativa comunitaria a través de su legislación nacional. Sin embargo, desde la entrada en vigor del nuevo reglamento de envases, se cuenta con unas reglas comunes en el conjunto de la Unión Europea.
Aplicación de la normativa de envases
En la fase inicial de aplicación de la normativa, la Comisión Europea ha pedido a las autoridades de cada país que recurran a advertencias y concedan a las empresas un plazo para enmendar sus errores, en lugar de interponer sanciones o proceder a la retirada de productos del mercado.
A pesar de ello, Bruselas no ha establecido una fecha límite para la aplicación gradual de la nueva normativa y ha explicado que el tiempo concedido para subsanar las irregularidades dependerá del tipo de incumplimiento, con el objetivo de que las empresas puedan adaptarse progresivamente a las nuevas exigencias.
Qué medidas incluye
Entre las primeras medidas que recoge la normativa figuran los límites comunes a la presencia de sustancias de PFAS, conocidos como ‘químicos eternos’, en los envases destinados a entrar en contacto con alimentos, ante sus posibles efectos adversos para la salud.
También se armonizan en todo el bloque conceptos como productor y fabricante y entran en aplicación nuevas obligaciones de información para garantizar la trazabilidad de los recipientes, de forma que las autoridades puedan identificar a su fabricante cuando detecten un producto que incumple las normas europeas.
En este último caso, Bruselas ha aclarado que la información requerida no tendrá necesariamente que aparecer directamente sobre el producto, sino que podrá incluirse en documentos de entrega o envío, por lo que las empresas no tendrán que modificar inmediatamente el etiquetado de los productos que ya comercializan.
Más reciclaje
Con el objetivo de garantizar que los envases sean reciclables, alcanzar objetivos de reutilización y cumplir con las nuevas exigencias sobre el contenido reciclado de algunos embalajes de plástico, a partir de 2030 se comenzarán a aplicar un conjunto de requisitos.
Las nuevas reglas establecen, por ejemplo, que las botellas de plástico PET para bebidas deberán contener al menos un 30% de material reciclado en 2030, mientras que los distribuidores de bebidas deberán alcanzar un objetivo de reutilización del 10%, calculado sobre el volumen de productos que comercializan.
Nuevas indicaciones
La normativa también establece la información que deben recibir los consumidores para reciclar los envases. Precisamente, Bruselas prevé presentar antes de final de año las reglas para establecer un sistema común de etiquetado que sustituya las indicaciones utilizadas actualmente y permita identificar de la misma manera en la UE en qué contenedor debe depositarse cada residuo.

A pesar de que la Comisión Europea ha reconocido que la adaptación supondrá costes iniciales para las compañías, ha sostenido que la armonización permitirá reducirlos a largo plazo al evitar que tengan que modificar sus embalajes para ajustarse a las distintas exigencias nacionales.
Traslado de los costes de adaptación
Una vez se eleven los costes de adaptación a las nuevas normas, crecerá la presión para trasladar una parte al precio final. La patronal Marcas de Restauración ha alertado que la nueva normativa llega en un momento marcado por la subida generalizada de costes para el sector hostelero, por lo que prevé que se traslade de forma parcial los cosgtes al precio final, recoge El País.
Asedas, patronal de Mercadona y Lidl, también reconoce que la adaptación requerirá inversiones por parte de toda la cadena de valor, por lo que resultará imprescindible buscar soluciones para hacer compatible la sostenibilidad con la accesibilidad económica para el conjunto de consumidores.