Del escrutinio de la UE a la presión en Bolsa: el miedo frustra la millonaria fusión AstraZeneca-Bristol Myers

El miedo al escrutinio de la Unión Europea, la presión del Gobierno del Reino Unido, la respuesta de los mercados o el fortalecimiento de Bristol Myers en Bolsa atemorizaron a los accionistas, que exigieron paralizar el acuerdo

Unión Europea AstraZeneca Bryan

Edificios de AstraZeneca y Bristol Myers / Realizado con ayuda de IA

Fin al sueño de cerrar una de las mayores fusiones del sector farmacéutico de los últimos tiempos. En el último momento, los accionistas de AstraZeneca han paralizado el acuerdo con Bristol Myers, a pesar de que la fusión prometía crear la mayor farmacéutica del mundo por ingresos, un gigante de 400.000 millones de dólares.

Según ha adelantado Financial Times, las negociaciones estaban ya lo suficientemente avanzadas como para que AstraZeneca y BMS anunciaran el acuerdo a mediados de agosto. Sin embargo, tras hacerse público el posible acuerdo, los inversores y el consejo de administración de AstraZeneca han puesto fin a la operación.

El miedo al escrutinio de la Unión Europea, la presión del Gobierno del Reino Unido, la respuesta de los mercados o el fortalecimiento de Bristol Myers en Bolsa atemorizaron a los accionistas, que exigieron paralizar el acuerdo, frustrando las esperanzas del consejero delegado de AstraZeneca, Pascal Soriot, de cerrar una gran operación bajo su dirección.

La amenaza de la UE a la fusión AstraZeneca-Bristol Myers

Uno de los grandes frentes que se abrían para AstraZeneca ante este plan de fusión es el exhaustivo escrutinio antimonopolio que realizaría la Unión Europea.

Las características de la fusión cumplen con los umbrales que obligan a su revisión y aprobación por parte de la Comisión Europea. Este ‘examen’ puso en alerta a los inversores.

Isabel Martínez Moriel, socia del despacho Andersen y especialista en Derecho de la Competencia y de la UE, explica a Economía Digital que la CE «tiene competencias para autorizar la concentración en primera o en segunda fase, imponer condiciones o incluso prohibir la operación«, siempre que las concentraciones superen los umbrales establecidos en el Reglamento europeo de concentraciones.

Una fusión entre BMS y AstraZeneca superaría holgadamente los umbrales previstos; en concreto, el primer umbral consistente en superar la cifra de 5.000 millones de euros de facturación mundial combinada entre ambas compañías y superar la cifra de 250 millones de euros de facturación individual en la UE de al menos dos de las partes.

Astrazenaca farmaceutica
Sede de AstraZeneca.

En circunstancias normales, los mecanismos de la UE para evitar la concentración suelen consistir en compromisos de desinversión, la obligación de conceder autorizaciones de comercialización a terceros, prohibiciones de establecer condiciones exclusivas, o compromisos concretos en el ámbito de inversiones en la investigación y desarrollo, tal y como explica Martínez Moriel.

«La prohibición de una concentración se produce en muy pocos casos, pero no es descartable en grandes operaciones», añade la experta. Solo estaría justificada si la Comisión considera que la operación supondría un riesgo muy significativo para la competencia efectiva en el mercado interior que no puede ser subsanado mediante la imposición de condiciones.

En el sector farma, uno de los mayores riesgos que tendría que valorar la UE sería la eliminación de competencia futura, en particular, si existiría el riesgo de que el pipeline en determinadas áreas terapéuticas se redujera.

En el caso de esta operación el área oncológica sería la más problemática, por la presencia relevante de ambas compañías en el mismo, con medicamentos como Opdivo e Imfinzi, que tienen principios activos diferentes pero finalidades terapéuticas similares.

El riesgo que suponía el escrutinio de la UE, junto con experiencias similares del pasado que no dieron los frutos esperados, ha movilizado a los accionistas a pedir la paralización de la fusión.

Miedo en Reino Unido

El segundo frente que ha desmotivado a los inversores y la cúpula directiva de AstraZeneca es la reacción y la presión del Gobierno de Reino Unido. La noticia del acuerdo preocupó especialmente a la administración del país, pues temía que la fusión fuera un paso más en la posible ‘mudanza’ de AstraZeneca -la segunda empresa más grande del índice FTSE 100- a EEUU.

La preocupación se sumaba a las ya tensas relaciones entre Londres y Pascal Soriot, crítico con el sistema sanitario británico, y a la decisión de AstraZeneca de comenzar a cotizar también en Nueva York en febrero para atraer inversores internacionales.

Con una operación, que habría creado un gigante de más de 100.000 millones de dólares de ingresos, el Ejecutivo temía que el centro de gravedad de la farmacéutica terminara definitivamente al otro lado del Atlántico.

La inquietud entre el Gobierno fue tal que, según la información que maneja el diario estadounidense, se creó un equipo intergubernamental para supervisar la situación, liderado por Varun Chandra, el principal asesor empresarial del primer ministro británico.

La evolución en Bolsa

La respuesta de los mercados tampoco fue especialmente esperanzadora. Tras el anuncio, las acciones de AstraZeneca cayeron significativamente, y cerraron con un descenso del 9% el 3 de agosto, el peor día de cotización para la farmacéutica británica desde que la pandemia de coronavirus sacudiera los mercados en marzo de 2020.

Al mismo tiempo, Bristol Myers ha llevado la tendencia contraria en los últimos meses. El mes pasado, BMS presentó resultados positivos en el segundo trimestre, lo que provocó un aumento en el precio de sus acciones, y encareciendo a su vez la fusión, basado principalmente en la compra de acciones.

A finales de julio, AstraZeneca tenía un valor de mercado de 196.000 millones de libras esterlinas (264.000 millones de dólares), en comparación con los 133.000 millones de dólares de BMS.

En este sentido, los inversores de AstraZeneca temen además que la grave crisis de patentes de Bristol Myers termine repercutiendo negativamente a su negocio.

Algunos accionistas apuntan a que casi la mitad de los ingresos de la compañía estadounidense están en peligro debido al vencimiento de las patentes en 2028, lo que podría haber complicado aún más las cosas para AstraZeneca.

Por último, las negativas experiencias pasadas han enfriado las ilusiones de quienes soñaron con la fusión. La última oleada de fusiones llegó a su fin a finales de la década pasada con la adquisición por parte de BMS de la empresa de biotecnología Celgene por 74.000 millones de dólares.

La operación provocó una importante reacción negativa por parte de los inversores y que no ha generado los rendimientos que algunos esperaban. Con todo, el miedo ha echado en saco roto una operación que prometía cambiar las reglas del juego.

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