Greenpeace carga contra la nueva norma europea de envases: «La UE ha cedido al lobby del usar y tirar»

El nuevo marco europeo obliga a las empresas a adaptar sus envases, mientras Greenpeace reclama objetivos más exigentes de reducción y reutilización

Nueva ley de envases

Greenpeace reclama más ambición a Europa con los envases. Economía Digital

Desde el pasado 12 de agosto, la Unión Europea aplica sus nuevas reglas sobre envases y residuos de envases. Esta normativa tiene como objetivo reducir la generación de desechos, impulsar la reutilización y avanzar hacia embalajes reciclables.

En respuesta a esta medida, Greenpeace ha reconocido algunos avances del nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases, pero considera que Bruselas ha dejado pasar una oportunidad para atajar de raíz la contaminación por plásticos.

La organización ecologista ha considerado que la norma supone «un avance» en la normalización de las reglas y en la eliminación de determinados envases innecesarios. Sin embargo, denuncia que la Unión Europea ha «cedido a un intenso ‘lobby’ de la industria del usar y tirar».

Entre las medidas que Greenpeace valora de manera positiva se encuentran las restricciones a determinados envases de plástico de un solo uso para frutas y verduras frescas no procesadas de menos de 1,5 kilos, así como a los envases monodosis utilizados en hostelería para productos como salsas, sal o azúcar.

envase de plástico
Varias botellas de agua de plástico. Foto: Europa Press

La ONG también ha celebrado la prohibición de sustancias químicas persistentes, los conocidos PFAS o «químicos eternos», en envases destinados a entrar en contacto con alimentos.

Greenpeace teme un nuevo ejercicio de ‘greenwashing’

No obstante, la organización ha recordado que algunas de las prohibiciones aprobadas ya estaban contempladas en la legislación española: «Esto ya estaba recogido en la actual ley de residuos española, aunque todavía, y tras cuatro años, no se ha puesto en marcha».

Por ello, Greenpeace ha asegurado que mantendrá la vigilancia sobre el Gobierno central y las comunidades autónomas durante la aplicación de la nueva normativa. Su objetivo será evitar que el proceso se convierta en un nuevo ejercicio de ‘greenwashing’ empresarial a costa del medio ambiente y la salud pública.

El ‘greenwashing’ o lavado de imagen verde es una práctica engañosa de marketing en la que las empresas hacen creer que sus productos, actividades o servicios son ecológicos y sostenibles cuando en realidad no lo son.

Unos objetivos «insuficientes»

El principal reproche de Greenpeace se centra en los objetivos fijados para reducir los envases de plástico. La organización ha señalado que las metas establecidas son insuficientes: una disminución de apenas el 5% para 2030 y del 15% para 2040, unas cifras que, a su juicio, no responden al actual ritmo de extracción de combustibles fósiles ni al volumen de desechos que se generan.

También ha criticado que el texto final mantenga «vacíos legales y exenciones» que permitirán a las grandes marcas perpetuar el modelo de «usar y tirar» bajo el argumento de que sus envases pueden ser reciclados.

Frente a este modelo, la organización ha reclamado priorizar la reutilización sobre el reciclaje. Entre sus propuestas figura la creación de una red «pública y comercial» que fomente el uso de envases rellenables y reutilizables tanto en el comercio de proximidad como en las grandes superficies comerciales.

Nueva normativa de envases de la UE

Greenpeace también ha exigido la implantación «urgente e íntegra» del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), que debería extenderse a botellas de plástico, latas, briks y envases de vidrio. La organización pide que su aplicación no quede retrasada por las «maniobras de dilación» de la industria.

El gran cambio llegará en 2030

El nuevo reglamento sustituye el sistema anterior, en el que cada Estado miembro aplicaba la normativa europea mediante su propia legislación nacional, por unas reglas comunes directamente aplicables en toda la Unión Europea. De esta forma, las empresas tendrán que cumplir los mismos requisitos independientemente del país en el que comercialicen sus productos.

Aunque algunas medidas ya han comenzado a aplicarse, el gran salto llegará en 2030. A partir de entonces comenzarán a exigirse requisitos para garantizar la reciclabilidad de los envases, además de nuevos objetivos de reutilización y contenido reciclado.

Entre las medidas previstas figura que las botellas de plástico PET para bebidas deberán contener al menos un 30% de material reciclado en 2030. Por su parte, los distribuidores de bebidas tendrán que alcanzar un objetivo de reutilización del 10%, calculado sobre el volumen de productos comercializados.

Varios contenedores
Varios contenedores de reciclaje subterráneos. Foto: Europa Press

El reglamento también establece nuevas obligaciones de información y seguimiento para facilitar que las autoridades puedan identificar al fabricante de un envase cuando detecten incumplimientos.

Greenpeace ha reclamado una prohibición «efectiva» del envasado y pide que se fiscalice al comercio minorista para acabar con el plastificado que considera «inútil» de frutas y verduras desde el primer día de aplicación de las nuevas reglas.

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