El pufo de 'el Pocero'

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Sin título

11 de junio de 2009 (11:44 CET)

Se le acabó el amor. La que fue la ‘niña de los ojos’ de Francisco Hernando, más conocido como Paco ‘El Pocero’, parece no darle ya más que disgustos y ha decidido claudicar. ‘El Pocero’ ha anunciado su intención de abandonar el faraónico proyecto que levanta en Seseña y que lleva su nombre para centrarse en un mercado emergente como es Guinea. No habría nada que objetar a su afán por internacionalizar su modelo de negocio sino fuera porque deja el residencial que promovía en Seseña a medias y con infraestructuras por completar.

‘El Pocero’ ha comunicado por carta que no terminará las obras del mayor residencial levantado por un solo promotor, con un total de 13.000 viviendas, de las que solo 5.000 están terminadas. De este modo, ‘el Pocero’ quiere centrarse en su aventura guineana y dejar a medias el residencial para, quizá, retomarlo en tiempos de bonanza.

Y es que su incursión en un mercado que le presenta mejores oportunidades como es el guineano tiene un pero: el promotor tiene la obligación de dejar terminadas las obras de urbanización. Y, como era previsible, no se trata de obras menores. El ayuntamiento de Seseña ha estimado en 18 millones de euros el coste de los tres proyectos que quedan por finalizar: la vía de servicio que conecte la autopista de Andalucía con la urbanización, el desvío de la línea de alta tensión que atraviesa la nueva ciudad, y la infraestructura hidráulica que debe llevar el agua.

El cruce de acusaciones no se ha hecho esperar. La familia Hernando alega que son las trabas administrativas que ha ido interponiendo Manuel Fuentes, alcalde de Seseña, las causantes de que desde 2005 no se haya dado ningún avance respecto a estos proyectos y recuerda que, además, existía un plazo de 5 años para terminar la urbanización con lo que se exculpan de dejar ‘a medias’ el residencial.

Mientras ‘el Pocero’ se marcha en busca de un nuevo ‘El Dorado’ en África, el residencial que lleva su nombre parece condenado a perpetuar su aire de abandono y su condición de icono de los tiempos de la burbuja inmobiliaria en España.
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