GICO, de la gestión de recursos humanos al medio ambiente

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Los emprendedores que están detrás del proyecto marcan como objetivo doblar en tres años sus ingresos, llegando a los tres millones de euros

Xavier Giner y Ricard Sánchez, directores de GICO

07 de diciembre de 2010 (17:58 CET)

“En tres años debemos ser verdaderamente grandes”. Con estas palabras el director general y principal accionista de GICO, Xavier Giner, definía la hoja de ruta de expansión de esta empresa situada en Terrassa que se ha hecho un nombre en el sector del software para la prevención de los riesgos laborales y la gestión de recursos humanos.

Cuentan con un portafolio que acaba de incluir a Unnim y Grifols al lado de otros grandes nombres como Inditex, Damm y administraciones públicas, entre ellas el Ayuntamiento de San Sebastián, para cumplir su objetivo de “doblar en tres años los ingresos anuales, que son de 1,5 millones de euros en el último ejercicio”. Ahora, para acelerar, se han diversificado hacia un nuevo sector: el medio ambiente.

El socio de Giner, Ricard Sánchez, explica que avanzar hacía esta dirección es “lógico si se tiene en cuenta que venimos de la prevención de riesgos”. Una afirmación que defiende al recordar que en el modelo empresarial actual, la seguridad en el lugar de trabajo y el cuidado del entorno se suponen como elementos básicos de cualquier negocio.

El papel destacado de la ‘family office’

Los dos emprendedores, antiguamente jefe y empleado, empezaron su aventura en 1996 cuando se acababa de publicar la legislación de riesgos laborales. Sus inicios fueron “una gran idea plasmada en un programa que era desastroso”, describe Sánchez. Una plataforma que desarrollaron con una empresa externa mediante una joint venture. Los dos coinciden en asegurar que esta decisión fue absolutamente errónea y han evitado repetirla, todo lo trabajan dentro de su equipo.

Precisamente esta es una de las características de su modelo de negocio: el equipo. Ambos cuentan que pasaron de ser jefe y empleado a socios precisamente por su buen entendimiento y las ganas de ver crecer la idea inicial. Un hecho que desarrollaron primero buscando un socio de capital riesgo en 2006, que les supuso una inyección de un millón de euros de liquidez, y luego creando GICO en 2010 sin este socio y repartiendo el grupo: Giner (52% del capital), Sánchez (25% capital) y su family office (23% capital); donde se incluyen tanto algunos de sus primeros clientes como trabajadores y familiares. Eso si, no reparten dividendos.

Ya han cruzado las fronteras hacia Francia, Portugal, Chile, Brasil y México, entre otros países, y en su expansión quieren “consolidarse en España pasando de los 75 contratos anuales de ahora a los 300 y lanzar el producto en inglés”, tal como comentó Giner. En este sentido, tienen en el punto de mira a EEUU, a la vista de las restricciones del mercado británico. Pero, con el máximo realismo posible, esperan ver esta meta cumplida “como muy temprano en 2012 o 2013”.

La crisis, un freno


Igual que todo empresario, los promotores de GICO aseguran que la crisis ha mermado el crecimiento de su negocio. “No nos ha arruinado, pero si podíamos crecer el 300% solo lo hemos hecho el 30%”, dice Giner. Eso si, señalan que en los últimos dos meses “sin hacer nada, estamos recibiendo clientes con quien habíamos contactado en 2008 y el contrato no llegó a buen puerto”, añade Sánchez.

A pesar de este freno, señalan que ellos siguen a pies juntillas el dicho al mal tiempo buena cara y el optimismo ha servido para seguir adelante con su negocio. “Como todo el mundo algún mes hemos sufrido para pagar las nóminas, pero debemos sobreponernos a las situaciones difíciles y mirar hacía al futuro”, señala. Por lo pronto, destacan que a principios del 2011 podrán anunciar un nuevo cliente “muy mediático”.
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